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Síndrome del trastorno patriótico

No creáis, mis queridos lectores, que estáis leyendo un artículo médico, aunque quienes sufren este síndrome, fruto simplemente de la ironía de esta que os escribe, deberían hacérselo ver.

El sentido de mis palabras viene a colación al leer que el alcalde de Madrid se ha gastado más de 50.000 euros en banderas de España, imagino que en un alarde de ese patriotismo del que presume la derecha de este país.

La pena es que toda esta gente, más ocupada en las mamandurrias de las pompas que en hacer una política justa no se dan cuenta de que estas banderas no tapan las vergüenzas. Todo ese dinero gastado en piezas de tela podrían, seguramente haber paliado las necesidades de bastantes madrileños estas fiestas, que al fin y al cabo son españoles que dan sentido de patria a este trozo del mundo en el que vivimos.

Se defiende el concepto de patria como algo abstracto y se olvida desde la derecha a quienes han de vivir en ella, han de educarse, han de tener una sanidad de calidad, unos servicios sociales adecuados. A los que más lo necesitan se les esconde tras esa tela roja y gualda que solo nos representa cuando quienes la muestran son responsables y luchan por una sociedad justa e igualitaria.

Basta ya de apropiarse de los símbolos para dejar de lado lo que verdaderamente importa, que son los hombres y las mujeres que día a día se enfrentan a la verdadera lucha por nuestra patria, que no es otra que la de hacer que marche hacia delante desde las escuelas, los hospitales, los transportes, la limpieza…

La megalomanía de la derecha conservadora en hacer grandes esos símbolos no es otra cosa que el complejo de toda dictadura de esconder su mediocridad. La longitud (obsérvese la fachada del ayuntamiento de Madrid) o tamaño siempre es inversamente proporcional a la grandeza del gobernante.

Por eso he comenzado hablando del síndrome del trastorno patriótico. Una grave desviación basada en la falsa realidad de lo que es importante para una sociedad. Y por mucho que quieran disfrazarlo de grandilocuencia y de palabras altisonante vestidas con himnos y banderas, el progreso es el verdadero mástil y la justicia la auténtica bandera que hace que una ciudadanía se sienta orgullosa de pertenecer a un país, que solo se vuelve patria cuando es de todos y todas, y no solo de quienes la hurtan para sus políticas casposas.

¡Feliz año Nuevo!

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.

Recientemente ha sido nombrada concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.