EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

La vida y los autores: Marcel Proust el hombre que escribió sin descanso, en una frenética carrera contra el tiempo


(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Se cumplen en este 2022, cien años de la muerte del novelista Marcel Proust.

De "El camino de Swann" a "El tiempo recobrado", "En busca del tiempo perdido" es la gran obra colosal de siete volúmenes, que Proust publicó entre 1913 y 1927. La Recherche, como se llama, es un inmenso fresco en el que Marcel Proust retrató a más de quinientos personajes, a veces entrando y saliendo del campo de la aristocracia, a veces del de la burguesía, enfrentándose, confrontándose o mezclándose alternativamente en todos los lugares de este lienzo desproporcionado, a través del cual el autor resucitó una sociedad del siglo XX de la que hizo un análisis mordaz. No nos equivoquemos: reducir La Recherche a una novela de época sería una blasfemia. Además, no puede vincularse a ningún movimiento literario. Rompiendo los códigos y revolucionando el concepto mismo del género, À la recherche du temps perdu es una fusión espectacular de la novela psicológica, sociológica, filosófica, poética y autobiográfica, aunque Proust se esforzara en negar esta última denominación señalando que el narrador era una extrapolación de sí mismo, expresándose a través de un "yo" que él consideraba parcialmente ficticio. No importa. Si no es un calco de la vida del autor, À la recherche du temps perdu es, en su expresión más genérica, toda una vida puesta por escrito.

Estaba enamorado de los salones aristocráticos, deseoso de conocer a gente influyente, pero, sobre todo, violentamente obsesionado con su trabajo. Si hubiera vivido con buena salud, quizá nunca hubiéramos heredado À la recherche du temps perdu. Obligado a no salir de su casa y recluido en su habitación durante unos quince años, Marcel Proust escribió una obra maestra imponente e impresionante, un monumento indestructible de la literatura francesa y mundial.

Deambulando por una sociedad de la que se convierte en prisma, el narrador desglosa todo el espectro de la existencia, y refracta sobre nosotros todos los reflejos de la infancia, el tiempo, la memoria, el arte, la familia, el amor, la sexualidad, la duda, el vacío, el Otro, el Ego, el Superego, el id... Y no deja de tener sentido si tomamos prestado el uso de estos últimos términos. Marcel Proust es sin duda una figura eminente del psicoanálisis. Gracias a su finísimo y agudo análisis, ni su obra ni sus personajes se extinguirán jamás. Swann, Charlus, Albertine, Elstir, Mme Verdurin, la duquesa de Guermantes, Saint-Loup, Vinteuil, Françoise... Si Proust los ha elevado evidentemente al rango de tipos literarios, se han impuesto inevitablemente, por la fuerza de sus palabras, como tipos sociales y morales. Pero el escritor golpea aún más fuerte: en cada retrato, en cada descripción, en cada impresión, el lector encontrará algo que se le parecerá... Por la riqueza de sus palabras, una sola frase podría abarcar a toda la humanidad. Cada una de ellas es llevada por una pluma que trata incansablemente de seguir y hacer fructificar un sentimiento en ciernes, y que, lanzada así en la búsqueda de una Re transcripción que sea lo más fiel posible, tropieza inevitablemente con imágenes, sensaciones y reflexiones que parecen digresivas pero que son reveladoras de la psicología del autor, y con ella, de la nuestra.

Con una inteligencia emocional desestabilizadora y horadando los misterios de su entorno y de su propia persona, Proust descifra ante nuestros ojos todas las caras que puede adoptar nuestra psique. Para un lector, este es el mayor regalo de todos... Un regalo que nunca podría haber sido desenvuelto si la ya frágil salud del aspirante a escritor no se hubiera deteriorado. El hombre que tanto disfrutaba viendo y siendo visto por el mundo, pero que en consecuencia pospuso la escritura de su obra, seguramente no nos culparía si escribiéramos que sus dificultades respiratorias eran salvadoras. Al principio de sus cuarenta años, cuando sus ataques de asma se volvieron cada vez más repetitivos y violentos, se encerró en su piso para escapar del aire contaminado del exterior, y finalmente comenzó a buscar el tiempo perdido.

Marcel Proust recreó todo un mundo... desde su cama. Temiendo terriblemente morir antes de poder dar los últimos toques a su obra, escribió sin descanso, en una frenética carrera contra el tiempo. El hombre que estaba a punto de abandonar su trabajo, creyendo que había perdido demasiado tiempo en eventos y relaciones sociales inútiles, se da cuenta de que, por el contrario, eran un material valioso para su trabajo. De ahí la importancia del famoso episodio de la magdalena mojada en té que, a través del sabor y el olor, trae a la mente del narrador toda su infancia pasada en el pueblo de Combray. Este recuerdo involuntario, que permite revivir con la intensidad sensorial del presente un fragmento del pasado que se creía perdido, iba a estar en el origen de toda la obra de Proust. La experiencia de la madeleine, que aparece al principio del primer volumen de Du côté de chez Swann, y que se repetirá en una serie de "reminiscencias proustianas" al final del último volumen, Le Temps retrouvé, será decisiva para el autor-narrador. Invitado a un acto social -en este último volumen, el narrador toma conciencia de la superficialidad del mundo en el que se ha movido- es al tropezar con un adoquín cuando recuerda Venecia y algunos de sus adoquines irregulares, y luego es al tocar una servilleta y escuchar el sonido de una cuchara cuando resucita en su mente el Gran Hotel de Balbec. Al analizar el mecanismo de la memoria involuntaria, el narrador comprende el sentido y la finalidad de una obra artística: captar esa esencia que escapa a cualquier dimensión temporal, y restituir esa realidad sensible que se pierde, sin que seamos conscientes de ello, en el flujo incesante de las actividades de la vida cotidiana. El narrador cierra entonces su obra con la decisión de emprenderla. El tiempo se recupera.

Se ha dicho que La Recherche es la historia de una vocación: la de un niño que se convertirá en escritor. También es la historia de un hombre que despierta, recuerda, busca y comprende...En busca del tiempo perdido puede considerarse fácilmente como una de las obras, si no, la más importante de todos los tiempos. He aprendido de Proust y me mimetizo con él en muchos sentidos. Invito a su lectura, encarecidamente.

 

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.