El socialismo inicial en los Estados Unidos. Primera Parte
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Para comprender los inicios del socialismo en Estados Unidos conviene que hagamos algunas reflexiones sobre la realidad económica y social de este país. El desarrollo económico de los Estados Unidos cobró un importante impulso a partir de la finalización de la Guerra Civil. No tardaría muchos decenios en alcanzar el nivel de Gran Bretaña y Alemania, las dos potencias económicas más importantes en vísperas de la Gran Guerra. El capitalismo norteamericano se basó en el empleo de una mano de obra eminentemente inmigrante que marchó a Estados Unidos para buscar unas oportunidades que en Europa no se daban, ni en los países más atrasados ni en los más desarrollados, aunque por razones distintas. Eso provocó la creación de una masa obrera muy heterogénea en su origen, y también en relación con la antigüedad de su arraigo, algo a tener muy en cuenta cuando tratemos el sindicalismo.
Esta diversidad en el seno de la clase trabajadora hizo que fuera muy difícil llegar a puntos de acuerdo que permitieran crear organizaciones políticas, aunque hubo iniciativas que criticaban el capitalismo. En primer lugar, se puede rastrear un populismo de base agraria pero que no pasó de finales del siglo XIX. En segundo lugar, el socialismo sí cundió en el ámbito industrial entre los trabajadores que acababan de emigrar y lo conocían de Europa. En tercer lugar, el anarquismo tuvo un importante auge hasta que desencadenó una feroz represión, culminada con las ejecuciones de 1887.
Sobre la cuestión de la diversidad de orígenes se intentaron algunas soluciones. En este sentido, contamos con un ejemplo del año 1915.
En el Congreso socialista celebrado en Chicago en ese año se resolvió organizar a los trabajadores inmigrantes afiliados por secciones idiomáticas. Al parecer, en ese momento había ya diez secciones. La más numerosa era la de los finlandeses con 9.693 integrantes.
Después venían la alemana con 4.337 militantes, la judía con 2.553, la “sudeslava” con 1.900, la escandinava con 1.839, la polaca con 1.630, la checa con 1.239, la húngara con 831, la italiana con 809 y, por fin, la eslovaca con 731 miembros. Estas secciones poseían ocho diarios, doce semanarios y tres periódicos mensuales. Los socialistas de habla francesa, esto es, franceses, belgas y canadienses, no eran, al parecer, todavía muy numerosos para formar su propio grupo, pero ya habían puesto en marcha un semanario, L’Union des Travailleurs, siendo muy activo. Salía en Charleroi en el Estado de Penisilvania.
En el año 1877 se creó el Socialist Labor Party, que intentó basarse en el programa alemán de Gotha. En 1901 apareció el Socialist Party of America, dirigido por Morris Hilquit, y que pareció coger impulso hasta que entró en crisis en tiempos de la Primera Guerra Mundial.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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