“El verdadero dictador no es Carmona, sino el doctor Oliveira Salazar, catedrático de Economía de la Universidad de Coimbra, católico fanático y jesuita de los pies a la cabeza. Alto, seco, de rostro duro, expresión fría y labios delgados, este asexual concentra toda su energía en su odio a la libertad, en su celo para servir a la Compañía de Jesús, en su inmensa ansia de mando absoluto, únicos sentimientos que pueden brotar de su alma árida y de su corazón desierto, encubriendo una ambición y una vanidad inmensurables con la más hipócrita de las modestias.”
Armando Cortesao, “La Dictadura portuguesa y la Compañía de Jesús”, 1934.