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Marlaska y la lista de la compra


Estos días ha sucedido ya que cuando alguien ha salido a comprar se ha encontrado con algo inesperado: que agentes de la policía o de la Guardia Civil le pidieran el comprobante de la compra que había realizado. Y hemos conocido algún caso como el del hombre que ha sido multado con 1.000 euros por salir a comprar un bote de crema de chocolate. La Guardia Civil publicaba un listado de productos que justifican salir a hacer la compra. 26 categorías de productos entre los que hay comestibles como carne, leche, pan, pescado y productos no comestibles como periódicos. En la lista se incluyen productos como bebidas alcohólicas, helados, hielo…

Un asunto que ha generado muchas dudas, inseguridad y hasta cierto punto quejas más que razonables.

¿Qué ocurre si voy con mi lista de la compra y cuando llego al supermercado no encuentro lo que quería comprar y acabo volviéndome con algo que al agente de turno pueda parecerle absurdo?

Evidentemente ha habido situaciones en las que lo que se pretende es evitar que la gente salga de casa con cualquier excusa para darse una vuelta al super. Lógico. Porque los habrá que sean tan incívicos que todo esto no se lo terminen de tomar en serio y hagan sus salidas para comprar como si nada sucediera. Pero también estoy segura de que esto no suele suceder, vaya. Que la mayoría estamos en casa y salimos para lo mínimamente imprescindible, organizando bien los productos que nos hacen falta y procurando encontrar la justa medida entre las compras absurdas que terminan con los productos de una sección del supermercado y la de quien sale a comprar una bolsa de patatas y un par de cervezas. Lógicamente en el equilibrio está la virtud, y las medidas más extremas se han de aplicar para circunstancias fuera de lo común. Pero claro, estando como estamos es complicado determinar quién sale porque el confinamiento se lo toma a risa, y quién sale y por la razón que sea vuelve con un par de cosas que puedan resultar absurdas (y que pudieran no serlo).

Ha sido tal el revuelo que se ha montado al conocer que en algunos lugares estaban cayendo multas considerables, que han preguntado al ministro de Interior, Grande Marlaska por el asunto. Concretamente ayer tuvo que informar de que ha dado orden a la Policía Nacional y a la Guardia Civil para que no elaborasen listas con productos de ningún tipo. Según cuenta 20 minutos, Marlaska se pronunció sobre esta cuestión desde Moncloa ayer lunes y dijo que se había dado una instrucción al secretario de Estado de Seguridad para que desde las delegaciones y subdelegaciones de Gobierno “se dejara de realizar ese tipo de listas sobre los productos susceptibles de ser adquiridos o no en los locales que pueden permanecer abiertos”.

El ministro considera que esta idea de hacer listas de productos que se supone sí puedes salir a comprar y los que no puedes salir a comprar “no es correcta”. Y menos mal que parece que se pone un poco de sentido común. Porque en esta circunstancia, resulta que si salimos a comprar leche, pan, carne, chocolate, birra, ginebra y hielos, ¿qué dirá el agente en cuestión? Es absurdo el poder multar a alguien -además con cantidades realmente brutales- por el hecho de que decida pasarse el día comiendo nocilla y bebiendo cerveza, si fuera el caso. ¿El problema es por la cantidad de productos o por los productos en si? Si compro un filete, una caja de leche, una barrra de pan y una botella de agua, no hay multa. ¿Y si compro cuarenta cervezas, veinte bolsas de patatas y cuarenta botes de nocilla? Ya, ya sé que esto da para hacerse preguntas totalmente absurdas. Pero es que resulta que es absurdo meterte en la lista de la compra de alguien para ver si lo que compra se considera o no necesario.

La decisión del ministro me parece sensata. Siempre habrá algún lumbreras que aproveche la más mínima excusa para salir a que le dé el aire. El que no tenga perro ni causa que justifique un paseo al super, pensará en cualquier chorrada para ir a comprar lo que sea, con tal de dar cuatro pasos y volver a casa. No es lo aconsejable. Y dudo que la mayoría de la gente haga algo así. Quiero pensar que cuando un agente decide multar a una persona por salir a comprar un bote de nocilla lo hará porque estará harto de ver al individuo saliendo continuamente, digo yo, y de tanto ir el cántaro a la fuente, el agente pensará que “ya está bien”. Porque poner 1000 euros de multa me parece un hecho realmente brutal. Espero que haya una buena “excusa” detrás de tal hecho.

Una llamada al sentido común, que es el menos común de los sentidos. Porque creo que la mayoría de los agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad están haciendo una labor encomiable estos días, con las excepciones que siempre hay, porque también hemos visto abusos inexplicables. Como la mayoría de la gente que estamos en casa, entendemos perfectamente cómo hay que comportarse en estas circunstancias: procurar no salir y cuando se hace, que tenga un buen motivo y con las precauciones necesarias. Habrá, como siempre hay en todas partes, el típico caso del que se salta todo a la torera. Encontrar el equilibrio no es sencillo, ahí está el arte. Pero abrir una veda que pueda hacer que a cualquiera le caiga una multa gigantesca es algo que debía tener freno. Esperemos que así sea.

Licenciada en Derecho, Periodista y Analista política.