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Adversario la derecha, enemigo la abstención

Es de suponer que nadie, hace unos meses, habría deseado el desenlace que supone la convocatoria de nuevas elecciones generales, pero a la vista de cómo se iban desarrollando las negociaciones entre el PSOE Y UP, del “mal”, el menor.

No sé si esta utopía eterna de la unión de las izquierdas podrá algún día ser verdad, pero a luz de la nuestra historia reciente, entendiendo como reciente la que llamamos contemporánea, siempre que se ha intentado el desenlace ha sido el indeseado.

Esta vez había que llegar al consenso entre dos partidos cuyo histórico era muy desigual. Uno, el Partido Socialista Obrero Español, con ciento cuarenta años a su espalda, y una mochila cargada de responsabilidades de gobierno en la II República y en la democracia actual; al otro lado de este ring político, Unidas Podemos, simbiosis de dos partidos, Izquierda Unida, ya en sí misma una coalición, y Podemos, líder de un conjunto de formaciones nacidas del espíritu del 15M.

A priori, programáticamente, parece que no hay tantas diferencias entre ambas. A priori, sí, pero cuando rascamos un poco, la forma de entender cómo y con quién es diferente. Y no hablamos de inexperiencia del UP, porque siempre ha de haber una primera vez, sino de la manera de entender el Estado, de conocer en qué parámetros nos movemos dentro del país y como miembros de Europa. Con esos mimbres se ha tejido el cesto de la desconfianza que al final se ha llenado de peticiones sin sentido por parte de quienes estaban en desventaja. Eso, y no otra cosa, más allá de ciertos mesianismos bisoños , es lo que ha hecho inviable el pacto de izquierdas.

No cabe duda de que los partidos políticos han de nacer con ambición, pero no deben ser ambiciosos. La vocación de gobierno debe existir, pero sobre ello prevalecer el sentido de Estado, que en política va muy unido al sentido común, entendiendo por común lo que favorece a la sociedad en su conjunto.

La división en dos bloques, algo que en esta reciente democracia ha venido desestabilizar el bipartidismo, no ha dado ninguna solución, más allá de que esos bloques se hayan convertido en el bloqueo (disculpen este juego de palabras tan malo) de la situación política. Tal vez, y quiero ser optimista, estamos en un camino de aprendizaje de la convivencia política, a pesar de los errores. Los y las progresistas debemos comenzar por entender que la ideología sustenta los programas, pero que los programas responden a las necesidades reales de unas demandas nacionales e internacionales que tienen que tener respuesta y no admite demora. No se trata de ocupar el espacio o de llevarnos el voto del otro, sino de encontrar soluciones.

Con toda este bagaje viajamos hacia nuevas elecciones en las que los y las progresistas tenemos que identificar claramente quién es quién. Nuestro adversario es la derecha, esa derecha de Colón que ahora quiere unirse, “sumarse” pero que no engaña a nadie, porque aunque cambien el nombre sus objetivos son los que son (véase Madrid, o Andalucía). Pero el enemigo, el verdadero enemigo es la abstención, con la cuenta esa derecha y la que anuncian los medios, como algo irremediable, lo que es falso de toda falsedad.

La abstención es una enfermedad que se cura votando. Y hemos de votar, sincera y responsablemente, porque no puede ser un castigo para hoy a quienes consideramos que no han cumplido con nuestras expectativas, ya que se convertirá en el desastre de mañana.

Tengamos todas y todos los progresistas ambición ciudadana, ambición de ser nosotros, y no quienes profetizan los desastres, los que decidamos quién queremos que nos gobierne. Si nos abstenemos ponemos la decisión en aquellos que siempre votan para hacer las políticas de siempre.

Nunca unas elecciones pueden ser un castigo, y si no que se lo pregunten a quienes durante cuarenta años no pudieron votar.

Elena Muñoz Echeverría es licenciada en Historia del Arte, gestora cultural, editora y escritora. Ha ejercido la docencia durante veinticinco años. Desde 2015 a 2019 ha sido vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Madrid.

Autora de un blog de éxito MI VIDA EN TACONES

http://mividaentacones59.blogspot.com/

Tiene diez libros entre poesía y narrativa. En 2018 estrenó su primera obra teatral. En la actualidad está en preparación de su quinta novela y acaba de presentar su último libro de poesía, Papelera de reciclaje con Ediciones Vitruvio.

Recientemente ha sido nombrada concejala de Desarrollo económico y empleo de Rivas Vaciamadrid.