HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

Rodolfo Llopis y la posible entrada de España en la OTAN en 1957


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Ante la posible entrada de la España franquista en la OTAN aprovechando el Consejo de Ministros del Pacto del Atlántico Norte, que se iba a reunir en Oslo el 2 de Mayo de 1957, Rodolfo Llopis publicó un extenso artículo en El Socialista exponiendo la oposición socialista a esta posibilidad.

Al parecer, se había desencadenado una ofensiva en favor de esta admisión que procedía de las dos cámaras legislativas norteamericanas, donde un sector de congresistas y senadores había pedido al presidente que apoyase la invitación a España para formar parte de la OTAN.

Llopis interpretaba este apoyo a la posición estratégica española entre el Atlántico y el Mediterráneo, siendo ya una base fundamental para la aviación y un “espléndido depósito de material atómico”.

Pero, además, Franco había conseguido presentarse como un campeón del anticomunismo, asegurando que él había acabado con los comunistas en España.

Por fin, el franquismo ofrecía unidades de soldados “baratos y, al parecer, dese hace poco bien vestidos y mejor pertrechados”. En este sentido, se hacía eco de la crónica del corresponsal en Madrid del New York Times, que había asistido al desfile del primero de abril, donde valoraba a las tropas que había visto, y que parecían “casi enteramente de procedencia norteamericana”, así como el armamento y material militar exhibido, sin olvidar los reactores entregados a España por los Estados Unidos. La inversión norteamericana en la modernización de las fuerzas armadas españolas alcanzaba la cifra de 350 millones de dólares, en virtud de acuerdo firmado en 1953 que, además, había permitido construir las bases en España. La única fuerza que desfiló y no mostró material norteamericano habría sido la “guardia mora”. Llopis aludía a que la mención de esta realidad parecía hecha con melancolía por parte del periodista norteamericano, aunque le avisaba, no sin cierta ironía, que no debía desesperar, porque pronto dicha unidad se americanizaría también.

Así pues, no le faltaban méritos a Franco para ingresar en la OTAN, según Llopis, pero existían ciertas dificultades. En este sentido, aludía a la carta que Robert Hill, a la sazón secretario adjunto del Departamento de Estado, envió el 8 de marzo al presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado, donde se aludía que el gobierno español debía esforzarse en mejorar sus relaciones con otras potencias del Pacto Atlántico para que desapareciesen los “serios obstáculos” que todavía se oponían a la entrada de España en la OTAN. En la carta no se especificaban esos obstáculos, pero el político socialista opinaba que no era muy difícil adivinarlos. Serían de dos clases. Unos dependían de la significación del Pacto y de su propio texto. Los otros tenían que ver con la significación del régimen franquista y de su carácter dictatorial.

El Pacto Atlántico era de tipo defensivo. En su preámbulo se hablaba de que los Estados signatarios estarían determinados a salvaguardar la libertad de sus pueblos, insistiendo en los principios de la democracia, las libertades individuales y el imperio del derecho, además de explicar en su artículo segundo que los firmantes del Pacto debían contribuir al desarrollo de las relaciones internacionales pacíficas y amistosas, reforzando sus libres instituciones, asegurando una mejor comprensión de los principios sobre los cuales se basaban estas instituciones.

Por todo ello, Llopis se preguntaba cómo era posible que hubiera alguien que quisiera invitar a Franco a salvaguardar la libertad de los pueblos, los principios de la democracia, las libertades individuales, el imperio del derecho y las instituciones libres. Y por ello recordaba lo que había hecho Franco. Así pues, el ingreso era imposible.

Pero si los signatarios del Pacto terminaban por admitir a Franco en la OTAN, ésta se desacreditaría para siempre, perdiendo su fuerza moral sin que por ello creciese su potencial militar.

Franco no podía ni debía ser admitido en la OTAN. Pero no lo iba a ser porque el propio Llopis recordaba que según el artículo 10 del Tratado, para invitar a un nuevo miembro hacía falta la unanimidad de todos los signatarios. Y aunque era cierto que entre estos signatarios había poderosos valedores del dictador tampoco faltaba los que se oponían con la misma fuerza a su admisión. En este sentido, recordaba las declaraciones del ministro de Exteriores noruego, Lange, contra la posible admisión de España en la OTAN, además de explicar que en Bélgica y Francia se habían alzado voces autorizadas verdaderamente escandalizadas ante la idea de que Franco fuera invitado a ingresar en la organización. En Alemania, Adenauer parecía favorable, pero Ollenhauer, presidente del SPD, había replicado inmediatamente.

Llopis, por lo tanto, consideraba que Franco no ingresaría en la OTAN, pero que seguiría “mendigando” de sus protectores su admisión porque necesitaba urgentemente ese éxito internacional en clave interna, ante los españoles y ante los militares, que consideraba estaban descontentos con la reciente pérdida de Marruecos.

Es interesante afirmar que, al final del artículo, el líder socialista consideraba que los signatarios del Pacto, fieles al espíritu y letra del mismo tenían que rechazar las pretensiones del dictador español y las de sus poderosos valedores. Haciéndolo así, harían saber al mundo, a los españoles y a los militares que “España podrá y deberá ingresar en el Pacto del Atlántico cuando España sea una democracia, cuando los españoles gocen plenamente de todas las libertades humanas”. Sin lugar a dudas, insistimos, es una afirmación harto significativa, especialmente por todo lo que luego pasó en relación con la OTAN en los años ochenta.

Hemos trabajado con el número del 25 de abril de 1957 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Diccionario de Historia contemporánea
Europa en su cenit
El republicanismo en España
El Antiguo Régimen. Sus estructuras sociales, económicas y políticas
El tiempo de las Revoluciones. De 1820 a 1848
Historia del socialismo español
La España del Siglo XVIII. Luces y sombras del reinado de los borbones
Del abrazo de Vergara al Bando de Guerra de Franco
Episodios que cambiaron la Historia de España

Tu opinión importa. Deja un comentario...

Los comentarios que sumen serán aceptados, las críticas respetuosas serán aceptadas, las collejas con cariño serán aceptadas, pero los insultos o despropósitos manifiestamente falsos no serán aceptados. Muchas gracias.

Periodismo riguroso
y con valores sociales
El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para continuar y garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy con tu apoyo, seguiremos trabajando por un periodismo libre de censuras!
Slider