Los pecados de la carne
Los pecados de la carne son los más seductores. La prohibición que sobre ellos pesa los hace, en ocasiones, irresistibles. Generan en el ánimo un escozor irreprimible. Pero en definitiva, son "pecados". Este parece ser el trasunto del dilema hoy en ciernes, aunque referido al asunto propiamente alimentario, descentrado de su contexto y oportunidad por la actitud de un supuesto líder de la oposición que no deja de vociferar: sabe que, si deja de hacerlo, se percibirá en toda su amplitud e irresponsabilidad la magnitud de los expolios a las arcas públicas, vulneraciones de la ley y escándalos inducidos desde su corrompido partido.
- Publicado en Opinión