Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

Godoy y la enseñanza de la agricultura en la crisis del Antiguo Régimen


Manuel Godoy retratado como vencedor de la guerra de las Naranjas, por Goya. Real Academia de San Fernando, Madrid. Manuel Godoy retratado como vencedor de la guerra de las Naranjas, por Goya. Real Academia de San Fernando, Madrid.

En este artículo estudiaremos la preocupación por la enseñanza de la agricultura de Godoy a principios del siglo XIX, en lo referente a su intento de institucionalizar esta enseñanza, aspecto mucho menos conocido que su vinculación con el Semanario de Agricultura y Artes, instrumento dedicado a la reflexión y fomento de la investigación y enseñanza agronómicas.

Tradicionalmente, se ha contemplado a Godoy desde una perspectiva muy negativa, rozando con el desprecio, tanto por parte de una historiografía muy tradicional, nacionalista y conservadora, como desde el imaginario popular. Pero el personaje histórico presenta otras facetas más ricas que permiten, por un lado, matizar su leyenda negra y, por otro, conocer de una forma más adecuada la etapa histórica que le tocó vivir y protagonizar. Diversos historiadores, destacando en este papel, Carlos Seco Serrano, han valorado la cara más ilustrada de Godoy, el último representante del despotismo ilustrado. En esta dimensión debe contemplarse el proyecto de creación de escuelas de agricultura del año 1805, que aquí nos ocupa.

Godoy pretendía crear un ambicioso sistema educativo para acercar la nueva ciencia agronómica a todos los rincones de la Monarquía, en consonancia con su preocupación por la enseñanza y el fomento económico. La Real Orden de 18 de diciembre de 1805 disponía la apertura de veinticuatro escuelas teórico-prácticas de agricultura en las capitales de provincia, al frente de las cuales enseñaría un profesor formado en el Jardín Botánico de Madrid, que pasaría a ser una especie de escuela normal de profesores agrónomos, aspecto muy interesante, justo en el momento en el que triunfaba la idea de la necesidad de que se incluyese la enseñanza agronómica en el plan de estudios del Jardín madrileño y, de ese modo, terminar con el divorcio entre la Botánica y la Agricultura, que había impuesto Casimiro Gómez Ortega. En ese mismo año de 1805, Francisco Antonio Zea, claro defensor de la enseñanza agrícola, se hizo cargo de la dirección del Jardín Botánico madrileño. Además, desde el Semanario de Agricultura,  Zea se convirtió en un abanderado de la enseñanza de la agricultura en primaria, empleando el método de Pestalozzi.

En las escuelas provinciales del proyecto de Godoy se enseñaría la agricultura y la aclimatación de plantas extranjeras. Los destinatarios de esta instrucción serían los propietarios. Interesar a éstos en la nueva ciencia era un idea que había defendido Jovellanos en el Informe sobre la Ley Agraria, aunque el asturiano, gran pragmático, entendía que era mejor crear institutos de enseñanzas útiles frente a los centros especializados del político, además del empleo de cartillas agrarias. En estas escuelas de Godoy, además, se daría la figura del oyente como medio para difundir más las luces. Estos oyentes podían asistir a las clases teóricas y a las prácticas.

La financiación de las escuelas sería mixta. Por un lado, el gobierno aportaría unos fondos, aunque no sabemos de dónde se sacarían. Pero, por otro lado, los alumnos debían correr con parte de los gastos, como una manera de fomentar el interés, dentro de la lógica utilitarista ilustrada, idea ésta que veremos aparecer con cierta frecuencia en proyectos y realizaciones posteriores, hasta la plena institucionalización de la enseñanza agraria en España.

La inestabilidad del período y la escasez de fondos de la Real Hacienda no permitió que prosperara la que podría haber sido la primera red educativa agronómica de España, pero algunas de las ideas serían recogidas por la Real Sociedad Económica Matritense a la hora de fomentar la creación de una serie de cátedras después de la guerra de la Independencia.

Bibliografía:

PUERTO SARMIENTO, F., La ilusión quebrada. Botánica, sanidad y política científica en la España ilustrada, Barcelona, 1988, págs.. 32 y ss.

SECO SERRANO, C., Godoy, el hombre y el político, Madrid, 1978, especialmente el capítulo V. SOTO ARANGO, D.E., “Francisco Antonio Zea: periodista, botánico y político”, Asclepio, Vol. XLVIII-1-1996, págs.. 123 y ss.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Periodismo riguroso y con valores sociales
Necesitamos tu apoyo económico para seguir contando lo que otros no cuentan. Para donar haz clic en el botón "COLABORA" de abajo. Muchas gracias por tu apoyo.
Slider