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Cierren Madrid, cierren Cataluña, ciérrenlo ya

Acaba de decretarse el cierre de fronteras terrestres de España. Europa recomienda el cierre de las fronteras exteriores (aunque con algunas excepciones). Cataluña pide permiso para confinar a toda su población y España responde que esto no va de territorios, que va de personas.

¿Es cierta la afirmación del Gobierno de España o puede entenderse que el criterio de confinar personas es más efectivo si se hace por parcelas?

La curva exponencial de propagación del coronavirus tiene a los expertos muy atentos (y preocupados). Según se apunta, los casos de contagio estarían duplicándose cada dos-tres días. En Estados Unidos, por ejemplo, podría suponer cien millones de contagios de aquí al mes de mayo.

Sin embargo esto no es una verdad absoluta, porque se pueden (y se debe, y de hecho en ello están) tomar medidas para detener esta progresión.

Mantener la distancia es fundamental, como así se recomienda en todos los países que toman medidas para frenar el virus. Pero hay que tener claro que todas estas medidas podrán frenar el aumento al ritmo que estamos viendo ahora, pero no fulminarán al virus. Seguirá propagándose, como una gripe o cualquier otro virus similar. De lo que se trata es de que no colapse todo por la propagación descontrolada.

Hay un artículo que no puedes dejar de leer para entender cómo funciona la propagación de un virus y cómo reacciona cuando se toman medidas para frenarlo. El Washington post ha elaborado este estupendo simulacro que te muestra gráficamente qué es lo que sucede.

Has de saber que el ejemplo que ponen para los gráficos no está basado en el COVID-19, sino que se han inventado un virus nuevo, la enfermedad de la “simulitis”. Se supone que esta enfermedad se propaga mucho más rápido que el coronavirus, porque basta con que una persona infectada esté en contacto con una sana para contagiarla. Esto no ocurre necesariamente con el covid19: puede que estés en contacto con alguien infectado y que tú no contraigas la enfermedad. Así que el simulacro sería para entender cómo funcionan las medidas de contención, el confinamiento y el aislamiento.

El primer ejemplo simula una población de 200 personas. La infección se propaga rápidamente y termina cuando el total de la población ha contraído la enfermedad y disminuye la curva de propagación (porque las personas ya son inmunes a este virus). Se explica que cuando se habla de un país como Estados Unidos (con 330 millones de habitantes), la curva subirá muchísimo antes de comenzar a descender. Pero en el primer caso que se plantea, no se habla de muertes, por lo que la infección no resultaría peligrosa. Sencillamente es una simulación para ver cómo funciona la curva de infección.

Sin embargo, cuando lo que se quiere es frenar el avance del virus porque hay personas que pueden morir si lo contraen, hay que tomar medidas de contención.

La cuarentena forzada. Es entonces cuando llega la gráfica que pone como ejemplo una parte de la población (a la izquierda) donde hay algún caso infectado y están aislados, y la gran parte del territorio (derecha), donde no hay infectados y se mueven tranquilamente.

En la parte más grande, donde no había infectados, la situación dura poco tiempo así: no hay infectados hasta que se abre la barrera y entran “bolas rojas” (hasta que alguien infectado se salta la norma, se salta el control, y el virus se escapa). El virus se expande y el contagio se produce. Se trata de explicar con este gráfico que el aislamiento de territorios sin medidas de confinamiento en ellos no funciona, porque en el momento en que se cuele un infectado, el virus comienza a propagarse. O sea: cerrar un pueblo y cerrar el de al lado, pero permitir que la gente siga haciendo vida normal porque no hay infectados, no será eficiente porque más tarde o más temprano, llegará el virus de alguna manera y se propagará con rapidez si no se aísla la gente.

Si las personas tienen menos movilidad, si no interactúan y no hay contacto entre ellas, el virus tiene menos posibilidades de propagarse. Las personas que no estén en aislamiento tienen más posibilidades de infectarse que el resto y tienen más posibilidades de contagiar a los demás.

¿Qué ocurre cuando una cuarta parte de la población continua moviéndose mientras que las tres cuartas partes cumplen con el distanciamiento social? Esta gráfica responde a la medida de no acudir a los espacios públicos, prohibir concentraciones masivas de gente, Cierre de restaurantes, centros comerciales… reduce las posibilidades de infección masiva.

El siguiente gráfico muestra qué ocurre cuando es todavía mayor el número de gente que queda “paralizada”. Si en vez de una cuarta parte, como el cuadro anterior, se permite el movimiento de una de cada ocho personas. El distanciamiento extenso es el más eficaz, el que consigue que los casos se reduzcan de manera realmente eficaz. Harry Stevens, que es el autor del artículo, explica que para entender mejor los cuadros, algunos de los “puntitos” deberían desaparecer (esto nos serviría para entender la dimensión que tienen las muertes por el virus).

En cualquier caso, me ha parecido una manera estupenda de ver gráficamente cómo funcionan las medidas de protección. Algo que yo pensaba que no era necesario explicar, pero que viendo lo visto estos días, resulta que hay gente que no se entera de lo en serio que hay que tomarse estas cosas.

Y dicho sea de paso: no comprendo las críticas que se hacen hacia Torra, por ejemplo. Lo que se proponía desde Cataluña o País Vasco era confinar a sus ciudadanos, cerrar sus “fronteras” territoriales. Intentar promover todas las medidas posibles “a lo bestia” (si se me permite la expresión). Porque cuanto más aislamiento se produzca, se gana tiempo y se reducen drásticamente los contagios. No comprendo cómo no se ha decidido aún cerrar Madrid, cerrar Barcelona, cerrar, en definitiva los principales focos de contagios.

Hoy, como decía más arriba, se ha cerrado la frontera territorial de España. Por un lado Portugal ya nos había marcado la distancia, y seguramente Francia también ha debido darnos alguna que otra señal: y es que España se ha convertido en el segundo foco de infección a nivel mundial según la OMS. Solamente nos va por delante de nosotros Italia, donde están viviendo una pesadilla.

En fin: me cuesta entender qué razón hay para no cerrar absolutamente todo durante quince días, durante un mes. Ya, ya lo sé: “¿Tú sabes la cantidad de dinero perdido que supondrá eso?” Me dirá alguno…

Pues yo ahora me acuerdo de los 65 mil millones de euros que le regalamos a la banca para salvarle el culo, que nunca devolvieron. Me acuerdo de los millones de euros (eran tres?) que el Partido Popular de la Comunidad de Madrid habría desviado de la sanidad pública para financiar su propio chiringo.

Me acuerdo de los cien millones que el Rey Juan Carlos recibía de “regalo” de su amigo el rey saudí, y que parece que le quemaban en las manos y tenía que regalarlo a sus amantes…. ¿Por qué no lo regala a su país, que para eso le financiamos? Me acuerdo de Felipe diciendo ayer que renunciaba a la herencia de su padre: ¿Por qué no dona su padre todo ese dineral para ayudar a la gente que vamos a pagar al pato como siempre?

Me acuerdo de la Iglesia Católica que no paga impuestos en muchos casos, que recibe parte de nuestros impuestos a través del IRPF y que ha decidido destinar esa pasta para financiar 13TV, algo que le ha dicho ya la UE que no podía hacer, porque es ilegal.

Me acuerdo de ese dinero y me parece que ya es hora de que nos lo devuelvan: porque era nuestro y ahora lo necesitamos. Y que manden a todo el mundo a su casa. A todos. Que solamente queden los que de manera imprescindible tengan que salvar vidas. Es el momento, es ahora. Cierren a cal y canto Madrid, Castilla, y cada una de las regiones de este país.

Abogada.