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Pablo el fabulador

Pablo Casado en una imagen de archivo. Pablo Casado en una imagen de archivo.

No vamos a descubrir ahora la capacidad de fabulación del líder de la oposición Pablo Casado. Durante toda la crisis de la Covid nos ha ido trufando días y semanas con declaraciones, cada una de ellas más variopintas y la mayoría fuera de la realidad que nutren sin descanso las redes sociales.

Hace unos días nos sorprendió con la petición de la bajada del IVA en Canarias para el sector turístico, sin darse cuenta de que las Islas afortunadas no tienen ese impuesto, sino que están sujetas a uno especial denominado Impuesto general indirecto canario (IGIC). Más tarde desde el PP se intentó arreglar diciendo que esa medida señalaba a todas las empresas turísticas… Pero la bola ya estaba rodando.

Tras esto, en un alarde de rizar el rizo, y en una emisora de radio, Pablo Casado soltó otra de sus frases lapidarias: "A Felipe VI lo votamos los españoles, a Garzón y a Iglesias no". Sí, mis queridos lectores, vosotros, vosotras, sin saberlo habéis votado al rey.

No sé, de verdad que no sé, lo que por la cabeza de Casado pasaría en ese exacto momento para elaborar esa declaración, y me temo que nos vamos a quedar con la curiosidad. No obstante, el tema tiene miga.

Porque, ¿lo que nos viene a decir el líder del PP es que la monarquía en España es electa y no hereditaria, como así marca la Constitución, y que en algún momento se han convocado elecciones y que españoles y españolas hemos votado a Felipe VI?…

Claro que no. Aunque a veces dudemos de la luces de Casado no puede llegar a esos límites, o por lo menos eso espero. Más bien estaba indicando que el rey, cuya representación llevaba unos días un tanto agitada tras su ausencia de Barcelona, es legítimo, pues emana de la Constitución votada por la ciudadanía. Bueno, por toda no, ya que hay que recordar a Pablo Casado que sus antecesores no lo hicieron.

Veamos la segunda parte del razonamiento: a Garzón y a Iglesias no los han votado. Aquí es donde la mentira es más flagrante, pues ambos ministros tienen su acta de diputados ganada con legitimidad y juego limpio.

El Partido Popular vuelve a querer sacar los conejos de la chistera para distraer al personal. Si antes era Gürtel, ahora es la Kitchen. Casos de corrupción que se suman unos a otros, y que nos muestran que la moción de censura de 2018 fue totalmente necesaria. Pero no se resignan.

Tras meses hablando del “okupa de la Moncloa” y cuando las urnas refrendaron el sentir mayoritario acerca de que Pedro Sánchez fuera el presidente del Gobierno, la rabia se ha enquistado en la derecha española. Son los nacionalismos, los fallecidos en la pandemia, la coalición con UP… Todo vale con tal de desgastar a quienes están dónde están por los votos de la mayoría.

Mientras la capital de España, de esa España que, un día sí y otro no hacen, suya, como si el ser de derechas fuera signo de españolidad, se debate en la peor crisis sanitaria que se recuerda. Barrios y municipios confinados, hospitales al borde de la saturación, contradicción y ruido.

Pero eso a Casado no le importa. Lo suyo es inventarse historias para evitar, con la colaboración alevosa de una prensa pesebrera, lo inevitable: su falta de visión política, su falta de colaboración para sacar a España adelante y, sobre todo, su falta a la verdad. Lo suyo es fabular, pero sin moral ni moraleja.

¡Qué pena, de verdad, qué pena!

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.

Recientemente ha sido nombrada concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.