Reglas para evitar el contagio de la gripe en 1918
- Escrito por La redacción
- Publicado en Historalia
Recogemos las reglas para evitar el contagio de la gripe que en octubre de 1918 publicó el diario El País:
Reglas de defensa colectiva
1. Aislamiento riguroso de los primeros enfermos de gripe y vigilancia de los sospechosos de padecerla.
2. Desinfección inmediata y minuciosa de las ropas y utensilios usados por los enfermos, mediante los agentes físicos o químicos que orden las autoridades sanitarias, prescritos en el anejo II de la Instrucción general de Sanidad de 12 de enero de 1904.
3. Desinfección periódica de las viviendas de los enfermos, así como de las salas de los hospitales destinados a la gripe, según prescripciones de las autoridades sanitarias competentes, como disponen los artículos 127 y 128 de la mencionada instrucción.
4. Desinfección diaria de los vehículos públicos de las poblaciones (tranvías, carruajes, etc.)
5. Desinfección de los coches del ferrocarril destinados a viajeros, así como de las salas de espera y demás dependencias destinadas al público en las estaciones, según está dispuesto en diversas reales órdenes del ministerio de la Gobernación (…)
Para que las Compañías ferroviarias no eludan el cumplimiento de tan humanitarias prescripciones, debe fijarse por la superioridad una técnica rigurosa especial, aplicable a la naturaleza de los vehículos de que se trata.
Para el transporte de enfermos o sospechosos en tiempo de epidemia deberían llevar todos los trenes un coche especial, dedicado a su aislamiento.
6. En épocas de epidemia gripal debe suprimirse la asistencia a lugares cerrados de reunión (teatros, cinematógrafos, etc.).
7. La guerra al esputo debe erigirse en regla general, como medida profiláctica individual y colectiva.
8. El barrido de los locales públicos debe hacerse mojando previamente el suelo con antisépticos.
Profilaxis individual
1. Evitar la debilitación del organismo.
2. Evitar el contacto con los agentes infecciosos.
De la primera se deducen los siguientes preceptos:
1. Metodizar el trabajo diario corporal y mental, de tal modo que no se llegue al cansancio, ni mucho menos al agobio y agotamiento, que ponen el organismo en condiciones de receptividad para las infecciones de todo género. Sueño reparador.
2. Aireación constante, paseos al aire libre, renovación del aire de las habitaciones y, si es posible, tener las ventanas abiertas.
3. Huir de los lugares cerrados de reunión (teatros, cines, escuelas, etc), mientras dure la epidemia gripal.
4. Régimen alimenticio apropiado al individuo y compensador de las pérdidas sufridas por el trabajo que realice.
La segunda proposición induce al cumplimiento de las siguientes prescripciones:
1. Evitar el contacto con los enfermos y sus productos.
2. Caso de tener absoluta necesidad de dialogar con convalecientes o sospechosos de enfermedad, conviene evitar el contacto directo, hablando a cierta distancia para que las partículas pulverulentas emitidas por la boca del enfermo al hablar o al toser no alcancen las vías respiratorias del sano
3. El saludo, mediante el contacto directo de las manos y el beso, tan corriente entre señoras y niños, deben ser proscritos.
4. Es de rigor el lavado frecuente de las manos, sobre todo antes de sentarse a la mesa.
5. Conviene emplear medios de limpieza y antisépticos en los vestíbulos de las vías respiratoria y digestiva.
(Fuente: El País, número 11355 de 21 de octubre de 1918).
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