El movimiento gay en la Barcelona de la Transición
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Barcelona fue uno de los lugares donde surgió el movimiento gay en la Transición.
El franquismo persiguió con verdadera saña a los homosexuales. La ampliación del 14 de julio de 1954 de la Ley de Vagos y Maleantes del año 1933 incluyó en esta categoría a los homosexuales junto a una larga lista donde se incluía a vagos habituales, rufianes, proxenetas, mendigos profesionales, personas que explotaban juegos prohibidos, sujetos ebrios, toxicómanos, y maltratadores de animales, árboles o cosas.
La legislación creaba tres tipos de establecimientos como medidas de seguridad. En primer lugar, estaban los establecimientos de trabajo o colonias agrícolas donde se podía permanecer por tiempo indeterminado, aunque ese tiempo no podía exceder de los tres años. En segundo lugar, habría establecimientos de custodia, donde los ingresados podían estar por tiempo indeterminado no inferior a un año sin poder exceder cinco años. Por fin, habría las denominadas casas de templanza que, al parecer, tendrían un carácter curativo y donde se podía estar por tiempo indeterminado.
A los homosexuales, rufianes y proxenetas, mendigos profesionales y a los que vivían de la mendicidad ajena, explotaban menores de edad, enfermos mentales o lesionados, se les aplicarían, para que las cumpliesen las siguientes medidas de forma sucesiva: el internado en los establecimientos de trabajo o colonias agrícolas, y cuando saliesen del establecimiento no podrían residir en cualquier lugar, teniendo prohibido visitar determinados espacios y establecimientos. Además, debían declarar a las autoridades la dirección de su domicilio para estar controlados. En la etapa del internamiento los homosexuales tendrían que estar en instituciones especiales y, en todo caso, aislados del resto.
La Ley de 4 de agosto de 1970 de Peligrosidad y Rehabilitación Social derogaba la anterior y actualizaba la represión, especialmente en relación con las personas susceptibles de ser perseguidas, habida cuenta de las transformaciones sociales de los años sesenta. Se declaraban en estado peligroso y, por lo tanto, eran sujetos a los que se les debía aplicar medidas de seguridad y rehabilitación los siguientes: los vagos habituales, los rufianes y proxenetas, las personas que ejerciesen la prostitución, quienes comerciasen o exhibiesen pornografía, los mendigos habituales, los ebrios y toxicómanos, los traficantes de drogas, quienes portasen armas sin justificación, quienes condujesen peligrosamente y los que practicasen actos homosexuales. Las medidas de seguridad de la nueva Ley no variaban sustancialmente en relación con la Ley anterior. Primeramente, estaba el internamiento en un establecimiento de custodia o trabajo adecuado a la personalidad del sujeto peligroso dentro del cuadro de clasificación que se estableciera, por tiempo no inferior a cuatro meses ni superior a tres años cuando se tratase de internamiento en establecimiento de custodia, y por el tiempo mínimo que fijara la sentencia o el auto de revisión y máximo de tres años cuando se impusiese internamiento en establecimiento de trabajo. En segundo lugar, estaba el internamiento en un establecimiento de reeducación por tiempo no inferior a tres meses ni superior a tres años. Y, en tercer lugar, estaba el internamiento en un establecimiento de preservación hasta su curación o hasta que, en su defecto, cesase el estado de peligrosidad social del sujeto determinado.
A los que realizasen actos de homosexualidad y a los que habitualmente ejerciesen la prostitución se les impondrían, para su cumplimiento sucesivo, las siguientes medidas: internamiento en un establecimiento de reeducación y prohibición de residir en el lugar o territorio que se designasen o de visitar ciertos lugares o establecimientos públicos, y sumisión a la vigilancia de los delegados. La Ley siguió en vigor cuando llegó la democracia.
Pues bien, en realidad, siempre hubo una vida homosexual clandestina en Barcelona. En lo que se denominó el Barrio Chino, y que hoy ha vuelto a denominarse Raval, hubo prostitución masculina junto con la femenina, aunque debía tenerse un especial cuidado para no ser detenido.
En 1971 se fundó en Barcelona de forma clandestina, el Movimiento Español de Liberación Homosexual, la primera organización en Cataluña y en España para defender los derechos de los gays. Un grupo de homosexuales catalanes se reunían periódicamente en pisos en Barcelona. No eran reuniones lúdicas ni culturales, sino con un elevado componente de lucha, con el fin de intentar comenzar a cambiar las cosas. En este universo fue clave la figura de Armand de Fluvià, un verdadero especialista en las genealogías catalanas, pero que también desarrolló un intenso compromiso por la causa de los gays. Fue uno de los fundadores del Movimiento, como también del Casal Lambda. Fluvià conocía la realidad reivindicativa fuera de España, especialmente en Francia a través de la revista Arcadie, y también sabía de las revueltas de mayo de 1968 en New York, especialmente de los disturbios generados en Stonewall cuando los gays se cansaron del acoso policial.
El Movimiento nació como reacción a la mencionada Ley de Peligrosidad Social, que dejaba muy claro que los gays eran un “peligro social” a erradicar. Así pues, Armand de Fluvià. bajo el pseudónimo de Roger de Gaimon, y Francesc Francino con otro pseudónimo, Mir Bellgai, crearon, en principio, la Agrupación Homófila para la Igualdad Sexual, que en 1971 pasó a ser el Movimiento Español de Liberación Homosexual, comenzando a extenderse en Madrid y Bilbao. Al parecer, la primera reunión ya con el nuevo nombre tuvo lugar el 10 de julio de 1972.
El Movimiento se puso en marcha. Lo primero que hizo fue remitir desde París una carta a los obispos procuradores en Cortes y a distintos periódicos y revistas sonde se incluían folletos sobre la homosexualidad y distintos aspectos jurídicos sobre la misma, con el fin de que se eliminase la Ley de Peligrosidad Social. Al menos, la Ley se suavizó en las Cortes.
El Movimiento contactó con organizaciones similares europeas y de América, y representantes suyos participaron en distintos congresos entre 1973 y 1975.
Se celebraban reuniones privadas pequeñas para evitar llamar la atención de los serenos y de la policía. Se formaron distintos grupos que tenían una media de diez o doce personas. Algunos serían personajes importantes de la cultura catalana como el director de teatro Fabià Puigserver, fundamental renovador de la escena catalana, y el director de cine, Ventura Pons. Pero otros han permanecido en el anonimato.
En las reuniones se discutía sobre los problemas de los homosexuales en España en todos los aspectos. Eran discusiones que se preparaban con documentación, es decir, no fueron simples charlas entre amigos. Por su parte, comenzó a publicar la revista AGHOIS, no sin mucho esfuerzo.
Pero el movimiento terminó por languidecer a causa de la evidente presión policial. Hacia 1974 había desaparecido.
Cuando murió Franco, el grupo pasaría a ser el Front d’Alliberament Gai de Catalunya. Eso tenía lugar en el año 1975, y ya con un componente mucho más catalán, aunque sería uno de los impulsores de la creación de la Coordinación de Frentes de Liberación Homosexual del Estado Español, que nació en 1977.
El primer objetivo del Front era la abolición de la Ley de Peligrosidad Social y el fin de las redadas policiales en locales y lugares de encuentro de los homosexuales. Tenemos que tener en cuenta que a los presos por condenas por delitos contemplados por dicha Ley siguieron presos una vez muerto Franco sin que se les aplicara las amnistías concedidas.
El 26 de junio de 1977 tuvo lugar la primera manifestación por el Orgullo Gay en España. Tuvo lugar en la Ramblas de Barcelona, con miles de asistentes, entre los que se encontraban los activistas, políticos, simpatizantes y sindicalistas. La manifestación no fue festiva como las marchas del Orgullo Gay que con el tiempo se han generalizado, especialmente en Madrid, sino que tuvo un marcado carácter reivindicativo, en contra de la Ley de Peligrosidad Social y por la amnistía de los presos por ser homosexuales.
El Front siguió creciendo porque en 1978 consiguió contar con dos mil miembros. En 1980 consiguió su estatuto legal.
Por su parte, el Casal Lambda, que como hemos visto fue creado por Armand de Fluvià, se dedicó desde el año 1976 a trabajar por la normalización social de la homosexualidad. Hoy en día sigue existiendo. En 1995 tuvo un resonante éxito cuando organizó la “Mostra Internacional de cinema Gai i Lesbià”, el primer festival en España. Otro de los aspectos destacados del Casal Lambda es que cuenta con el fondo documental más completo de toda España sobre temática homosexual, con biblioteca, videoteca y hemeroteca.
En realidad, hubo que esperar a 1995 para que la ley franquista fuera derogada completamente.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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