Gran hermano, 1984-2024
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Hasta que no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, pero hasta
después de haberse rebelado no serán conscientes. Este es el problema»
1984, 1948, George Orwell
Fue el libro bomba del año que titulaba, y lo leí celebrando mi mayoría de edad a lo grande. Lo que en aquellos momentos parecía ciencia ficción lejana, y más en mi entorno universitario de letras puras y teorías literarias, terminó por convertirse en la crónica de una distopía anunciada. Que esto es así, está claro y es contundente: toca temas perennes que no han caducado, es más, me atrevo a decir que están más presentes que nunca, incluso y a pesar su banalización en televisivos Grandes Hermanos por los que algunos lerdos se pegan por participar. Al principio puedes creer que es una moda literaria y que todo ello sigue la estela artístico-ideológica de obras de arte tales como Metrópolis, Nosotros, Un mundo feliz… Sí y no. Es literatura, pero también reflejo existencial.
La novela 1984, pasado-presente, habla de superestados, de sociedades vigiladas, de represión y control, de información tergiversada a través incluso de lo más íntimo, la lengua, de nacionalismo exacerbado, de la guerra que mientras esté fuera nos mantiene ocupados odiando al otro, de la precariedad alimentaria y la subsistencia básica al límite, cuyo chicle estiran el padrecito Estado y la manipulación de todo tipo de documentos (escritos y gráficos) que son modificados, eliminados o recreados sin piedad. Estoy a punto de deprimirme como si fuera nuevo, sabiendo que no, que lo que molesta es precisamente la certeza de saberlo real, de tenerlo anunciado en neón y, sin embargo, habérnoslo comido de cabo a rabo, sin dejar nada en el plato. Como Winston y Julia, que ya han perdido la partida antes de empezarla. Ellos están en la rueda del ratón, como lo estamos nosotros en la era de las teorías conspiranoicas, en las que te hacen creer que revelar verdades ahora desorientaría completamente a la mayor parte de lectores, apegados a su concepción del mundo, lo cual, de paso, dota de verosimilitud aparente a toda una seria de ideas confusas encaminadas a hacerte creer lo que no es, a que pienses que eres especial, un elegido que ve y va más de la masa, cuando no es verdad, cuando el juego consiste precisamente en que creas que puedes elegir, que no formas parte del rebaño, que puedes salirte del entramado de la tupida red social que te envuelve esperando sumisa la araña.
Pues ni lo sueñes. Y, por si no lo sabes: sí, al final terminarás creyendo que 2+2 son 5. El mundo es orwelliano y no hay remedio y, además, es lo único certero:
LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA
Orwell dixit.
Aun así me pregunto, ¿no será esto también parte de la gran conspiranoia?
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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