‘Enemigo del pueblo’: cuando lo asambleario deja de ser democrático...
- Escrito por Manuel Espin
- Publicado en Cultura
A mediados del pasado año el Palau de les Arts de Valéncia estrenaba esta obra de Francisco Coll (1985), compositor residente en Suiza y considerado uno de los referentes europeos dentro del contemporáneo, en su segunda ópera, una coproducción con el Teatro Real que ahora se puede ver en cuatro representaciones en la capital de España hasta el próximo 18 de febrero. Con el mismo reparto que en la capital del Turia.
En contra de la previsión inicial, Francisco Coll por enfermedad no ha podido dirigir musicalmente esta producción por lo que al frente del foso se sitúa el sueco Christian Karlsen, muy conocido dentro del circuito del contemporáneo. 'Enemigo...' se basa en el argumento de la obra teatral de Ibsen de 1882 aunque con un enfoque muy distinto al del la pieza original que reflexionaba sobre la ética a partir de la figura de un médico obligado moralmente a denunciar que las aguas de un balneario del que vive una comunidad pueden ser tóxicas.
En la ópera el tema se traslada a un pueblo mediterráneo en nuestros días, y el libreto de Alex Rigola también director teatral incide en un aspecto apuntado en Ibsen pero no desarrollado: la manera como la denuncia es aprovechada por un discurso populista del que se beneficia un juego de intereses para darle la vuelta y convertir al denunciante en ser asqueado y condenado por una colectividad.
Casi la totalidad del segundo acto transcurre en una especie de acto asambleario donde los textos vocales son rápidos, contundentes, fluyen como disparos e impactan en una especie de vendetta donde más allá de la denuncia a los lobbys, al poder económico y a la arquitectura de intereses que domina a un grupo social se propone un cuestionamiento de los sistemas de representación parlamentarios al haberse convertido en marionetas de los favores creados.
Interesante que el personaje del protagonista, el doctor denunciante, se presente envuelto en sus propias contradicciones e intereses, sin decantarse por el 'hombre bueno' a la antigua usanza sino por el ser atrapado en una tela de araña de intereses: cuando trata de apuntar una actitud ética se vuelve en su contra y se convierte en indeseable, hasta su condena por una verdadera multitud.
Frente a un envoltorio teatral sin transgresiones formales más allá de lo insólito de esta temática directamente política en una ópera, la partitura musical es abrupta, radical, frenética, tensa y de un impacto constante en los sentidos. Esa radicalidad se percibe desde una obertura donde se entremezclan instrumentaciones variopintas; incluso unas castañuelas, y en algún momento se sugiere una referencia a un pasodoble.
Aunque lo que preside la partitura es la ausencia de melodía, de armonización y el uso de las voces humanas como un instrumento musical más, a través de cortantes ráfagas, diálogo sincopado, y tono abrupto desde la perspectiva musical.
Hay que suponer la dificultad que esta partitura encierra para las voces humanas, en este caso a cargo del barítono José Antonio López (Doctor), Moisés Marín (Alcalde), Isaac Galán (Mario), Brenda Rae (Petra), Marta Fontanals-Simons o el actor Juan Goberna (Morten). Con un gran protagonismo del coro del Real en el tenso segundo acto que representa un frenético y exacerbado ritual populista.
Ya sabemos que para un sector de público la ópera contemporánea es una especie de tabú. Se demostró en 2022 con el estreno en el Real de 'El abrecartas' de Luis de Pablo, un título que habría merecido otra mejor acogida. Ahora 'Enemigo...' es capaz de jugar con cierta astucia bajo una doble mirada; mientras más allá de la temática desde la perspectiva de la partitura de Coll la obra es radical, teatralmente no hay transgresión y se cuenta la historia con unos términos perfectamente naturalistas.
En todo caso, y aunque de difícil asimilación por ese grupo de espectadores, un coliseo como el Real está obligado a reflejar las nuevas corrientes musicales, y todavía más cuando son de creación española.
Cuando se ponga en una balanza la manera dispar con la que la obra de Ibsen tiene su lectura teatral no hay que olvidar que en un tradicional teatro de texto no siempre será fácil representar una asamblea como la que se ofrece en esta ópera, en unos términos musicales tan ásperos, dramáticos, sin la menor retórica y a un ritmo tan endiablado. Ese segundo acto posee una electricidad escénica nada fácil de generar.
Manuel Espin
Doctor en Sociología y licenciado en Derecho, CC Políticas y CC de la Información es escritor de ficción y no ficción, periodista y autor audiovisual para cine y tv.
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