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Los once principios de la propaganda nazi creados por Goebbels y la crisis del COVid-19. Principio de simplificación y del enemigo único

Principio de simplificación y del enemigo único.

Joseph Goebbels fue una de las figuras fuertes dentro de la Alemania nazi. Fue el hombre de confianza de Adolf Hitler y la persona capaz de cautivar a una nación entera con sus discursos políticos. Su oratoria le alzó a los puestos más altos de poder y no abandonó su lealtad por el Führer en ningún momento.

En 1928 Hitler le ascendió a jefe de propaganda nazi. A partir de este nombramiento, la figura de Adolf Hitler empezó a tomar un cariz distinto de cara a la sociedad. Pasó de ser un criminal que había sido encarcelado por atentar contra el Estado, a ser un mártir que fue arrestado por las fuerzas comunistas y socialistas que estaban siendo controladas desde Moscú. Todo ello gracias al trabajo del recién nombrado jefe de propaganda del partido. Goebbels fue el encargado de expandir el odio a lo extranjero, al comunismo y a los judíos, al mismo tiempo que ensalzaba los valores del NSDAP. Desarrolló la “propaganda negra”, que se trataba de un tipo de propaganda de desprestigio, falsedades y desinformación para lograr los objetivos del partido.

En estos tiempos que corren se puede decir que la sombra de Goebbels es larga y que algunos han retomado su teoría de los once principios para transitar de mala manera esta crisis del coronavirus. Y no nos debe de extrañar, pues mucho de lo que se ha puesto en marcha en el campo de la comunicación y de la publicidad desde la Segunda guerra mundial ha bebido de las teorías de este alemán que elevó a Hitler, textualmente, hasta la gloria.

A lo largo de una serie de artículos iremos viendo como esos principios se están cumpliendo de una manera alarmante, con la intención de socavar la credibilidad de aquellos que tienen la responsabilidad de dar solución a esta pandemia que asola nuestro país.

Empecemos por el primero, el principio de simplificación y el del enemigo único. No es muy complicado encontrarle la relación. Tanto Pablo Casado como Santiago Abascal (y los medios de comunicación adláteres) han centrado la diana de todas las descalificaciones en una sola persona: Pedro Sánchez, individualizándolo en un único adversario. Ya lo hicieron en las campañas electorales pasadas, acuñando, incluso, un nuevo concepto, “el sanchismo”. Ahora, tanto uno como el otro, han puesto el objetivo en el presidente del Gobierno. Lógico, porque no interesa señalar al colectivo socialista, ni siquiera al conjunto del Consejo de ministros. Se difuminaría la intención de concentrar en una sola persona todo el odio. Así mismo la utilización constante del símbolo de la bandera responde a este mismo principio. Recordemos la propuesta de Casado de las banderas a media asta y que ha sido recogida por la presidenta Ayuso. O la españolidad de VOX.

Hace unos días Santiago Abascal retiraba su apoyo al presidente del Gobierno y solicitaba un gobierno de concentración PSOE, PP y VOX. Por tanto, el problema no es el partido socialista, sino, recordemos, el enemigo único, Pedro Sánchez.

Por su parte Pablo Casado se harta de llamar mentiroso al presidente del Gobierno, aunque elude decir en qué le ha mentido. No importa, sus seguidores identificarán al líder socialista como embustero y por tanto nada de lo que diga o haga será tomado en cuenta. Ni siquiera las medidas económicas para que los más desfavorecidos puedan asumir el coste económico de esta crisis les satisface; han sido denominadas por algunos medios como la victoria de la ideología sobre la economía.

Para cerrar este primer capítulo destaquemos que España es el único país azotado por la pandemia en el que dos grupos parlamentarios someten al Gobierno a un acoso y derribo tan brutal que ha animado a que se interpongan querellas criminales contra delegados del Gobierno y ministros, y a que las redes sociales se llenen de bulos, de insultos y descalificaciones hacia ese enemigo único: Pedro Sánchez.

El primer principio del maestro nazi de la propaganda escrito al pie de la letra.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.