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Sobre la responsabilidad y las medidas de prevención del virus

Estos dias estamos viviendo reiteradamente situaciones de irresponsabilidad repetida que nos pueden llevar a un rebrote que eche por tierra todo lo conseguido hasta la fecha en la lucha contra el virus; cabria preguntarse porque se estan produciendo estas circunstancias desde el punto de vista psicosocial, si bien entender no significa justificar, puede servirnos para abordar estrategias de respuesta que reviertan la situación.

Para empezar podemos hablar de la fuerza de los rumores y las informaciones falsas e intencionadas, con frecuencia con objetivos ocultos para buscar culpables o chivos expiatorios o con la intención de generar respuestas sencillas, emocionales y basadas muchas veces en emociones básicas como el miedo, que reduzcan la incertidumbre, porque es en situaciones donde hay mucha incertidumbre (y el virus como desconocido trae mucha incertidumbre consigo) y son importantes (está en juego nada menos que nuestra salud) los rumores y las explicaciones alternativas tienen su fuente de difusión....ocurre con frecuencia que una buena historia, aunque sea falsa (conspiraciones varias) puede ser más creíble que la cruda realidad, sin decoraciones, y por eso, y por la necesidad de entender lo que esta pasando y reducir la incertidumbre se pueden dar deslices para negar el uso de mascarilla, o las vacunas, o incluso que el virus sea o una poderosa arma oculta creada en oscuras conspiraciones o que sencillamente no exista.

Hay sin duda también errores en la comunicación, o informaciones ambiguas, o informaciones acompañadas de malos ejemplos, o cambios de opinión que desconciertan y hay quien negocia con el miedo, la incertidumbre, el temor, el caos.....

Podemos también hablar de la negación, o del engaño, para pensar que si ya pasó lo peor y yo no enferme ya no hay peligro, de la necesidad de pasar de un estado de crisis con medidas excepcionales a un estado en el que haga lo que no podía hacer de manera pendular. Otro factor tendría que ver con nuestro tradicional egoísmo o individualismo en sociedades que han deteriorado el discurso y el espacio para lo común: si yo ni nadie de mi entorno enfermaron, el virus no es una amenaza, yo soy mejor que los otros y a mí no me va a pasar nada, hasta que nos pasa claro, pero mientras esta falsa sensación de seguridad nos lleva a desarrollar conductas de riesgo.

Ocurre especialmente, aunque no solo, con los jóvenes y adolescentes, que suelen sentirse bien, en la plenitud de su fortaleza física y por tanto les lleva a una falsa sensación de invulnerabilidad. O a pensar que no corren riesgos o que incluso de joven es el momento de correrlos, lo que explica que muchas acciones preventivas e inicio de conductas de riesgo se den especialmente en esta etapa de múltiples cambios que es la adolescencia donde uno no sabe muy bien que es o que quiere ser y siente además que lo que le está pasando le pasa solo a él y es lo más importante del mundo.

Para responder a todo esto hay que tirar de una buena comunicación, reiterativa, firme, pedagógica y también emocional, porque emociones como el miedo o la conspiración no pueden combatirse solo en su vertiente racional ya que tienen una amplia carga también emocional muy relevante y potente. Hay que dar ejemplos, poner en valor las consecuencias, algunas irreversibles, movilizar la empatía y la solidaridad, ayudar a que se de un sentido colectivo, mayoritario y compartido y entendido a las medidas de prevención: es por tu bien y por el bien de todos, no retrocedamos lo avanzado. Pero hay también posiblemente que castigar y normativizar el incumplimiento de normas que son de salud pública y de protección de la salud de todos porque de no hacerse la mera información o persuasión mucho me temo que no será suficiente como no lo fue nunca a lo largo de la historia.

Doctor en psicología, presidente de la Fundación Psicología sin Fronteras, vocal del colegio oficial de psicólogos de Madrid en intervención social y emergencias. Trabaja en la actualidad en el Ayuntamiento de Getafe en el área de salud, consumo y adicciones, con más de 15 años de experiencia docente en diferentes universidades y con varios libros y artículos.