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La pobreza infantil en Cataluña

El dato es demoledor, en 2019, no en crisis, no con pandemia, la pobreza infantil alcanzó al 31%, con 430.900 niños en grave situación, 27.000 más que en 2018, en Cataluña. Esta realidad ha sido denunciada por Save the Children sobre lo que aporta la Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto de Estadística de Cataluña. Pero hay más datos escalofriantes. El 46’9% de las familias monoparentales, mayoritariamente encabezadas por una mujer sola, están en grave riesgo de pobreza, con un aumento de 4 puntos de tasa de pobreza en un año. Por fin, ha empeorado también de forma sustancial la situación de los hogares de origen extranjero con una tasa de pobreza que ha pasado del 48% en 2018 al 50’1% en 2019.

Y nos preguntamos, ¿y cuándo se mida la pobreza para el año de la pandemia, qué datos nos va a ofrecer? No hace falta decir que serán, a buen seguro, aún más graves, espeluznantes.

Estos números y porcentajes nos mueven a hacer dos reflexiones. En primer lugar, ¿qué ha hecho la Administración catalana estos años? Puede parecer muy fácil la contestación, pero creemos que es así: preocuparse de lo que realmente importa al nacionalismo catalán, es decir, la lucha por la independencia, el desarrollo de un patriotismo excluyente, y emplear el argumento favorito del mismo: la responsabilidad de los problemas de todo tipo y, por supuesto, de signo social, está en el Gobierno de Madrid, la Administración central, o en esa España en su conjunto como Estado que “roba” el dinero de los catalanes. Y aquí se zanja la cuestión. Nunca hay reconocimiento de la responsabilidad propia, nunca. Y mientras tanto, cientos de miles de niños en Cataluña malviven, pero conviene seguir luchando por una supuesta patria malherida desde tiempo inmemorial.

En segundo lugar, estos datos nos confirman, y en línea de lo que la ONG ha defendido, que sin rentas mínimas, sin ayudas púbicas, sin intervención de las Administraciones no se mitigan las desigualdades.

De nuevo, el patriotismo, el nacionalismo, sea de donde sea, tiene otras prioridades. Lo vemos en Madrid cuando las derechas proclaman su eterno amor a la patria y defienden todo tipo de recortes, y lo vemos en Barcelona cuando el nacionalismo grita por una supuesta patria sojuzgada. Y, mientras, insistimos, más de cuatrocientos mil niños y tantos hogares con una mujer sola al frente, mal retribuida en su trabajo o en paro, viven penosamente. Ay, la patria, la que sea.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.