Quantcast
HEMEROTECA
             SUSCRÍBETE
ÚNETE A EL OBRERO

Albert Soler Bufí: "Mi libro va del 'Procés' y de nosotros, que lo quisimos tanto"

Albert Soler Bufí / Foto de Joaquim Pisa. Albert Soler Bufí / Foto de Joaquim Pisa.

ENTREVISTA A ALBERT SOLER BUFÍ, AUTOR DE NOS CANSAMOS DE VIVIR BIEN, EL LIBRO QUE DESTRIPA EL “PROCÉS CATALÁN”

Albert Soler Bufí es periodista, vive en Girona, y desde hace algunos años se ha convertido en el sapo que se desayunan por las mañanas los independentistas catalanes del sector masoquista.

Sus columnas en el Diari de Girona son verdaderas puñaladas traperas a la fantasmada que llaman “Procés cap a la independència de Catalunya”, liderado en su día por El Vivales (Carles Puigdemont) y ahora por su delegado marioneta, Presidentorra (Joaquim Torra). Los apodos de tan ilustres próceres son cortesía de Soler Bufí.

En definitiva, Albert Soler Bufí actúa como un forense que diseccionara la actualidad política catalana no con bisturí ni escalpelo, sino armado con una potente moto-sierra.

Esas columnas han sido recogidas recientemente en un volumen titulado “Estàvem cansats de viure bé” (Nos cansamos de vivir bien), publicado originariamente en catalán y del que ya ha aparecido la versión en castellano.

En entrevista exclusiva para EL OBRERO, hablamos con este intelectual punkie en su “Alma mater”, el bar Cuéllar de Girona:

Señor Soler Bufí, aunque mucha gente le considere un vivalavirgen yo tengo la impresión de que es usted un tímido irremediable. ¿Me equivoco de mucho?

— Se equivoca totalmente. Si algo no soy es tímido. Mi señora por ejemplo, dice que soy bastante caradura. Ocurre que a veces soy educado, y eso puede despistar.

Seguramente cuando era joven, su familia tenía un montón de esperanzas puestas en usted. ¿Por qué las defraudó de un modo tan lamentable, dedicándose al periodismo?

— Recuerde la famosa frase: “No le digáis a mi madre que soy periodista, la pobre piensa que toco el piano en un burdel”. De todos modos antes de ser periodista he trabajado en un chiringuito de playa nudista, como telefonista en una línea erótica y he cargado camiones, así que ya ve.

Sorprende que un periodista contemporáneo conozca la existencia de Julio Camba y lo cite con esa soltura suya. Me malicio que usted debe ser lector habitual, algo sorprendente en uno de su profesión. Hábleme de sus lecturas, por favor.

— Es cierto que las nuevas generaciones de periodistas y en general los universitarios no leen nada, y se les nota. Si no se lee, no se puede escribir bien. Julio Camba es un autor totalmente contemporáneo, por eso hay que leerlo. En cuanto a mis autores preferidos, junto a Camba están Eduardo Mendoza y Juan Marsé, también Francisco Casabella. Y desde luego Evelyn Waugh, y Roberto Fontanarrosa. Todos son escritores que manejan la ironía y el sarcasmo.

¿Por qué diablos todo periodista ejerciente aspira a publicar un libro y algunos, como usted, hasta lo consiguen?

— Yo no tenía ningún interés en publicar un libro, se lo aseguro, fueron los amigos quienes insistieron en que lo hiciera. Yo soy un vago total, ni me había planteado lo del libro. Otros no sé, cada cual tiene sus motivaciones.

Aproveche, hágase publicidad. Cuénteme de que va su libro, “Estàvem cansats de viure bé”.

— Va del “procés” y de nosotros, que lo quisimos tanto.

Sospecho que no le han llamado nunca de TV3 para hacerle una entrevista. ¿Lo atribuye usted a falta de telegenia suya o cree que puede haber alguna otra razón?

— Sin duda se debe a mi falta de telegenia, no puede haber otra razón en una televisión tan plural y orientada al servicio público.

El presidente Manuel Azaña citaba a menudo una frase que encabezaba el artículo primero de una Constitución española del siglo XIX que nunca llegó a estar vigente: “Es español aquél que en razón de su nacimiento, no puede ser otra cosa”. ¿Los catalanes padecemos una condena semejante?

— Seguramente. Y los gerundenses, más todavía. En un artículo mío pido perdón por ser gerundense, y por la gente gerundense que hemos dado al mundo: Puigdemont, Torra, etc. En realidad no soy nada, me da exactamente igual ser catalán que español.

¿Vivir en una ciudad tan asquerosamente burguesa como Girona le ha curtido el alma?

— El presidente Torra tenía razón cuando dijo que Girona debe ser la capital de Catalunya. Es una ciudad burguesa, religiosa y casposa, en consonancia con el país. Barcelona es demasiado cosmopolita para capital de Catalunya. Y sí, Girona curte.

¿Qué le ha hecho a usted el “Procés”?

— Mucho bien. Gracias a él he conocido a personajes famosos y gente común muy interesante. También me proporciona buen material para mis columnas en el periódico. Y momentos de mucha risa y diversión.

Le leo a usted, y me hago cruces. Se diría que no le importa la posibilidad de acabar algún día en un campo de reeducación patriótica .

— No hay peligro, no existe el modo de reeducarme. Si me llevaran a uno de esos campos buscaría la manera de tomarme unas cervezas a escondidas de los guardianes, y seguiría igual que ahora.

Le deben insultar mucho por la calle, en el ascensor, mientras lía un porro en el parque… ¿Compensa?

— Compensa, sí. Y la verdad es que pocas veces me han insultado cara a cara, en las redes sociales sí, a menudo. Pero en la calle ocurre lo contrario, mucha gente me para y me dice que siga así, que soy su voz y la de muchos que no tienen voz.

Cíteme la gilipollez más sublime a su juicio que le haya dedicado un “indepe”

— Uno me escribió que le gustaría coincidir conmigo en un ascensor. Le respondí que lo sentía mucho, pero que estoy casado.

¿Por qué un tipo inteligente como usted babea con el Barça?

— Primero, no está claro que yo sea inteligente. En cuanto al Barça, es la única cosa en mi vida en la que me permito ser irracional. Cuando se trata de fútbol no atiendo a razones, como todos por otra parte. En lo demás no me permito ser irracional, ni siquiera en las cosas del amor, pero en el fútbol sí, totalmente.

Ya que hablamos de gloriosas instituciones catalanas, si en vez de Notre- Dame de París hubiera ardido la Sagrada Familia de Barcelona ¿lo habría celebrado con sus amigos?

— Mucha gente lo habría celebrado, sí.

¿A qué político catalán emborracharía para vivir con él una noche loca?

— Carles Puigdemont, porque para que se comporte como un loco no hace falta emborracharle.

Suponga por un momento que un día este país tiene un rapto de cordura y le elegimos a usted presidente de la Generalitat de Catalunya. ¿A quién nombraría conseller o consellera de Cultura?

— Como soy un tío racional, nombraría a una pechugona de moral dispersa.

¿Cuánto hace que no ha oído un disco de Lluís Llach?

— Bastante, a pesar de que le he escuchado mucho y le sigo teniendo por un gran cantautor.

Imagine finalmente que yo soy Pilar Rahola. Haga uso de ese ingenio que Dios le ha dado, y dedíqueme su libro.

— A Pilar, porque la única manera de que no me interrumpa es escribiéndole una dedicatoria.

 

Escritor. Ha publicado varios libros sobre literatura de viajes, investigación en historia local y memoria colectiva contemporánea. Algunos de sus títulos son “Un castillo en la niebla.Tras las huellas del deportado Mariano Carilla Albalá” (sobre la deportación de republicanos españoles a los campos de exterminio nazis), “Las cenizas del sueño eterno. Lanaja, 1936-1948. Guerra, postguerra y represión franquista en el Aragón rural” (sobre la represión franquista), y la novela “El cierzo y las luces” (sobre la Ilustración y el siglo XVIII).