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Romper las ataduras para vivir mejor y elegir como morir

Uno de los retos pendientes en nuestra sociedad tiene que ver con enfrentarnos a la muerte, hablar de ella, imaginarla, romper las ataduras y miedos que nos llevan a no pensar en ella, romper con la tanatofobia. Todos vamos a morir y sería bueno pensar en esta realidad para vivirla con naturalidad y con un mayor ajuste a lo que queremos y podemos elegir, porque solo así podremos vivir mejor y morir como deseamos.

Hay que regular la muerte digna, siendo una materia sin duda sensible y hay que hacerlo respetando la decisión de las personas, que tienen derecho a elegir como morir lejos de influencias religiosas; vivimos en una sociedad que debería ser laica, hay que respetar las convicciones de cada uno y sus creencias, muy en particular con respecto a la muerte, pero la opinión de unos pocos no puede ser la norma a imponer para todos, este  despenalizar el derecho a la muerte digna no supone en ningún caso forzarla sino dar la libertad para que cada uno elija y tome una decisión, una decisión posiblemente dolorosa, pero que debe estar regulada y contemplada, sin que sea además de lo que ya es, un delito; la norma solo supone eso dar libertad de elección y regularla; se trata de regular y despenalizar, se trata de posibilitar que una vez que imaginemos como queremos morir podamos hacer testamento vital y podamos elegir no sufrir ni hacer sufrir, porque el sufrimiento hoy puede ser en muchos casos evitable y hay que regular que las personas puedan elegir como enfrentarse a él cuándo además no tiene sentido porque la enfermedad es terminal y la muerte aparece como cercana.   

Regular la eutanasia y la muerte digna significa simplemente dar posibilidad de elegir a cada cual como quiere morir, regulando también los supuestos básicos necesarios para esta decisión de manera que en todo momento garantice la protección del bien común. ¿Por qué unas convicciones religiosas deben imponer a quien no las tiene, o incluso a quien desea vivirlas de otra manera, como tiene que morir sin posibilidad de elección? ¿Por qué hay que morir con sufrimiento y prolongar más allá de lo razonable lo inevitable?    

Morir con dignidad supone vivir mejor para quien así lo elige y para su familia y entorno, desde mi punto de vista es o debería ser un derecho, siempre regulado, siempre revocable dando la posibilidad a quien decide de seguir decidiendo mientras que pueda hacerlo.    

Tenemos pocas cosas propias, una de ellas es el derecho a decidir sobre nosotros mismos y este derecho debe ser regulado y despenalizado para que cada cual, libremente, elija lo que quiere ser, hacer y cómo quiere vivir y morir. Lejos de demagogias baratas y desde un debate sereno, que puede y debe abrirse sin injerencias y desde la madurez democrática y social, no se trata de que nadie imponga a nadie lo que piensa, se trata de ganar espacios de libertad y de decisión para que cada uno elija lo que cree y pueda vivir de acuerdo a ello especialmente cuando su decisión no daña a otros.      

Doctor en psicología, presidente de la Fundación Psicología sin Fronteras, vocal del colegio oficial de psicólogos de Madrid en intervención social y emergencias. Trabaja en la actualidad en el Ayuntamiento de Getafe en el área de salud, consumo y adicciones, con más de 15 años de experiencia docente en diferentes universidades y con varios libros y artículos.