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La enseñanza de la represión franquista en la Educación Secundaria

En este país no se estudia, realmente, uno de los fenómenos que más hondamente han marcado la Historia reciente de nuestro país: la represión física, moral, económica y política que ejerció el franquismo desde que se produjo el golpe de Estado del 17-18 de julio hasta el final de la vida de Franco y aún meses después. Estamos hablando de, efectivamente, cuarenta años de represión y de terror ejercido contra españoles por sus ideologías, convicciones religiosas, pertenencia a asociaciones estigmatizadas, militancias políticas y sindicales, por servir a la República, o por su nula o tibia adhesión al régimen.

El franquismo se encargó, con notable éxito, de construir una interpretación de la Historia contemporánea de España a su imagen y semejanza, entre buenos y malos, para justificar lo que consideró un alzamiento nacional ante el supuesto caos de la Segunda República y su supuesta deriva hacia posturas anarquizantes y/o comunistas. Dicho levantamiento de la que consideraba la España sana habría servido para restablecer el orden, la unidad de la patria y la religión en España, construyendo un régimen político alejado de los supuestos (otra vez, “supuestos”) peligros que la experiencia democrática habría traído a nuestro país al comenzar los años treinta.

Pero, el franquismo tuvo, además, la habilidad de inocular en sus herederos, una vez que oficialmente feneció, una adaptación de su formulación primigenia, y con un éxito, diríamos, aún mayor, ya que se desarrolló y se desarrolla en democracia. Nos referimos al hecho de que, habida cuenta, de que, precisamente, se había realizado una transición hacia un estado democrático, se tenía que reformular la interpretación de lo que había ocurrido. Ya no se habla tanto de alzamiento o de cruzada, sino de guerra civil, y se cede un poco, en aras de un supuesto consenso, ya que se llega a admitir que todos hicieron hecho cosas terribles en la guerra, en una suerte de falsa equidistancia. La mano dura en la dictadura se había producido como un ejercicio de justicia porque muchos españoles no sabían vivir convivir. Además, en esta reformulación se resaltarían los supuestos beneficios del régimen, como, por ejemplo, el no haber entrado en la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo económico de los años sesenta, que no había delincuencia, o el haber puesto en marcha el camino para que, ya maduro el pueblo español, pudiera alcanzar la democracia. Esta reformulación sentencia que es mejor olvidar y no remover mucho del pasado, tachando a los defensores de la memoria histórica como cainitas y rencorosos que solamente quieren resucitar desgracias y pretender vencer decenas de años después de haber perdido.

La historiografía seria, no la propaganda política de algunos pseudohistoriadores que buscan justificaciones tergiversando fuentes, o haciendo interpretaciones muy sesgadas, ha desmontado punto por punto ambas formulaciones, aunque no es ocasión aquí de ir al detalle porque el objetivo de nuestro breve artículo es otro, y tiene que ver con la enseñanza de la Historia en el nivel no universitario.

Los estudiantes de Secundaria de este país tienen el derecho de saber toda la Historia contemporánea de su país, y eso incluye lo que fue el franquismo, y la represión que ejerció porque sin ella no se puede entender aquel, de la misma manera que no podrán entender su país sin las Cortes de Cádiz, las guerras carlistas o el Sexenio Democrático, por poner tres ejemplos.

Pero, además tienen ese derecho porque serán futuros ciudadanos que deberán construir un futuro donde aquel horror no vuelva a ocurrir, independientemente de las ideas y planteamientos de vida que terminen teniendo. No hay temas tabúes, ni es aceptable la opción del olvido en la Historia. Los alumnos deben saber que aún hay restos humanos en fosas en todas y cada una de las provincias de su país, que las libertades no siempre existieron, como fue duro alcanzarlas, terrible perderlas y más complicado restaurarlas.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.