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El día en que mataron a Lorca


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

No sabemos aún, 90 años después, el lugar exacto, entre Víznar y Alfacar, donde la venganza se cobró la vida de Federico García Lorca. Cuentan que fue un 18 de agosto de 1936. Federico era sin duda uno de los poetas más mágicos que haya tenido España. Algunos quisieron acallar su voz y lo único que consiguieron fue difundir para siempre su obra y su figura.

Federico quería viajar a América. Sus amigos más cercanos desaconsejaron que, unos días antes del golpe de Estado, aquel 13 de julio, en un tren nocturno, quisiera volver a Granada, en los tiempos convulsos que corrían. No hizo caso y, en lugar de la muerte del exilio, se precipitó en la tragedia mortal que le envolvería para siempre. Granada no era el mejor lugar donde Federico podía encontrarse en aquellos momentos de violencia, alzamiento, irracionalidad y ascenso del fascismo.

Por aquellas fechas Federico había concluido la que sería una de sus mejores obras teatrales, que condensaba todo el pensamiento, los sentimientos, el universo del autor. La casa de Bernarda Alba. Una obra que recoge todos los males de España, toda la dureza y el dolor de unas vidas que se encaminan hacia el desastre de una confrontación civil.

No pudo estrenarse en España debido al golpe brutal de la guerra y tuvo que esperar a 1945 para que fuera representada por primera vez en Buenos Aires. Lorca es autor de una magnífica poesía que toca todos los palos. Basta deslizarse desde el Romancero Gitano hasta Poeta en Nueva York. Era un dibujante sugerente y un músico pegado a las canciones del pueblo. Enamorado de los toros y del flamenco. Era un amante de los clásicos, a los que quiso llevar por toda España con su famosa Barraca, que recorría los pueblos más alejados con sus jóvenes universitarios interpretando las obras del Siglo de Oro.

Lo dio todo en el teatro, cuidando las escenografías, buscando a las mejores actrices y actores, llevando a las tablas temas que proceden de lo más profundo de cada persona. Yerma, Bodas de Sangre, Doña Rosita la soltera, Así que pasen cinco años, El público, son ya clásicos que cada vez que se reestrenan y se reinterpretan y siguen llenando las salas de teatro. Pero, si me das a elegir, mi preferida es esa última obra, La casa de Bernarda Alba, que llena el escenario de voces y presencias de mujeres y convoca toda la ternura, el dolor, el odio, el amor y la muerte que nos habita, aunque no queramos verlo, aunque no podamos verlo. No es un mundo de mitos lo que tenemos delante. Es la vida interpretada y reinterpretada por las mujeres de España.

El propio Lorca quiso definirla como un documental fotográfico. Un documental que da cuenta de la decisión de Bernarda, viuda por segunda vez, de declarar un duelo, un periodo de luto de cinco años, cerrando a cal y canto la casa familiar y condenando dentro de esa cárcel a sus cinco hijas. Un encierro acompañado por la criada, Poncia, y por la anciana madre de Bernarda.

Todas ellas se enfrentan al fantasma constante de la presencia de Pepe el Romano, la figura masculina que nunca vemos sobre la escena y que amenaza constantemente los designios de Bernarda. Siempre he tendido a acogerme a las interpretaciones que esgrimían la confrontación de la libertad con el autoritarismo, de la tradición con las transformaciones, el patriarcado frente a la lucha de las mujeres.

Siempre terminé condenando a Bernarda, acusándola de ser la precursora de esas madres todopoderosas que, de una u otra forma, terminan imponiendo su voluntad y sus decisiones a todo el entorno familiar. Señoras de, mientras tuvieron marido, viudas implacables el resto de sus días. No pocas veces he definido a algunas de esas mujeres como Bernardas.

Y, sin embargo, hay en Bernarda Alba mucho más que egoísmo, egocentrismo. Exige silencio, obediencia, pero no hay villanía, mezquindad, cobardía en ella. Quiere sobrevivir junto a sus hijas en un mundo de hombres, en una sociedad cruel de machos alfa, ante la que hay que levantar el muro de las paredes de la casa, de las puertas cerradas a acal y canto.

Lorca no era tan simple como para condenar en Bernarda a toda la España profunda, déspota, violenta. Es sólo una madre que lucha por sus hijas, a su equivocada manera y que las defiende con uñas y dientes. No busca el castigo, sino defenderlas del mundo agresivo, salvaje, primario, que las rodea.

Ella sabe de esas cosas, porque ella está construida con esos materiales, sabe como funciona su mundo, conoce sus reglas. Usar a las mujeres y tirarlas, prostituirlas, consumirlas y desecharlas. El poder de Bernarda, su bastón, no será, sin embargo, suficiente para detener la tragedia, como ocurre en cualquier clásico griego. La propia casa, concebida como castillo defensivo, acaba convertida en cárcel y asfixiando a quienes viven en ella.

Granada terminó siendo la casa de Bernarda Alba para el poeta. Tras su belleza infinita, se convirtió al tiempo en el lugar que, con su codicia pertinaz, sus celos desencadenados, su resentimiento ancestral y sus ansias insaciables de venganza, acabó fusilando a uno de sus hijos más reconocidos y mejores.

Allí, en un lugar indefinido y por lo tanto infinito, entre Víznar y Alfácar, junto a dos banderilleros anarquistas y un zapatero cojo, hace ya 90 años, los heraldos de la muerte, los fascistas de guardia, esos que esgrimen sus pistolas cada vez que pueden, acabaron con la vida de uno de nuestros mayores poetas, uno de nuestros mejores patriotas.

Maestro en la Educación de Adultos, escritor y articulista en diferentes medios de comunicación. Fue Secretario General de CCOO de Madrid entre los años 2000 y 2013, años duros de corrupción y miseria política antisindical. Durante los cuatro años siguientes fue Secretario de Formación de la Confederación Sindical de CCOO.

Patrono de las Fundaciones Ateneo 1º de Mayo y de la Abogados de Atocha. Ha publicado varios libros, entre los que se encuentran El Madrid del Primero de Mayo, el poemario La Tierra de nos Nadie, o Cuentos en la Tierra de los Nadie. Ha sido ganador de más de veinte premios de poesía y cuento, en diferentes lugares de España y América Latina.

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