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El sentido social de los fondos europeos: un ejercicio histórico

En nuestro afán de encontrar referentes históricos, salvando los peligros de las comparaciones de épocas distintas, hemos encontrado una referencia que creemos interesante de otra época de reconstrucción, para estos tiempos que padecemos. Estamos hablando del Plan Marshall después de la Segunda Guerra Mundial, y de la opinión socialista española sobre el mismo. Al igual de lo que reclamaron en aquella época sobre que las ayudas tuvieran un marcado carácter social, así demandamos nosotros en relación con los fondos que Europa ha aprobado para la actual y brutal crisis, provocada por la pandemia. Veamos nuestra inspiración.

Los socialistas españoles fueron favorables al anuncio del Plan Marshall, e hicieron una lectura española sobre el mismo, porque pensaban que debía ser un factor clave para la democratización de España y, por consiguiente, para precipitar el final de la dictadura, justo en un momento de presión internacional contra Franco.

Pero esta no es la cuestión que aquí nos interesa, sino la otra que expresaron los socialistas en relación con el sentido de la reconstrucción, tanto como fortalecimiento de una Europa unida como, sobre todo, para que tuviera con marcado acento social.

El Socialista dedicó un extenso artículo a propósito de la Conferencia de París donde soviéticos, franceses y británicos trataron sobre el Plan que había anunciado Marshall y que, como sabemos, terminó con la negativa a aceptarlo por parte de Moscú. Como decíamos, los socialistas se mostraron abiertamente partidarios del Plan porque consideraban que se trataba de asentar las bases de la nueva economía europea sobre principios racionales, y, sobre todo, sobre una suerte de federalismo que debía armonizar los intereses nacionales, superando las rivalidades comerciales, con el fin de asegurar la prosperidad general. Era, por lo tanto, un momento histórico, y así se interpretó desde el PSOE. El desorden capitalista había demostrado que no había podido reconstruir Europa después de la guerra. En este sentido, debemos recordar que ya hacía dos años que había finalizado. Por otro lado, las barreras fronterizas aduaneras no habían servido tampoco, ya que cada país había intentado sistemas más o menos autárquicos o la adopción de políticas de exportaciones de productos que les eran, realmente, necesarios, con el fin de adquirir divisas, provocando miseria en el interior. Los socialistas españoles estaban defendiendo una proto-unión europea, con esa idea federal, y el Plan Marshall suponía la primera gran etapa en ese camino de colaboración.

El proceso federal suponía ceder parte de la soberanía nacional en favor de un organismo internacional encargado de administrar los intereses comunes europeos, y en aras de un interés colectivo frente al interés particular de cada estado, con el fin de organizar de forma equilibrada la economía. Y lo primero había que reconstruir el sistema productivo, y ahí entraba el Plan Marshall.

Pero como buenos socialistas había que hacer algo más en ese momento histórico, más que la propia reconstrucción, también era imprescindible la transformación del sistema capitalista. Y aquí entraba el factor trabajo. La clase trabajadora, según el PSOE, no estaría dispuesta a emprender la reconstrucción que suponía el Plan si los beneficios de la misma se destinaban a amasar grandes fortunas, mientras los obreros seguían viviendo en la miseria. La guerra había demostrado las contradicciones del capitalismo y la arbitraria distribución de la riqueza.

La lección histórica, salvando algunas consideraciones propias de aquel momento, debía ir, por consiguiente, en la línea de exigir que los fondos tengan un marcado sentido social, que la reconstrucción piense, ante todo, en rescatar a las personas que están sufriendo de una forma brutal un parón de la economía en un grado poco conocido anteriormente. Salir de una crisis de este tamaño no podía ir por el camino de las políticas austeras pero tampoco por el que marca el capitalismo sin controles.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.