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En respuesta al Gobernador del Banco de España

Desde hace tiempo, asistimos al siniestro espectáculo de un gestor de una de las máximas instituciones del país, el Banco de España, volcado en la representación de las posiciones más ultramontanas y conservadoras del occidente económico. Desde su atalaya, ya sea en el interior o en el exterior de nuestro país, utilizando los medios públicos que le proporciona su cargo o los medios de comunicación que ponen a su disposición los sectores cuyos intereses parece proteger, el nuevo pontífice hispano de la ortodoxia liberal conservadora no para de advertir, de dar consejos y recomendaciones, cargados de negros presagios para todo aquel que pretenda subvertir la magna obra del Partido Popular durante los años anteriores, o modificar el statu quo.

No es posible controlar los precios del alquiler ni efectuar políticas públicas de vivienda porque subvertiríamos el libre mercado. El incremento del SMI en el 2019 destrozaría el empleo. Y ahora, tocar cualquier aspecto de la reforma laboral pude tener consecuencias imprevisibles. Y es que la reforma laboral creó millones de empleos, en un caso de éxito envidiable en el mundo. Mentira tras mentira.

Ya la realidad le puso en su sitio respecto al aumento del SMI en el 2019. Y, respecto a la reforma laboral (que el próximo lunes 10 de febrero cumple su octavo aniversario), durante los años 2012 y 2013 se destruyeron más de un millón de empleos, que agravaron la crisis iniciada en 2008. El empleo sólo creció cuando cambió el signo económico, a partir de 2014. Y, eso sí, gracias a la reforma laboral, mientras los márgenes empresariales superan los niveles de antes de la crisis, la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores y el peso de las rentas de trabajo en el PIB apenas se han recuperado, cuatro años después. Y la precariedad laboral ha aumentado.

Todo ello ha provocado más desigualdad. Creo sinceramente que eso es lo que le preocupa a nuestro Gobernador, que la desigualdad disminuya, porque debe creer firmemente en los valores propios de las castas más conservadoras. Y, es respetable. Pero para defender sus posturas, váyase, abandone una institución pública y defienda sus teorías desde la política, la Academia o desde donde quiera, pero no aproveche su posición para intentar frenar los cambios que son indispensables para esta sociedad.

Secretario general de la UGT.