La deriva política de Leonard Woolf. I
- Escrito por Emilio Alonso Sarmiento
- Publicado en Cultura
Los siete años que pasó Leonard Woolf en Ceilán, como alto funcionario del gobierno inglés, hicieron de él un animal político. Y esa, su primera experiencia, le permitió ya comprender, en que dirección iría su viaje vital: hacia la izquierda.
La que sería su esposa Virginia Stephen, de casada Virginia Woolf, tenía una prima comprometida con las “buenas obras”, Marny Vaughan, a la cual le invitó a conocerla.
(Antes de seguir adelante, permítaseme una leve digresión. Siempre me ha sorprendido, que en países que hemos considerado más avanzados que España, las mujeres al casarse, pierdan su apellido. Aquí, donde se nos ha considerado siempre un pueblo bastante machista, no se da. Mi mujer sigue siendo, a todos los efectos, Marita Frau, no Marita Alonso. Seguro que eso debe tener una razón histórica, pero de momento la desconozco. Algunos, como Simon Duncan, profesor de la Universidad de Bradford, en Reino Unido, han afirmado que esta tradición viene de la historia patriarcal, de la idea de que una mujer casada se convertía en una de las posesiones del hombre", ¿Y los españoles éramos ya más liberales de antiguo? Me cuesta creerlo).
Pero regresemos a lo que íbamos.
Así que Leonard comenzó a trabajar con Mary Vaughan, en la ayuda a los pobres. Era suficiente – escribe Leonard – pasar un cuarto de hora con los desesperados a los que íbamos a visitar, en los siniestros antros de Hoxton (barrio del East End londinense), para comprender que eran víctimas, de un fallo enorme de la organización de la sociedad y, que no era el paternalismo de actividades caritativas, lo que lo iba a subsanar, sino una revolución.
Hoxton me convirtió en socialista, afirma Leonard. En Cambridge, había conocido a Theodore y Crompton Llewelyn Davies (que eran también miembros del grupo selecto de los Apóstoles). Pertenecían a una familia verdaderamente remarcable. Su padre había tenido cuatro hijos y una hija, todos extremadamente inteligentes, guapos además, con un increíble encanto y una inmensa energía. Eran amigos de la familia Stephen y, especialmente Virginia, veía frecuentemente a Margaret Llewelyn, que era la secretaria general, del movimiento cooperativo de las mujeres (The Co-operative Women's Guild) que agrupaba a treinta mil miembros y, tenía por misión “desarrollar una filosofía de cooperación y, dar a la mujeres los medios para integrarse y, hacerse reconocer como parte decisiva de la economía”.
Según Leonard, Margaret era realmente una persona extraordinaria. Si hubiera sido un hombre, su carrera habría llenado más de media página del “Who’s Who”. Pero no encontraremos su nombre en ninguna edición del mismo, ese tipo de cosas que convierten a un hombre, en un sensible militante feminista.
Leonard comenzó yendo a Newcastle en junio de 1913, para asistir al congreso anual de la Liga de mujeres. Quedó muy impresionado por esa especie de parlamento, ninguna de cuyos miembros tenía cargo parlamentario o de gobierno, simplemente eran 650 obreras. A ojos de la mayoría de miembros de la clase media, esas mujeres les podrían haber parecido lamentablemente ignorantes y sin educación. Sin embargo todas ellas, daban pruebas de una extraordinaria comprensión instintiva de sus problemas y, lo que era aún más sorprendente, del conjunto de los problemas de la clase obrera. Se notaba en ellas un deseo apasionado de instrucción y, estaba claro que para ellas, la cooperativa representaba un instrumento, una verdadera posibilidad de formación. Por supuesto, ellas tenían un ansia profunda de avanzar y adquirir conocimientos, en el campo social y político. Pero esta pasión que era evidente, siempre la contenían. Uno se equivoca - ¡que error tan vulgar! – cuando piensa que las mujeres, están siempre dominadas por sus emociones y, que esas emociones, son más fútiles que las de los hombres. Ellas se mantenían calmadas, sensatas, precisas… nada que ver con cualquier reunión de hombres.
Pues eso.
(Continuará)
Emilio Alonso Sarmiento
Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.