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La economía no es la excusa

Siempre pienso que es imposible, que no cabe mayor disparate y, sin embargo, se produce una vuelta de tuerca más e Isabel García Ayuso nos sorprende con unas declaraciones aún más demoledoras contra el Gobierno de España y su “subliminal” programa de transformar “a España en una dictadura bajo el paraguas de la pandemia”. Eso sí, sus palabras suenan con la cantinela de una letanía bien aprendida, que en vez de ser la voz de la presidenta de la comunidad de Madrid, parece una novicia a profesar en la orden aznariana o una mártir cristiana a punto de morir por las persecuciones de Sánchez el pagano.

Porque ese es, sin duda alguna, el papel que Ayuso ha decidió adoptar, el del mártir perseguida por las hordas social comunistas, mientras ella se convierte en la virgen dolorosa (recordemos aquella portada), bajo cuya advocación empresas y autónomos se refugian. Porque desde el primer momento el gobierno de Madrid adoptó la estrategia de la economía como excusa. Un burladero que llevó a realizar una desescalada con prisas, sin medir las consecuencias, con el único fin de establecer una diferencia con el Gobierno de España que nada tiene que ver con la crisis sanitaria.

Madrid se quiere convertir en la pica en Flandes del Partido Popular, en el ariete con el que derribar a este gobierno que “subyuga” al pobre pueblo madrileño, según su presidenta.

¿Qué hay tras todo esto? Pues una puesta en escena de una propaganda al servicio de llenar los huecos, cada vez más numerosos, que convierte la gestión de la comunidad de Madrid en un queso Gruyere. Porque la economía, repito, no es una excusa, y menos viniendo de un partido que hace tan solo una década apretaba como una soga a los autónomos y a las pymes, enfrentados a una crisis económica financiera de la que solo salieron triunfantes los bancos que la habían provocado. El mismo partido de la ley Montoro que obligaba a los ayuntamientos a no poder gastar los excedentes y a mantenerlos en las entidades bancarias, sin posibilidades de invertir en las ciudades . El mismo partido de los recortes sanitarios que nos han llevado al drama de la primera ola pandémica y que aún no se han corregido en Madrid en esta segunda.

No, mis queridos lectores, la economía no es excusa para atacar unas medidas que conducen a salvar vidas, a preservar la salud, a doblegar la curva lo antes posible para que de una vez por todas las empresas, los trabajadores, vayan recuperando la normalidad. Porque, repito, hablamos de economía (insisto), no de negocio, que es a lo que el Partido popular nos tiene acostumbrados. Al negocio del ladrillo, al de la sanidad privada, al de todo aquello que ha ido engordando el bolsillo de la derecha madrileña.

La economía necesita estabilidad, proyectos e inversión. Pero, sobre todas las cosas, acabar con la incertidumbre, y eso no se consigue lanzando proclamas desde un púlpito vestida como la bandera de la comunidad, con cara de muñeca inocente y frases falsas como un euro de madera. Lo único que está haciendo a favor del sector comercial y hostelero es lanzarlos en medio de un naufragio al mar, sin botes salvavidas ni flotadores, mientras la pandemia sigue su curso.

De Ciudadanos, mejor no hablar.

¡Qué pena…!

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.

Recientemente ha sido nombrada concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.