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La sexualidad de los vikingos. IX


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Por lo que yo sé, después de todo lo leído sobre los vikingos, en el mundo de la iconografía escandinava de la época, sólo se ha encontrado una imagen, que represente el acto sexual. En una estela rúnica de Onslunda, en Uplandia (Suecia), erigida por tres hermanos, en recuerdo de su padre, Ófeig, un par de figuras humanas, aparecen tendidas juntas, la que tiene barba encima de la otra, con las piernas entrelazadas de forma enrevesada. Parece que la imagen es un grafiti (aunque desde luego no improvisado, ya que tallarla debió llevar bastante tiempo), añadido después de que se erigiera la estela. No parece que guarde relación alguna, con el diseño primario y su inscripción en rojo, aunque tal vez se trate, de algún tipo de comentario, sobre alguno de los enamorados.

Por último, existe un artefacto intrigante, que tiene claras connotaciones sexuales, pero cuya función no está clara. Desde antes de la época vikinga, la frontera sur de la península de Jutlandia, estaba protegida por una fortificación lineal, una compleja serie de terraplenes y murallas, conocidos como el Danevirke. En uno de sus terraplenes del siglo IX, los arqueólogos han encontrado un falo de madera de 23 centímetros, tallado como si estuviera erecto y, roto en la base. Puede que proceda de algún tipo de ídolo, o tal vez se trate de un juguete sexual, pero, como tantas otras señales, que nos llegan de la época vikinga, su significado real, nos resulta inescrutable.

No todas las relaciones sexuales eran consentidas. Las leyes “Grágás” o ‘Gansos Grises’ (nombre cuyo significado, no nos queda claro) de la antigua Islandia datan, en su forma manuscrita, del siglo XIII y, son, casi con toda seguridad, una compilación de fuentes procedentes de diversos lugares y épocas, aunque es probables que parte de ellas, se remonten al siglo X. Según sus disposiciones, una mujer puede alegar, como motivo de divorcio, toda una serie de circunstancias, entre ellas la violencia conyugal. Este era un tema importante, que aparece con frecuencia en otros códigos legales, aunque su procedencia medieval (más o menos contemporánea a la de las sagas familiares) hace que sea difícil saber hasta qué punto, reflejaban de manera fidedigna, las realidades de la época vikinga. Por lo general, se interpreta, que contiene restos de costumbres anteriores y, en algunos casos, lo que proscriben, es tan contrario al cristianismo, que difícilmente puede pensarse, que fuera producto de la nueva fe.

Si asumimos que las proscripciones de la ley, nos ofrece a menudo una imagen precisa, de lo que, al menos una parte de la población hacía, la lectura de estos textos es repugnante. Aunque hay poco que indique, que la Escandinavia de la Alta Edad Media, era excepcional en este aspecto, la imagen que ofrecen está en las antípodas, del estereotipo de la “mujer vikinga independiente”. La violencia contra las mujeres, se castiga con particular dureza, cuando se comete en el dormitorio, lo cual sugiere el reconocimiento, de las violaciones conyugales.

Las sagas contienen apenas un puñado, de ejemplos de consecuencias prácticas negativas, de la violencia doméstica, para su perpetrador. En la “Saga de Njál el Quemado”, por ejemplo, un hombre llamado Gunnar Hámundarson, da una bofetada en la cara, a su esposa, Hallgerd, durante una discusión y, ella le dice, que algún día lamentará lo que ha hecho. Años después, cuando Gunnar está asediado en su casa, por sus enemigos, la cuerda de su arco se rompe en mitad del combate y él, desesperado, suplica a su esposa que le haga una nueva. La mujer se niega y le recuerda, la bofetada que le dio años antes. En consecuencia, los enemigos toman la casa y matan a Gunnar.

El abuso sexual y la violación, estaba clasificados en el código legal y, se juzgaban de acuerdo con el estatus social relativo, tanto del agresor, como de su víctima. Un violador de clase alta, recibía un castigo menos severo, que un esclavo que hubiera cometido el mismo crimen, pero ambos recibían un trato más generoso, si la víctima era de clase baja. En cambio, una mujer de altos estatus, que sobrevivía a una agresión sexual, podía exigir la pena capital para su atacante, fuera quien fuera.

Pues eso.

(Continuará.)

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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