Zapatero y Urdangarín, dos colegas en apuros
- Escrito por Francisco Javier López Martín
- Publicado en Opinión
Lo que le está ocurriendo a José Luís Rodríguez Zapatero no es muy distinto a lo que ya le había pasado antes a Iñaki Urdangarin. El pobre Iñaki, único condenado de la familia, se defendía en los periódicos afirmando algo así como que sólo hacía lo que veía hacer a todo el mundo en aquella casa (real, por supuesto). Supongamos que fuera cierto, pero alguien tenía que morir y le tocaba a él. Claro que luego hemos sabido que el suegro mantenía importantes negocios oscuros, pero no podía morir. Con irse de España durante algún tiempo, convertirse en emérito, refugiarse entre los sátrapas dictadores de la península arábiga, publicar unas memorias exculpatorias cargadas de versiones edulcoradas y entregarse a las regatas en Sanxenxo con sus amigos, ha sido suficiente.
José Luís e Iñaki aprendieron el oficio de todos cuantos, antes que ellos, ejercieron cargos similares, ya fueran expresidentes del gobierno, o miembros de la casa real, aprendiendo a ofrecer sus conocimientos, sus contactos, e influencias para propiciar negocios de empresarios españoles, o extranjeros, a lo largo de todo el planeta. Influencias y conocimientos para conseguir encauzar las relaciones comerciales entre gobiernos, limar asperezas, propiciar encuentros, conseguir que el dinero se mueva de unos bolsillos a otros.
Esas gestiones no son gratuitas. Siempre conllevan algún regalito, alguna comisión, algún dinero que llega a cuentas oscuras a través de intermediarios. Presidentes anteriores a José Luís, se apuntaron de inmediato a ese tipo de actividades y a los consejos de administración de grandes corporaciones mediáticas, o energéticas.
A ellos, sin embargo, no les investiga nadie. Aquello de la venta de pisos públicos a fondos buitre por parte de la señora de Aznar, aprovechando su paso por la política y el empleo del hijo en uno de esos fondos, nunca ha pasado a mayores, ni pasará. Sólo los torpes, sólo los considerados advenedizos, merecen el castigo de una justicia tuerta, pero no ciega.
Ya lo habíamos visto en el caso de algunos banqueros que quisieron medrar en el negocio de las finanzas sin pertenecer al grupo selecto de las familias financieras españolas. Hicieron lo que veían hacer pero fueron a la cárcel, mientras los otros siguieron haciendo lo mismo que toda la vida. Y si no se les inventa y aplica la doctrina Botín.
Los negocios y la política han tenido siempre en España una excelente relación. Los Borbones han sido maestros en ese sistema general de funcionamiento del país. María Cristina, viuda de Fernando VII, junto a su nuevo marido y a su amigote, al que nombró marqués de Salamanca, la hija Isabel II, el nieto Alfonso XII, más centrado en los escándalos amorosos, el biznieto Alfonso XIII, hasta llegar al tataratataranieto Juan Carlos, han sido sempiternos portadores de los genes del negocio convertido en política y la política convertida en negocio.
No seré yo quien ponga la mano en el fuego por Zapatero y aún menos por Felipe González o Aznar. Si en líneas generales consideramos que todo el mundo es inocente, mientras no se demuestre lo contrario, en el caso de los expresidentes y miembros de familia real, lo que procedería sería que demostraran su inocencia.
En líneas generales, termina pagando el más tonto, el más débil, el que tiene menos agarraderas. Alguien debe morir para que todo siga igual. Todo debe cambiar para que nada cambie. En cuanto a la justicia, eternizada para unos, acelerada para otros, nos hace sospechar que no es justicia, ni ciega, ni equilibrada, ni tan siquiera justicia.
Pero tontos no somos, ya lo decía Robe, No queremos estar metidos en una caja, o nos dejáis jugar o sos rompemos la baraja. En esas estamos, O todos a la vez, o todos o ninguno. Así van las cosas en este viejo país ineficiente, algo así como España entradas guerras civiles que diría otro poeta como Gil de Biedma.
Francisco Javier López Martín
Maestro en la Educación de Adultos, escritor y articulista en diferentes medios de comunicación. Fue Secretario General de CCOO de Madrid entre los años 2000 y 2013, años duros de corrupción y miseria política antisindical. Durante los cuatro años siguientes fue Secretario de Formación de la Confederación Sindical de CCOO.
Patrono de las Fundaciones Ateneo 1º de Mayo y de la Abogados de Atocha. Ha publicado varios libros, entre los que se encuentran El Madrid del Primero de Mayo, el poemario La Tierra de nos Nadie, o Cuentos en la Tierra de los Nadie. Ha sido ganador de más de veinte premios de poesía y cuento, en diferentes lugares de España y América Latina.