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Indalecio Prieto y la cultura democrática en España

La decisión del Ayuntamiento de Madrid de retirar las calles dedicadas a Prieto y Francisco Largo Caballero resulta inaceptable, aunque peor haya sido que el Partido Popular y Ciudadanos hayan asumido indirectamente el discurso de Ortega Smith que ha calificado a los dos prohombres republicanos como “totalitarios criminales antidemócratas”.

Además de la larga trayectoria como diputado de Indalecio Prieto desde su elección para la Diputación Provincial de Vizcaya en 1911 y como diputado nacional entre las legislaturas de 1918 y 1936, su defensa del parlamentarismo democrático llegó hasta el final de sus días en 1962. No en vano añadió a la solución plebiscitaria del “problema español”, la propuesta de que la forma de gobierno fuera decidida también por la voluntad mayoritaria de los diputados elegidos en unas Cortes Constituyentes. En esa decisión el PSOE optaría por la República, pero acataría la decisión mayoritaria de los representantes de la soberanía popular.

Al comienzo de la guerra en España, apeló en un discurso radiado a evitar las represalias contra los sublevados por mucho de que fueran una respuesta popular ante la violencia exterminadora contra los republicanos a cargo de los franquistas:

“Yo os lo ruego, yo os lo suplico. Ante la crueldad ajena, la piedad vuestra; ante la sevicia ajena, vuestra clemencia; y ante todos los excesos del enemigo, vuestra benevolencia generosa. No olvidéis, no olvidéis que quienes constituimos esta generación que declina, nos podemos ir de la vida un poco angustiados si dejamos una España endurecida de corazón, insensible a la solidaridad humana”.

Al final de la Guerra, antes de su salida de España, apeló a la mediación iberoamericana que permitiera la futura concordia entre los españoles.

En plena guerra mundial en otro discurso ante los jóvenes socialistas, reconoció sus errores, aludiendo a su participación en la insurrección revolucionaria de Octubre de 1934 ante la amenaza de subversión reaccionario del orden republicano:

“Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en aquel movimiento revolucionario. Lo declaro, como culpa, como pecado, no como gloria. Estoy exento de responsabilidad en la génesis de aquel movimiento, pero la tengo plena en su preparación y desarrollo”.

No hubo entre los protagonistas de la Guerra de España otro reconocimiento similar de culpa, salvo al comienzo de los años sesenta por el antiguo falangista Dionisio Ridruejo, entonces evolucionado a posiciones democráticas de carácter social-liberal.

Además, el líder socialista fue construyendo un proyecto político que permitiera la reconciliación entre los españoles desde los primeros tiempos de la posguerra. Su primera plasmación fue el llamamiento a la creación de una plataforma titulada Solidaridad Española, apelando a una futura colaboración con el catolicismo político en políticas de transformación social.

El proyecto de resolver la salida de la dictadura franquista mediante un proceso de transición y plebiscito a través del establecimiento de un gobierno provisional imparcial que consultara a la nación dio lugar a una declaración común con la Confederación de Fuerzas Monárquicas, encabezada por el antiguo líder parlamentario de las derechas, José María Gil Robles. Fue el conocido Pacto de San Juan de Luz de agosto de 1948.

Aunque dicho pacto fue cancelado en 1952, ante la deriva autoritaria de Don Juan de Borbón, a partir del surgimiento de protestas sociales a cargo de la generación de hijos de la Guerra y la constitución de nuevas formaciones democráticas con disidentes de las familias políticas franquistas, Prieto patrocinó la construcción de una alternativa democrática no sólo con las organizaciones antifascistas sino con el nuevo antifranquismo de signo democristiano y liberal.

Por todo ello, Indalecio Prieto puede considerarse una figura principal para la cultura política democrática de los españoles, de la construcción de una “memoria democrática” en una común España todavía por hacer.

Abdón Mateos López (Madrid, 1960) es un historiador español. Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, dirige el Centro de Investigaciones Históricas de la Democracia Española y la revista semestral Historia del Presente. Fundador y presidente de la Asociación de Historiadores del Presente desde el año 2000.

Desde el año 2007 es responsable en la UNED de la Cátedra del exilio. En el año 2008 obtuvo la acreditación nacional de Catedrático de Historia Contemporánea. En el año 2009 obtuvo un segundo año sabático en Roma en la Universidad LUISS, financiado con la convocatoria nacional de Movilidad, y la Universidad de Las Palmas.

Actualmente dirige el proyecto de la Cátedra del Exilio (2011-16, patrocinado por el Banco de Santander) Emigrantes y exiliados en América después de la guerra civil. La construcción de una ciudadanía democrática, así como el proyecto de investigación del Ministerio (2012-16) "Historia del PSOE. Construcción del partido y reformismo democrático, 1976-1990".

Es secretario general de ASU en Madrid.

Ha publicado recientemente Historia del PSOE en transición. De la renovación a la crisis (Madrid, Sílex, 2017)