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El pensamiento mágico de Díaz Ayuso

“La superstición trae mala suerte”

Umberto Eco

Según el pensamiento mágico o conocimiento mágico, para el pensamiento occidental, consiste en una forma de pensar y razonar, basada en supuestos informales, erróneos o no justificados y, frecuentemente, sobrenaturales, que genera opiniones o ideas carentes de fundamentación empírica robusta. Hasta la más racional de las personas puede encontrarse frente a un sentimiento de esta naturaleza cuando la desesperación producida por fenómenos que se escapan de su comprensión, la invaden.

El acudir a una entidad espiritual para que interceda en la resolución de problemas presentes sería el caso. Cuando todos los recursos técnicos, científicos o económicos se agotan, entonces el ser humano con frecuencia busca en su interior la solución mágica. El acudir a los rituales supersticiosos es característico. Según los estudiosos de los mecanismos psicológicos es un modo de calmar la ansiedad. El efecto placebo tiene mucho de pensamiento mágico. Las creencias pueden orientar que el determinismo ceda paso a las alternativas inesperadas.

Esto en el plano de la experiencia personal. En el territorio del soliloquio todo es posible. Creer que por el hecho de pensar que algo malo va a ocurrir, aumenta la probabilidad de que realmente ocurra o, por el contrario, creer qué si se realiza una conducta un número determinado de veces, no va a ocurrir nada malo, de alguna forma produce la creencia de que ese pensamiento tiene efectos positivos en el mundo exterior.

Ahora bien, ya tuvimos el fracaso de combatir el paro laboral con oraciones. El mismo fracaso tendremos al procurar desarticular la pandemia vírica con propuestas místicas o entusiasta. Ello es, poco menos, que un disparate inaceptable si confiamos en la próxima creación de una vacuna. La contratación de sacerdotes, en lugar de rastreadores para circunscribir la expansión de los focos de contagio. Esto es una clara victoria del pensamiento mágico sobre la competencia profesional para controlar al COVID.

Como ejemplo, Ayuso pagará un millón de euros a la Iglesia Católica para que haya un cura por cada 100 camas en los hospitales de Madrid. Además, los capellanes podrán formar parte del Comité de Ética y de los Equipos de Cuidados Paliativos. Una interferencia en las libertades personales. Esta medida supuso sustituir la contratación de 2.5 rastreadores por cura.

El circo llevado a cabo en el día de ayer, que necesitó de muchas banderas para ocultar la vergüenza, ha sido un claro exponente de confundir el movimiento con la productividad a la hora de atender las urgencias de los habitantes de Madrid. Como contratar dignamente a profesionales de la medicina.

Las consecuencias deberán tener responsables.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.