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Revuelta de los privilegiados versus lucha por la supervivencia

Viendo las noticias de Euronews me atraparon dos breves reportajes de dos zonas de Madrid. En las imágenes de ambas se veían ciudadanos y ciudadanas en la calle, pero esto era lo único que tenían en común ambas noticias. No coincidían el escenario, las ropas, los utensilios que portaban, ni lo que decían, ni tan siquiera el tono de lo que se escuchaba. En la primera se veía un escenario bonito, elegante, de urbanismo racional y exquisito, con buenos coches, buenas ropas, muchas cacerolas, banderas españolas, y gritos sobre la libertad y el mal gobierno. En la segunda el urbanismo era mucho peor, más sencillo, nada elegante. Aquí no había buenas ropas, ni cacerolas, sino bolsas de plástico, sin banderas, y las personas parecían de distintos lugares. Había mucho orden en las imágenes de esta segunda noticia, sus protagonistas hacían cola para entrar en un edificio donde les daban esas bolsas con víveres. Aquí también hablaban a la cámara, pero no hablaban de libertad, sino del paro que padecían, sobre sus carencias, sobre la falta de comida.

No fueron más que unos breves minutos que reflejan dos situaciones de España hoy en día. Esas dos breves noticias dejaban muy claro cómo viven dos extremos de este país en el confinamiento: los más favorecidos y los menos favorecidos.

Estos dos reportajes son una lección, a pesar de su brevedad, sobre nuestra realidad, sobre cómo una parte de nuestra sociedad interpreta la libertad desde una posición de egoísmo, gozando de una situación económica y social más que saneada pase lo que pase con nuestra economía, y cómo otra está entrando en la pobreza, en el desamparo, con un futuro más que incierto. La primera se moviliza, la segunda entiende lo que ocurre y demanda ayuda, sin gritar, sin movilizarse, sin exigir el fin de un sistema o de gobierno. Una revuelta de los privilegiados frente a la lucha por la supervivencia de los que no lo son.

Esto es lo que estamos viendo en las noticias y en las redes: dos Españas, dos maneras de encarar una tragedia como la que padecemos. No creo que haya que elucubrar mucho más. Eso sí, sobre este panorama vemos florecer los bulos, los discursos populistas y las soluciones que anteponen el interés económico al de las personas. En realidad, nada nuevo, solamente que en tiempos trágicos todo es más sangrante, más doloroso.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.