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Los socialistas y la juventud en la llegada de la Segunda República


Los socialistas realizaron una encendida defensa de la juventud en abril de 1931 para conseguir que se rebajara la edad de voto para las elecciones a Cortes Constituyentes, que se celebrarían a finales de junio. Debemos recordar que la Ley Electoral de 1907 establecía en su primer articulo que eran electores para diputados a Cortes y concejales todos los españoles varones mayores de veinticinco años.

Los socialistas consideraron en su apelación para conseguir rebajar la edad para poder votar, antes de entrar en el debate sobre el derecho al sufragio femenino, que no se podía negar ese derecho a una juventud como la española que había dado una “espléndida prueba de conciencia civil y sensibilidad política”. La juventud se había ganado el derecho al voto, y lo había hecho por su actuación en el proceso político que había llevado al derrumbamiento del régimen monárquico. Es más, consideraban que no había ejemplos fuera de España como el que se había producido aquí, y protagonizado por la juventud. Y no se trataba solamente de la juventud obrera porque eso no podía ser una sorpresa para los socialistas, dados sus ideales, sino también de la juventud universitaria, cuyo ímpetu había estado sofocado por el peso de las tradiciones.

Los socialistas solicitaban una rebaja de la edad considerable para poder votar, ya que defendían que fuera a los veintiún años.

El voto de los jóvenes no se contemplaba solamente como un premio por el trabajo realizado, por el ejemplo demostrado, sino porque, además, se consideraba podía ser una garantía para la República. Su voto sería una especie de acicate (“no importa la impaciencia”), que en todo régimen político parecía necesario. No se podía desconfiar de la juventud, porque eso constituía un verdadero agravio. Una juventud que había sabido levantarse contra el dictador, en alusión a las movilizaciones estudiantiles que se habían producido al final de la Dictadura de Primo de Rivera, y después en general contra un régimen, calificado de vil y arbitrario, había demostrado su mayoría de edad.

La apelación socialista tendría relativo éxito porque el Gobierno Provisional a fines de abril aprobó fijar la edad para poder gozar del sufragio activo y pasivo no en veintiún años sino en veintitrés, apelando a que había que hacer justicia a la juventud española, y en armonía con el espíritu de las legislaciones de otros países.

Como fuente hemos empleado el número 6926 de El Socialista de 21 de abril de 1931.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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