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El suicidio, un reto que hay que abordar

Recientemente en la celebración del día mundial de la salud mental 2019 con lema "Conect@ con la vida" conocimos nuevamente las alarmantes cifras de suicidio que encontramos en nuestro país y en el mundo; según la Organización Mundial de la Salud, mas de 800.000 personas se suicidan al año en el mundo, una cada cuarenta segundos y en España la cifra es 10 personas al día, siendo la primera causa de muerte no natural en nuestro país desde hace doce años y la segunda causa de defunción entre personas de 15 a 29 años. Se calcula, además, que cada suicidio afecta íntima y profundamente al menos a 6 personas y que a cada culminación de un suicidio se atribuyen 10 intentos fallidos, al menos. En España el número de hombres que fallece por esta causa es el triple que el de mujeres, sin embargo el 75% de las personas que intentan suicidarse son mujeres. El suicidio es el mayor problema de salud pública en Europa, con una tasa de prevalencia de 11,93 %.

Los grupos más vulnerables, que sufren más, tendrán mayores tasas de suicidio: personas homosexuales o bisexuales, transexuales, intersexuales, personas privadas de libertad, personas objeto de discriminación, refugiados y migrantes, comunidades indígenas....

Cifras para reflexionar, y que nos deberían hacer pensar en lo urgente de abordar la situación en toda su complejidad. Tenemos el deber como sociedad de darle voz y respuesta a esta realidad silenciada.

Tras las cifras hay personas y dramas a abordar, realidades a las que urge responder, situaciones en las que une se pregunta qué está pasando para que tanta gente desconecte de la vida y piense que sus problemas no tienen solución, que piensen que la vida no merece la pena ser vivida.

Hay que activar los resortes que tengamos a manos entre los que estaría el desarrollo de un plan nacional de prevención y atención al suicidio para cortar esta situación y activar recursos sociales y de encuentro que mejoren nuestra calidad de vida, que activen la ciudadanía, la solidaridad, la capacidad de escucha, la empatía, la afectividad, el acompañamiento, los recursos necesarios para responder de manera rápida y concreta a estos retos, para que muchas personas reconecten a la vida, y para que su familias se vean también atendidas. Cada suicidio nos recuerda esta asignatura pendiente en nuestras sociedades aunque sean fenómenos ocultos y ocultados.

Quizás construimos sociedades sumamente ariscas y con poca calidad en sus relaciones, donde el individualismo y el "sálvese quien pueda" están a la orden del día, donde no hay voces amigas ni se comparten vivencias, donde los recortes en servicios básicos sanitarios y sociales llevan a dificultar el acceso a la atención social y sanitaria en general y psicológica en particular a demasiadas personas, mas cuando menos recursos y posibilidades tienen. Hay que generar recursos públicos, universales y de calidad para la atención y hay que construir espacios colectivos para compartir.

No hay salud si no hay salud mental, no se respetan los derechos humanos si no se atiene a la salud, hay que incrementar los recursos y el conocimiento y reconocimiento del suicidio en sus múltiples dimensiones y momentos (prevención, detección, diagnóstico, tratamiento y continuidad en el seguimiento), hay que hablar de ello y sensibilizar, es imprescindible desmontar los muchos mitos e ideas erróneas que acompañan al suicidio.

Un intento de suicidio es una manifestación de sufrimiento y desesperación y no una llamada de atención; muchas personas que quieren acabar con su vida avisan de alguna forma a su entorno, suicidarse no es de cobardes, es una conducta vinculada a un alto grado de sufrimiento; hay que informar de manera adecuada y responsable de los suicidios porque puede ayudar a prevenirlos.

Como dice el manifiesto de la Confederación de Salud mental, hay que tratar de reconectar a la vida a aquellos que sufren, la vida merece la pena y mucha gente está dispuesta a tender la mano a aquel que se siente solo, la vida puede doler pero sigue mereciendo la pena. Como se menciona en el documento de esta entidad:

-- el suicidio es un grave problema de salud púbica y por tanto de todos.

-- el suicidio es un fenómeno complejo y con múltiples causas: la pobreza, el desempleo, la precariedad, la pérdida de seres queridos, la ruptura de relaciones, los problemas jurídicos o laborales, los antecedentes familiares de suicidio, el abuso de alcohol y otras drogas, los maltratos en la infancia y otros momentos, el aislamiento social y la soledad, determinados trastornos mentales.

-- hay un fuerte vínculo entre salud mental y suicidio, según la OMS, entre el 65% y el 95% de los casos de suicidio están muy relacionados con los problemas de salud mental y la tasa de mortalidad por suicidio de las personas que presentan un trastorno esquizofrénico es 9 veces mayor que la población general, lo que en una depresión mayor se multiplicaría por 21, en trastornos de alimentación por 33, y en toxicomanías por 86.

-- el suicidio puede y debe prevenirse y abordarse.

Resulta fundamental abordar la situación, poner recursos para prevenir los suicidios e intervenir sobre ellos, se puede y se debe abordar, ojalá eventos como el pasado día internacional de salud mental nos sirvan para de una vez por todas dar respuesta a ello.

Doctor en psicología, presidente de la Fundación Psicología sin Fronteras, vocal del colegio oficial de psicólogos de Madrid en intervención social y emergencias. Trabaja en la actualidad en el Ayuntamiento de Getafe en el área de salud, consumo y adicciones, con más de 15 años de experiencia docente en diferentes universidades y con varios libros y artículos.

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