En el centenario de Annie Moore, la primera inmigrante de la Isla de Ellis
- Escrito por La Redacción/Editorial Casiopea
- Publicado en Historalia
Este año se cumple el centenario de la muerte de una figura emblemática en la historia de Nueva York. Annie Moore, una adolescente llegada a las costas de Manhattan en 1892 coincidiendo con la inauguración del centro de acogida de inmigrantes en la isla de Ellis, lugar inmortalizado en la gran pantalla en películas tan emblemáticas como El Padrino.
Era el primer día de año y aquella mañana fría y húmeda el SS Nevada procedente de Europa esperaba la señal para desembarcar a sus pasajeros, ansiosos por estrenar una nueva vida. El honor de estrenar la nueva oficina de registro recayó en una joven irlandesa, Annie Moore, que ese mismo día cumplía quince años. Su embarcación, llegada la noche anterior, fue la primera en quedar registrada en el libro de la aduana. Después de tropezar con la pasarela a causa de los nervios, Annie Moore, la primera persona en descender, se dirigió al mostrador de registro, donde quedó anotada la acogida del primer inmigrante.
Acompañada de sus dos hermanos pequeños, nuestra protagonista había viajado desde Queenstown (Irlanda) para reunirse con sus padres en Manhattan. Tras quedar anotados sus datos, le hicieron entrega de una moneda de 10 dólares por ser la primera persona inscrita. Annie siempre conservaría la moneda como un recuerdo de su llegada a Nueva York. Días después de su histórica llegada, Annie daría con el 32 de Monroe Street para reunirse con su familia. Tres años más tarde unió su vida a la de otro inmigrante, un joven alemán empleado en el mercado de pescado de Fulton. El matrimonio pasó el resto de su vida en el Lower East Side. Annie Moore dio a luz al menos a 10 niños antes de morir de insuficiencia cardíaca a los 50 años en 1924. Su tumba en el cementerio de Calvary en Queens está marcada con una cruz celta hecha de piedra caliza importada de Irlanda. Su figura inspiró una canción, una novela y dos estatuas de bronce. Una de ellas se encuentra en (Queenstown), su puerto de partida. La otra, como no podía ser de otra forma, está en Ellis Island, su puerto de llegada.
Su imagen representa a los millones de personas que pasaron por Ellis Island en busca de un futuro mejor. Desde su apertura hasta su clausura en 1954, el complejo de inmigración vio pasar a unos doce millones de inmigrantes (a una media de entre 3000 a 5000 por día). Allí vivieron sus mejores y peores momentos. La de Annie Moore, supuso una experiencia con final feliz.
Su historia y la de otras mujeres está recogida en el libro Damas de Manhattan: Las mujeres que forjaron la historia de Nueva York, de Ediciones Casiopea.