Luigi Luzzatti y el cooperativismo
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Luigi Luzzatti (1841-1927) fue jurista, profesor universitario, economista y político italiano, con distintas responsabilidades en la Administración, y que llegó a presidir el gobierno italiano entre 1910 y 1911.
Como afirma Javier Divar Luzzatti constituye una figura fundamental en la historia del cooperativismo, tanto por su contribución teórica como práctica. Así pues, en el primer aspecto habría que citar su principal obra: «La Difusión del Crédito y la Banca Popular» (1863), que se basaría en las teorías de Hermann Schulze-Delitzsch, figura pionera del cooperativismo alemán. También hay que destacar las siguientes publicaciones: «La investigación industrial y los Tratados de Comercio» (1878) y «La libertad de conciencia y ciencia» (1909). También debe destacarse el prefacio que escribió a la edición italiana (Monza, 1919) de la obra de V. Totomianz, «La Cooperazione in Russia», editada por la Cooperativa Obrera Litográfica de Monza. Por fin, en el diario Il Sole, publicó infinidad de artículos difundiendo sus ideas del crédito cooperativo.
En el plano práctico, en 1869 participó en la creación de una Comisión Consultiva gubernamental, encargada de preparar la legislación social italiana sobre cajas de ahorros, cooperativas, entidades de previsión social, sanidad laboral y empleo femenino y de menores, y en este sentido, la Comisión prepararía posteriormente la primera ley reguladora del trabajo infantil en Italia. Además, en 1865 nuestro protagonista fundaría la Banca Popolare di Milano.
Pues bien, podemos acercarnos a sus ideas gracias a la publicación en Vida Socialista de parte del discurso que dirigió, unos meses después de dejar su responsabilidad al frente del gobierno italiano, a los cooperativistas de Trieste.
Para Luzzatti solamente la cooperación daba a los consumidores la conciencia de su fuerza, y aunque no podía multiplicar los productos sí conseguía que fuesen buenos y baratos, combatiendo los sobreprecios fruto de la usura, por lo que, realmente, terminaba multiplicando aquellos.
La unión de los “egoísmos” los convertía en altruismo, en la fuente de la solidaridad moral.
Los cooperativistas se extendían y ganaban más refrenando la codicia de los tenderos, admitiendo en las compras también a los socios, por lo que su influencia “benéfica y segura” terminaba por hacerse sentir en el entorno.
Hemos trabajado con el artículo de Javier Divar Garteiz-Aurrecoa, “Luigi Luzzatti, «pionero del crédito popular»”, en Boletín de la Asociación Internacional de Derecho Cooperativo, Núm. 46/2012, Bilbao, págs. 327-331, además de con el número 92 de Vida Socialista, del 5 de octubre de 1911.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.