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Los martires de la transición, el precio de la democracia

“Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes y mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.” Rodolfo Walsh.

1977 fue el segundo año de la “Transición”. Como 1976, fue año de lucha democrática, de esfuerzos comunes para conseguir que la dictadura dejara paso a los anhelos de la ciudadanía por un estado democrático y de derecho. También fue un año de crímenes fascistas, crímenes de terror y represión…

La Transición de la dictadura a la democracia fue relativamente breve, apenas siete años (desde noviembre de 1975 hasta octubre de 1982); poco más que la duración de la Segunda República (cinco años y dos meses) desde la muerte del dictador a la victoria de la ciudadanía en el final del 28F y su intentona militar. Pero no por breve fue más trágica. Estos son algunos de los hechos que marcaron la tragedia que en estos días conmemoramos pasados cuarenta y tres años.

El 7 de enero en Chirivella, moría José Vicente Casabany, de un ataque cardíaco durante una manifestación. Pocos días después, y también por un ataque al corazón, moría con sólo 16 años, Juan Manuel Iglesias, a causa del pánico después de ser perseguido por la policía, en Sestao.

El 23 de enero caía asesinado Arturo Ruiz. Los disparos del crimen parten de fascistas que campean a sus anchas, con protección policial. El escenario es una manifestación pro-amnistía en la Plaza de España, Madrid. Miles de personas reclaman la amnistía para los presos políticos que aún están en las cárceles. El centro de Madrid es un “salto”continuo: San Bernardo, Sto. Domingo, Callao, Princesa…

Como dice su hermano Manuel Ruiz, al que admiro por su tesón en buscar justicia en el asesinato de su hermano y al que siempre apoyare en esa lucha:

El día 23 de enero se cumplen 43 años del asesinato de mi hermano Arturo Ruiz por un disparo por la espalda realizado por un sicario de los Guerrilleros de Cristo Rey, grupo de ultra-derecha parapolicial. Tenía 19 años y era estudiante. Sucedió en la calle de la Estrella, en 1977, cuando participaba en una manifestación que pedía la amnistía de los presos políticos.


Un día después, y en una manifestación de rechazo por el asesinato de mi hermano, un bote de humo lanzado por la policía antidisturbios acabó con la vida de Mari Luz Nájera, una estudiante de 20 años.


Ese mismo día, por la noche, un comando de extrema derecha parapolicial en el que participaron neo-fascistas italianos, asaltó un despacho laboralista de CCOO, en la calle Atocha 55 asesinando a cinco personas (Enrique Valdevira, Luis Javier Benavides, Francisco Javier Sauquillo, Ángel Rodríguez y Serafín Holgado) e hiriendo de gravedad a otras cuatro (Lola González, Alejandro Ruiz-Huerta, Miguel Sarabia y Luis Ramos). A partir de entonces, a todos estos asesinatos se les conoce como la Semana Negra.

Al día siguiente, en las protestas por este nuevo crimen del fascismo, cae herida Mª Luz Nájera, con el rostro destrozado completamente por el impacto de un bote de humo disparado a bocajarro. Muere al día siguiente…

Esa noche del 24 de enero se produce la matanza de los abogados laboralistas de la calle Atocha. Fue a las 10.30 de la noche, colocaron a las personas que allí se encontraban contra la pared y dispararon varias ráfagas. La acción criminal se saldó con cinco muertes y varios heridos graves que terminaron por fallecer a causa de las secuelas. Especial dolor produce el caso de Lola González que fue novia del estudiante Enrique Ruano, asesinado por la policía política en 1969. Su marido Javier Sauquilo la salvó de una muerte inmediata al cubrirla con su cuerpo que quedó destrozado por las descargas, pero la metralla también partió la mandíbula de Lola que murió algunos años después.

El fascismo está crecido e instalado dentro del aparato del Estado. Únicamente la calle le responde y le combate.

El 24 de febrero muere en Cartagena Pancho Egea, por disparos de balas de goma, en el transcurso de una manifestación obrera.

El 13 de marzo, muere en Donosti José Luis Aristizabal Lasa, por la misma causa que el anterior: disparos de balas de goma de la policía, en el transcurso de una manifestación pro-amnistía.

El 20 de marzo es apuñalado por ultraderechistas, en Barcelona, el militante anarquista Ángel Valentín Pérez, en el transcurso de una manifestación en la Plaza de San Jaime.

Otro pelotazo de goma mata, el 30 de marzo, en Donosti, a Isidro Susperregui Aldako, herido durante una manifestación 15 días antes.

Y desgraciadamente muchos héroes más! Gloria y Honor a todos ellos. 

Paco Robles está jubilado y se dedica al Partido Socialista y a la Memoria Historica, memorialista, historiador aficionado y buscador de verdades sin ser historiador universitario. Vocal de la Asociacion Granadina para la Recuperacion de la Memoria Historica AGRMH y Secretario CEP de Memoria Historica del PSOE de Granada.