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La pandemia que amenaza con provocar una depresión


La pandemia del coronavirus Covid-19 ha inducido una penosa recesión en la economía mundial desde el primer semestre de 2020, en especial a partir del segundo trimestre. Como consecuencia de dicha circunstancia y de las medidas de confinamiento, el PIB de la economía mundial descenderá en 2020, presentando un mayor alcance dicho retroceso en las economías avanzadas. Esta evolución ha afectado a un amplio número de países, con lo que se ha aproximado en extensión y en intensidad a lo que fue la gran depresión de los años treinta del pasado siglo.

Las políticas monetaria y fiscal desarrolladas han mitigado el retroceso registrado en la actividad y en el empleo, pero no han compensado las pérdidas registradas por dichas magnitudes, que terminarán el año por debajo de los niveles existentes al inicio de 2020. Se ha advertido una reactivación en el tercer trimestre del año, pero es posible que dicha evolución sea más un retorno a niveles normales de actividad que una verdadera recuperación, que está sometida a las vicisitudes de la pandemia en el último trimestre de 2020.

El agravamiento de la situación ha hecho crecer el nacionalismo populista y ha crecido la desconfianza entre la población. Son necesarias políticas que permitan recuperar los niveles de actividad

El descenso del comercio mundial ha afectado seriamente a la baja al turismo y a los viajes realizados. El desempleo ha afectado sobre todo a los ocupados con empleos menos estables. Esta evolución perjudicará seriamente a los aspirantes a entrar en el mercado de trabajo. La desigualdad ha sido otro rasgo de la recesión, lo que no ha afectado por igual a todos los trabajadores ni a los distintos países, perjudicando sobre todo a los hogares con menores niveles de ingresos (Carmen y Vincent Reinhart, “The pandemic depression”, ‘Foreign Affairs’, julio-agosto, 2020).

Los estímulos fiscales han tenido menos alcance que lo que parecían señalar las apariencias. Sí que ha funcionado una política monetaria muy expansiva, en la que los bancos centrales han bajado los tipos de interés, han aportado liquidez a la economía y han adquirido activos de los sectores no financieros. Los déficits públicos y los aumentos de la deuda han superado ampliamente las previsiones.

El agravamiento de la situación ha hecho crecer el nacionalismo populista y ha crecido la desconfianza entre la población. Son necesarias políticas que permitan recuperar los niveles de actividad. El retroceso del PIB ha sido más acusado en la Unión Europea que en Estados Unidos, posiblemente por el mayor alcance de los estímulos fiscales introducidos en este país.

En la Unión Europea los datos confirmaron las estimaciones iniciales acerca de un impacto económico considerable. El retroceso del segundo trimestre descansó en la presencia de un periodo de confinamiento más prolongado que en el primer trimestre. Lo que puede ser la segunda ola de la pandemia ha hecho su reaparición en los meses de septiembre y octubre de 2020.

La economía de la Eurozona rebotó en el tercer trimestre, pero la recuperación continúa siendo parcial, incierta y desigual. No se espera que el PIB de la Eurozona recupere los niveles previos a la crisis antes de 2022. La crisis sanitaria continuará pesando negativamente sobre la actividad y plantea riesgos bajistas a las perspectivas económicas (Intervención ante el Parlamento Europeo de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ‘FT’, 29.9.20).

Las previsiones del Fondo Monetario Internacional de octubre de 2020 indican que el PIB de la economía mundial descenderá en este año un 4,4%. En Estados Unidos el descenso del PIB sería el 4,3%, mientras que el retroceso en cuestión resultaría más acusado en la Eurozona, el 8,3%. Para 2021 dicha institución prevé una recuperación de la economía mundial del 5,2%, que alcanzaría el 3,1% en Estados Unidos y el 5,2% en la Eurozona.

La economía española sufrió plenamente las consecuencias de la pandemia de Covid-19 en el primer semestre de 2020, en especial en el segundo trimestre del año. Aunque hubo recuperación en el tercer trimestre, esta evolución puede frenarse con la reaparición de la pandemia desde septiembre. La previsión del FMI para la economía española en 2020 es de un retroceso del PIB del 12,8%, mientras que la previsión para 2021 es de un crecimiento del 7,2%, superior al 5,2% de la Eurozona.

La recuperación de la economía española en la segunda mitad de 2020 y en 2021 está vinculada a la capacidad de limitar las oleadas de nuevas infecciones de Covid-19. El aprovechamiento por la economía española de los fondos europeos destinados a financiar buena parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia exigirá establecer mecanismos de gobernanza y supervisión de la ejecución de los planes, con el fin de asegurar la efectividad de los mismos (FMI, “España. Declaración final de la Misión de la consulta del Articulo IV de 2020”, 30.9.2020).

Artículo publicado en elsiglodeuropa.es

Vocal del Consejo Superior de Estadística del INE. Doctor en CC. Económicas por la UCM (1977). Es Estadístico Superior del Estado, en situación de excedencia, y Economista Titulado del Banco de España, en situación de jubilación. Ha sido consejero de Economía de la Junta de Andalucía, presidente del Banco Hipotecario de España, presidente de Caja de Ahorros de Granada, presidente del Consejo Social de la Universidad de Granada y gerente de la Universidad de Alcalá de Henares. Actualmente es miembro de Economistas frente a la Crisis y de la Plataforma por una Banca Pública.