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Cambalache

“No acepten lo habitual como cosa natural pues en tiempos de desorden sangriento, de confusión organizada, de arbitrariedad consciente, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer imposible de cambiar.”

Bertolt Brecht

Deberíamos pedir que nos explicasen las razones por las que debemos soportar tanta casposa mediocridad. Tanto ratero engominado. Cuanta mechera que atesora cremas. Además de receptores de títulos mal habidos. Todo revuelto en un cambalache poco ejemplar. Mientras, como dice mi peluquero, el bicho desnuda todas las incompetencias de los responsables. El bicho va ganando. Los muertos se acumulan. Los culpables se acusan unos a otros. La Justicia sigue ausente. Los lobbies dejan fondos generosos en las cuentas de resultado de medios de comunicación en bancarrota y despachos que articulan coartadas. La colusión parece impune. Fondos para cursos. Ponencias bien pagadas. Una inversión. Un buen negocio. Paraísos fiscales. Siempre paraísos fiscales.

El término Cambalache, en Argentina y en Uruguay, se refiere a una prendería, un lugar de compraventa de enseres usados. También se dice que es un lugar o situación en los que predomina el desorden y el ruido. Es también el título de un tango de Enrique Santos Discépolo, que describe el desorden de conductas y valores que mostraba la sociedad de Buenos Aires en 1934. En ese caos, producido y rentabilizado por algunos, se desarrollaban las penurias de una sociedad que quiso y no pudo ser. En el fondo es un escenario fabricado con intención.

Es el caso de la España de hoy, tal vez por ello se apoyen unos a otros. Se necesitan. Se conceden méritos inexistentes como en épocas del Caudillo, con el perdón de la palabra. Todos a una. A tararear el himno. Fiesta de Toros. Cultura. Pandemia. Libertades reclamadas. Cada uno es dueño de morir como le place y de matar a otros inocentes. Viva España. El mundo observa. Europa observa. Ya se han reunido los enjambres de expertos en torno al diseño de las acciones que aplicarán los fondos de reconstrucción. El objetivo es tener para septiembre el borrador del informe de Prospectiva de los retos de la España de 2030-2050.

Nadia Calviño, la Vicepresidenta Tercera a cargo del ministerio de economía, que representa al ala neoliberal del equipo del Gobierno de coalición progresista de Pedro Sánchez, (necesito que me expliquen que hace ahí), ha formado un equipo de unas veinte personas expertas en materia económica.

A su vez, Sánchez, por su parte, promovió la creación de la Comisión de los Cien Expertos para el Post Covid, en un intento por establecer un plan de ruta para hacer una "sociedad" más progresista en los próximos treinta años. Lo curioso es que más del 70% de los economistas elegidos por Moncloa están cercanos al pensamiento liberal del PP. Según algunas fuentes, muchos han trabajado en proyectos económicos y propuestas de ese partido de derechas. Se argumenta que esa función es voluntaria y sin retribución. Tal vez, deberíamos considerar que sus patrocinadores personales (los grupos económicos que representan) serán quienes se encarguen de sus minutas.

Se afirma también, que su misión no es elaborar un informe de prospectiva para el futuro, sino aportar opiniones en los debates que están manteniendo semanalmente. Aclaran que "el informe lo elaborará la Oficina de Prospectiva y Estrategia" dependiente del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Es decir, Iván Redondo. Ya comenzamos a meter a las raposas en el gallinero de los fondos de reconstrucción. Como desde los tiempos del Caudillo. Sigue el Cambalache. Nada es mejor. Todo es igual. Lo mismo un burro que un gran profesor.

“Siglo veinte, cambalache, problemático y febril, el que no llora no mama y el que no afana (roba) es un gil (tonto). ¡Dale nomás, dale que va, que allá en el horno (infierno) nos vamo a encontrar! ¡No pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao! Es lo mismo el que labura (trabaja) noche y día como un buey que el que vive de los otros, que el que mata o el que cura o está fuera de la ley.”

El siglo XXI no se nos presenta mejor.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.