Los judíos en la España cristiana hasta la crisis bajomedieval
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Los judíos se localizaban, fundamentalmente, en los núcleos urbanos. Sus actividades fueron muy diversas, destacando en la medicina y en las finanzas. Algunos judíos alcanzaron puestos relevantes en las cortes regias. Fueron adquiriendo, poco a poco, una gran hostilidad popular, fruto de la combinación de la predicación eclesiástica que los consideraba el “pueblo deicida”, y por otro lado, por su vinculación con el dinero y el préstamo. En la crisis bajomedieval, como tendremos oportunidad de ver, estalló una fuerte tendencia antijudía que se tradujo en persecuciones, violencia y aumento de conversiones. Los judíos se regían por las aljamas, especie de entidades, como si fueran ayuntamientos o reuniones de gente, que es lo que quiere decir en árabe. Constituían una reglamentación jurídica que regulaba la comunidad judía de cada lugar. Estaban regidas por los propios judíos: cobraba los impuestos destinados a la Corona, y los gastos y necesidades de la comunidad. El gobierno de la aljama estaba constituido por un consejo de ancianos, encargados de la administración fiscal y de la justicia. La aljama también contaba con una especie de servicio de vigilancia o de policía. Por su parte, Alfonso X creó la figura del “rab” como principal gobernante de todos los judíos del reino.
La colaboración entre cristianos, musulmanes y judíos se produjo en el siglo XII cuando el avance cristiano hacia el sur se aceleró. El nexo o puente de unión entre las culturas seguía el modelo europeo de las escuelas o centros de traducción, que abundaban en Italia. En Toledo, el arzobispo Raimundo (1125-1152) dio un impulso a las traducciones del árabe al facilitar a los estudiosos el acceso a los ricos fondos bibliográficos de la ciudad. A Toledo acudieron importantes intelectuales como Adelardo de Bath o Gerardo de Cremona. Pero, también habría actividad traductora en Tudela, Tarazona, Zaragoza y Barcelona. En el siglo XIII, Toledo alcanzó un enorme prestigio como centro de traducción bajo el mecenazgo de Alfonso X el Sabio. Además, el rey impulsó no sólo el contacto y las traducciones, sino las lenguas vulgares, como el gallego y el castellano. La labor de traducir del árabe las obras del mundo clásico, así como las árabes, judías y orientales es fundamental para la historia cultural occidental.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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