Si te dicen que caí
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«La necesidad de la supervivencia como ajustadora de la balanza entre
convicciones y traición»
Si te dicen que caí, 1973, Juan Marsé
Ambientada en la Barcelona de posguerra, esta brillante y cruda novela (hay versión cinematográfica de Vicente Aranda), nos transporta a la cruda vida y aventuras sórdidas de un grupo de muchachos que, en el fondo, solo luchan por sobrevivir en ese ambiente asfixiante y tétrico de la España franquista. No hay Cataluña, no hay más que un país férreamente dirigido por Franco. En este mundo del hampa juvenil en el que se mueven las “aventis” (neologismo del autor para las historias inventadas por sus protagonistas a partir de sus recuerdos subjetivos), se crea un mundo paralelo a la fea realidad en el que las aventuras y fantasías de los chicos actúan como salvavidas mental, tétrico y trágico al final, para poder soportar la sordidez que les rodea. De contenido explícito, a veces brutal, lleno de violencia, marginalidad y sexo, en un momento histórico en el que todo se tapa y solo se ve lo que los NODOS transmiten, con sus gentes bien vestidas, colas de huérfanos ordenadas bajo el palio de la Iglesia y personas afines al régimen, Marsé nos introduce en la realidad soterrada del pueblo común. No ha pasado ni una generación desde la libertad de la República asaltada y la nueva sociedad franquista se empecina en mostrar una España homogénea y regenerada que es inexistente. De ahí la dificultad de su lectura, porque no es una novela fácil de aventuras o desventuras; es un profundo análisis sociológico que requiere estar atento a los continuos saltos temporales, historias cruzadas, multitud de personajes y estructuras contadas a través de diferentes narradores-protagonistas −pues aparte de la pandilla de chavales ociosos y trapaceros, está el grupo de las huérfanas recogidas en la Casa de Familia regentada por monjas, todo un pequeño colectivo de jóvenes abocados al trapicheo y al abuso sexual en un entorno de hambre, miseria y control que sobreviven contándose historias imposibles pero que sirven para alejarles de su fea realidad. Remiendos fragmentados de aventuras que pudieron ser y no fueron y un despertar sexual distorsionado, violento y tortuoso, tanto como los adultos perversos de los que han aprendido el abuso.
Juan Marsé es un magnífico escritor de la generación de los 50 que volvió a traer su pluma al servicio del nuevo realismo social español. La novela se publicó en México, aquí era imposible de autorizar (sic) según la censura española, y el título está extraído de un verso del Cara al sol. Marsé es un gran escritor, sí, pero también testigo directo de aquellos años vividos en primera persona en su propia niñez en el barrio del Guinardó, el mismo de sus protagonistas, y contiene mucho de sus recuerdos y miedos juveniles. Su legado no es revancha, es para que la memoria no caiga en el olvido y podamos hacer las paces con nuestra historia.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
La Redacción recomienda
- El norte de África como frontera del mundo: los secretos de ‘lo maravilloso’ en el Magreb medieval
- El eclipse solar que se encontró con Jaume I, el rey conquistador
- Vuelve ‘La Abadía cruza la calle’, el proyecto de mediación de Teatro de La Abadía que busca la convivencia en la diversidad a través de las artes escénicas
- A primera sangre. Duelos de honor en la España Contemporánea
- Tom Jones, el expósito