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En el aniversario del Gobierno de Clement Attlee en clave actual

En estos días se conmemora el 75 aniversario de la formación del Gobierno laborista, encabezado por Clement Attlee, cuando todavía los japoneses no se habían rendido en la Segunda Guerra Mundial. Los británicos auparon a los laboristas a la responsabilidad de Gobierno, apartando al gran héroe nacional, Winston Churchill. En el Reino Unido había un deseo de paz, pero, sobre todo, y más en clave interna, un deseo de reconstrucción, de redistribución de la riqueza, de beneficios sociales después de tanto sacrifico, de dejar atrás no sólo el horror de la guerra sino también las penurias anteriores producidas por la Gran Depresión. Si Churchill había galvanizado al país para hacer frente al horror todopoderoso del nazismo, eso sí, con la ayuda de los propios laboristas en el Gobierno, era la hora de éstos porque la mayoría de los votantes pensaron que eran los indicados para construir bienestar. Y a esa tarea se pusieron a trabajar.

En realidad, el modelo británico de estado del bienestar comienza a pergeñarse, al menos en la teoría, en plena guerra, cuando el ministro laborista Ernest Bevin solicita a William Beveridge un informe para la mejora y extensión de los seguros sociales. El informe de 1942, conocido como el Primer Informe Beveridge fue clave. En él se abordaba la necesidad de que los gobiernos y poderes públicos considerasen como cuestión de estado el bienestar de la sociedad. No se trataría de arbitrar políticas de caridad o de ayuda para colectivos desfavorecidos permanentemente o por los vaivenes de los ciclos económicos, como se había hecho en el pasado, sino de establecer la seguridad social como un derecho de todos los ciudadanos y ciudadanos. Los beneficios que generaba la economía no podían ser solamente disfrutados por una parte de la sociedad. Es importante destacar que estas concepciones nacían en la patria del liberalismo económico, completamente contrario a la intervención del Estado en la economía. Por lo tanto, el Estado, los empresarios y los trabajadores aportarían para generar un sistema de prestaciones con el que hacer frente a la enfermedad, la jubilación y el desempleo. Ese sistema permitiría un nivel de vida mínimo para todos, y sería bueno para la economía porque aumentaría la productividad al encontrarse mejor los trabajadores, justificación hacia los conservadores, reacios hacia el gasto público. En un segundo informe Beveridge trataría de la necesidad de que para poner en marcha este sistema de protección era necesario que hubiera pleno empleo, en la línea de Keynes.

Y estas ideas plasmarían en distintas disposiciones del nuevo Gobierno, entre las que destacamos, en estos momentos de pandemia, la puesta en marcha del National Health Service, o Servicio Nacional de Salud, obra del ministro Aneurin Bevan. Otras medidas iban encaminadas a atender al desempleo y las pensiones.

Pero para eso, fieles a los informes de la época de la guerra, había que asegurar el pleno empleo, y se consideró que eso se podía conseguir nacionalizando los sectores claves o estratégicos de la economía, y el propio Banco de Inglaterra.

Y esto es lo que nos importa de este aniversario, el de la necesidad de recomponer el estado del bienestar, muy especialmente maltratado por la crisis que padecimos hace unos años y por las políticas de austeridad extrema que se adoptaron.

No cabe duda que la construcción del estado del bienestar quiso dejar claro que todo estado tenía la obligación de garantizar no sólo los derechos clásicos, sino también los de tipo social, porque sus ciudadanos tenían el derecho a vivir con dignidad, ya que el capitalismo sin control no garantizaba esa dignidad. Pues bien, ahora con la pandemia entramos en una crisis de una magnitud todavía no muy medida, y muchos ciudadanos padecerán riesgos graves relacionados con su propia vida. Por eso, nuestro recordatorio de lo que hizo el Reino Unido, pero también Alemania o los países nórdicos con modelos distintos de estado del bienestar, porque puede inspirarnos hacia el camino a emprender en esta etapa de dificultades.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.