LA ZURDA

Es la hora de los decentes en el reino de la mentira

Vuelven a cambiar la legislación educativa. Anuncian otra norma para proteger al mercado de alquileres, pero no regulan la especulación de pisos que la SAREB poco menos que regaló a los fondos buitres. Luego se sorprenden del incremento del precio de la vivienda cuando los nuevos propietarios al amparo de una falsa libertad de mercado influyen para que sus beneficios sean usurarios. Pero el ministro de Fomento sigue sin intervenir para acotar esos abusos.

El sistema democrático auténtico es un territorio en el que la ética y la ley deben conciliarse, no como lo que ocurre, cuando los intereses personales se refugian en fueros claramente antidemocráticos para solventar notorias incompatibilidades. Estamos cautivos de un torrente de constantes mentiras y fraudes a la confianza de los españoles y las españolas. Producir armamento destinado a la muerte es una acción social que producirá empleo. Estamos a un paso de creer que la fabricación de la droga creará puestos de trabajo. Y el Consejo General del Poder Judicial se inhibe frente a los excesos de un juez al requisar el material de trabajo de los periodistas mallorquines. Es el Reino de la mentira y la intimidación. En el que notorios personajes actúan a favor de decisiones a todas luces sospechosas.

Observamos circunstancias cada vez más frecuentes de las que la impunidad es la resultante en este sistema enclenque de derechos. En él, la educación les resulta un obstáculo a los que medran a la sombra del contubernio y los negocios. Prefieren una sociedad mediocre con un neoanalfabetismo funcional creciente, estas manadas son más dóciles. Llevan las ofrendas a los amos con la cabeza gacha. El sistema concebido se abastece de estas personas para que acepten ser más infelices de lo que sus esfuerzos merecerían. Esa educación es la cuna de la ignorancia y del servilismo cuando se siguen manteniendo remuneraciones de miseria a la sombra de las mismas políticas neoliberales defendidas desde el Banco de España por los mismos que nos han traído hasta aquí.

Vivimos en un Reino del miedo y la constante amenaza de reprimir la disidencia o la legítima protesta frente a los abusos cada vez más descarados de una minoría, bajo el amparo mediático de una MÁQUINA DEL FANGO que los protege y otorga naturalidad a las expresiones más duras del nuevo fascismo que sigue sin ser ilegalizado.

No es momento para cobardes. Tampoco para quienes alientan el enfrentamiento entre españoles. El 21D puede ser un día recordado por los sobrevivientes de esta España que está harta de mediocres, incompetentes y cobardes. Este país necesita de un proyecto que convoque a una alianza transversal de las personas decentes que lo habitan. Hay que hacerlo antes de que sea demasiado tarde.

Decía Quevedo “El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor.” 

Economista y analista político, experto en comunicación institucional.