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La decadencia interna y las dimensiones de la economía

“El papel de los medios de comunicación en la política contemporánea nos obliga a preguntar por el tipo de mundo y de sociedad en los que queremos vivir, y qué modelo de democracia queremos para esta sociedad.”

Noam Chomsky

Los modelos en pugna están dejando en evidencia a los apóstoles del apocalipsis. Todos desde el púlpito de la representación ciudadana lo prostituyen para conseguir lo que las urnas repetidamente le negaron. Su propósito es incrementar el deterioro de las estructuras que pudimos salvar del saqueo al que sometieron a España. Si lo consiguen, la decadencia que produce la corrupción acabará con las esperanzas de las generaciones venideras. No es simple cosa. Todo para que los privilegios de sus amos alimenten su voracidad.

El monumental acoso al gobierno de coalición, desde la que podríamos llamar Opinión Publicada, se está llevando a cabo desde todos los ángulos. Esta campaña, que no tiene parangón dentro de los anales de una democracia madura, suma la acción artificial de ocupar espacios en las Redes Sociales, como ya lo hicieron Trump y Bolsonaro, bajo el amparo de los fundamentalistas y mediante generosos flujos de dinero. La acción coordinada de los escribidores y comentaristas del relato del saqueo incrementan día a día su desmesura y agresividad. En Comunicación Social no existen las casualidades. Sí, en cambio, los planes de operaciones de Acción Psicológica montadas con la única finalidad de producir decepción en la Opinión Pública. Al menos, todos mensajes desde las fuentes del rechinar de dientes y de las lágrimas de los vulnerables, parecen indicarlo. Desean que las personas bajen los brazos y se entreguen derrotadas a las minorías que ya los vencieron en el 39. Basan su acción en la fuerza bruta. El botín es grande.

Es allí en donde la pugna de modelos ingresa en el territorio conceptual. En el orden de prioridades que defiende cada uno. En el valor o en el precio que se ponen en juego. Los unos necesitan que la degragación avance, los otros que la esperanza se consolide. Los unos deterioran las instituciones para que les sirvan, los otros fortalecen a las instituciones para que sean garantes de la protección de las libertades individuales. Los unos ponen al beneficio en el centro, los otros al bienestar de las personas. Son modelos diferentes. No lo duden, se está librando una guerra. No sólo en España.

Me formé en una escuela económica humanística. Eran tiempos en los que se promovían los planes de desarrollo urbano interdisciplinar. Las relaciones espacio sociedad. Los inicios de la protección del patrimonio en contra de los pelotazos urbanísticos. También recuerdo unos estudios de postgrado, que llevé a cabo en el Centro de Estudios Urbanos de Madrid, dependiente del Instituto de Administración Local. Fue deslumbrante. Durante unos años pude aportar aquellas ideas a mis clases de Economía Política en la Universidad J.F.Kenndy en Buenos Aires. El centro de esa economía era la idea del desarrollo del individuo. Era un urbanismo racional. Integrador. Contenía el germen del progreso. Implicaba una mejora del individuo.

La Economía como ciencia social tiene la capacidad de dar una respuesta eficiente a los desafíos que ya tenemos sobre nuestras cabezas. Todas las economías los tienen. El planeta ha llegado a su límite. Los recursos han llegado a su límite. La brubuja financiera ha llegado a su límite. Es decir, el modelo que incluye a la Economía en la Dimensión Social es la respuesta adaptativa que puede atender esos desafíos. La Dimensión Especulativa nos ha traído hasta aquí. Al callejón sin salida en el que estamos. Al fracaso del modelo neoliberal que contrapone el mantener procesos insostenibles a la salvación de las personas. Esta crisis sanitaria lo ha dejado claro. No se puede regresar a un pasado cercano sin que la pandemia nos vuelva a castigar.

Afrontar sin más un retorno a la economía del ladrillo es la culminación del despropósito neoliberal. El hacer recaer en los negocios financieros la solución a esta rueda sin fin de activos intangibles es una antesala a la destrucción de las personas. Esa dimensión especulativa no puede funcionar con paraísos fiscales que protejan a delincuentes y evasores, sean estos reyes o lideres de corporaciones. Ese no es el camino. En cambio, el afrontar una reconversión hacia la generación de energías límpias. El recuperar un entramado industrial basado en la innovación y la gestión de macrodatos orientados a las nuevas profesiones 5G. Esa vía sí es el camino. Desperdiciar recursos y energías en procedimientos obsoletos e ineficientes, sólo traerá aparejado más pobreza, desigualdad y pérdida de libertades.

La decadencia interna en la que la corrupción como práctica nos trajo hasta este escenario no puede proseguir. Las prácticas colusivas entre los lobbistas y los funcionarios implicados, tampoco. Las instituciones deben estar al servicio de las personas, no estas al servicio de instituciones degradadas.

La pugna entre la Dimensión Social, con el ser humano como centro, contra la Dimensión Especulativa, con el beneficio como único objetivo, debe resolverse a favor de la primera. Por ello es determinante que las personas no pierdan la confianza en que aún es posible salir de estas épocas de oscuridad y oprobio.

Piénsalo. No te rindas. Tenemos al enemigo dentro. De ti depende.

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.