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La batalla de Qadesh y el tratado de paz entre dos grandes naciones


  • Escrito por Enrique Fraguas Amor
  • Publicado en Historalia
(Tiempo de lectura: 5 - 9 minutos)
Bajorrelieve del templo de Abu Simbel que representa a Ramsés II derrotando a sus enemigos. / Wikipedia Bajorrelieve del templo de Abu Simbel que representa a Ramsés II derrotando a sus enemigos. / Wikipedia

La situación más destacable que precedió la Batalla de Qadesh1, es la creciente rivalidad entre las dos grandes potencias de la época, el ejército egipcio y el ejército hitita. Esta pugna fue propia de la mayoría de los reinos que se estudia en la historia, pero este caso es particular, debido al afán, que llevó al reino hitita a cometer ciertas infracciones que lideraron enfrentamientos mayores. Debido a esta competencia de poder, los hititas comenzaron a cernirse sobre los egipcios, dominando varias ciudades sirias que pertenecían al imperio egipcio durante el reinado del faraón Sethi I (padre de Ramsés). El rey de Hatti, llamado Muwatalli, acabó por conquistar la ciudad de Qadesh, para hacer de ella un punto estratégico-militar y realizar sus próximos planes en Siria. Pero no fue hasta el año 1274 a.C, cuando esta batalla se libró por las fuerzas militares del faraón Ramsés II que contó con cerca de 20.000 hombres que divididos representaban a cuatro dioses: Amón, Ra, Ptah y Set y Muwatalli, que aún continuaba en el poder y contaba con un efectivo de 27.000 guerreros (frutos de alianzas Siria y Anatolia).

Si nos centramos un poco en el Reinado de Ramsés II (1279-1213 a.C), notaremos ciertos detalles que marcaron la diferencia e hicieron de él un Faraón amado por su pueblo. Un detalle curioso es la variedad de nombres por los que se le conocía, por ejemplo: ”Osimandias” o “Ramsés el Grande”. También era llamado Userma'atre'setepenra, que quiere decir "el que mantiene la armonía y el equilibrio, por derecho, elegido de Ra"; esto demuestra su imagen casi divina y la visión que le mundo egipcio tenía de él. A lo largo de su reinado, se fue posicionando y ganando prestigio, de hecho, resultado de la Batalla de Qadesh lo posicionó como un gran guerrero, a pesar de que no acabó en una victoria demoledora por su parte, si no en un “empate”, dando además origen al primer tratado de paz conocido en el mundo en 1258 a.C del cual hablaremos más adelante.

Desde la temprana edad de 14 años, acompañó a su padre (Sethi I) en múltiples campañas militares en Libia y Palestina. Con 22 años, al mando de sus propias campañas en Nubia con sus hijos, Jaemuaset y Amenherwenemef, fue nombrado cogobernante junto a Sethi.

Colaborando con su padre, realizaron vastos proyectos de restauración y construyó un palacio nuevo en Avaris; es otra de las curiosidades de su reinado, construir edificios y momentos de excéntricas dimensiones.

La relación de los egipcios con los hititas nunca fue especialmente buena, además, estos últimos fueron creciendo en poder, como ya hemos mencionado al principio como la situación y causa principal del enfrentamiento que tuvieron en Qadesh. Es más, fue un proceso largo hasta llegar a ese punto. Bajo reinado del rey hitita Suppiluliuma I (1344-1322 a.C), Egipto había perdido muchos centros comerciales tanto en Siria como en Canaán. Sethi I recapturó el centro más codiciado, Qadesh, pero el rey hitita Muwatalli lo volvió a recuperar. Y no fue hasta que Ramsés asumió el trono, cuando comenzó tan pronto como posible las campañas militares para restaurar las fronteras de Egipto, asegurar las rutas comerciales, y recuperar de los hititas lo que consideraba que era legítimamente suyo.

En el segundo año de su reinado, fue bastante intenso, Ramsés derrotó a los Pueblos del Mar (frente a la costa del delta del Nilo) obligando a muchos de los Sherdan que sobrevivieron a formar parte de su ejército, llegando algunos incluso a servir como sus guardaespaldas de élite.

Llegando al año 1275 AEC comenzó a construir su gran ciudad, con el nombre de Pi-Ramsés ("Hogar de Ramsés") en la región del Delta oriental cerca de la antigua ciudad de Avaris, quedando como su próxima capital. Llegado el momento también condujo a su ejército hasta Canaán, que había sido un estado vasallo hitita desde el reinado del rey Suppiluliuma I. Tras una exitosa campaña, Ramsés regresó a casa con todo lo saqueado y con la realeza cananea (y probablemente hitita) prisionera.

Ciertas fuentes de historiadores revelan los “trapos sucios” de su reinado, las injusticias que cometió, los saqueos, robos... Pero como todo humano, tenía sus imperfecciones, sus puntos fuertes, y débiles.

A finales del primer milenio antes de Cristo, en Egipto la información pasaba por boca, y no siempre escrita, por lo tanto, se manipulaba mucho, sobre todo por parte de aquellos que pretendían divulgarla, por ejemplo, con la batalla de Qadesh, se divulgaba la gran victoria de Ramsés II sobre los hititas, pero hoy en día contrastando fuentes, se cree que esa victoria no fue tan fastuosa como se ha hecho creer.

El trascurso de la batalla se llevó de una determinada manera. En el año 1274 a.C, parte de las fuerzas bajo el mando del faraón ya estaban asentadas en Qadesh, aunque, no estaban completas, aún esperaban refuerzos. Por otra parte, los hititas se cernían sobre ellos con tropas, centenares de unidades tácticas de combate cuerpo a cuerpo y más de 3.500 carros de guerra (los tanques de la época). Poco más tarde de la cuarta vigilia, los refuerzos aliados comienzan a llegar a la ciudad, la llamada división Ra, pero los hititas se cernieron sobre ellos sedientos de sangre, acabando con la infantería. Por suerte, el resto de la división Ra logró llegar a la ciudad con la división Amón, que permanecía junto al faraón, pero éstos, no estaban solos, una ola de apresurados carros enemigos les perseguía con deseo de acabar con ellos.

Al ver estos acontecimientos, Ramsés tuvo poco tiempo de reacción, pero el suficiente para recobrar fuerza y luchar por su vida y la de los suyos. Al ver a su faraón en primera línea de combate, las tropas egipcias se llenaron de coraje y valentía. Por otra parte, los carros egipcios estaban dotados de una composición estructural más manejable en el campo de batalla, lo que facilitó su movimiento y destreza. Como último detalle ventajoso para los egipcios, podríamos destacar lo que dicen las fuentes; que los hititas se evadían de su objetivo principal (luchar), y comenzaban a saquear, debilitando su principal fuerza de ataque.

Poco a poco los egipcios herían a los hititas por varios flancos, frenando así el asedio y obligándoles a huir delante de ellos. La victoria era de los egipcios, que vencieron la batalla, pero no la guerra. Enseguida los hititas procedieron a un nuevo ataque, esta vez, con más efectivos y mostrando su auténtico poder.

Llegados a este punto, el faraón contaba con la división Amón y parte de la casi destruida división Ra, pero como hemos visto al principio, aún contaba con las divisiones Ptah y Set que no llegaban todavía. Muwatalli, rey hitita comenzó a movilizar sus tropas rumbo al campamento de Ramsés II. Siendo éste un gran guerrero, había preparado la llegada hitita, y preparó una defensa asombrosa, dejando un único paso libre al campamento. Lo hititas, incrédulos se dejaron llevar, y se encontraron con un cuerpo defensivo de arqueros y infantes. Diversas fuentes mencionan una unidad de carros llamada Ne´arin, que llegaría por uno de los flancos. No se sabe con certeza si estos eran parte de la división Set o Ptah, o si eran aliados amorreos acudiendo en su ayuda. El caso es que los hititas fueron sorprendidos nuevamente.

Los resultados de estos enfrentamientos fueron devastadores, miles y miles de soldados caídos (se contaron unas 45.000 cabezas entre los dos bandos), territorios, asentamientos y poblados enteros reducidos a cenizas por la acción de la guerra.

No hubo un ganador preciso, porque la batalla terminó con una tregua acordada por ambos ejércitos, conocido como el tratado de Qadesh, una paz que permaneció años. Claramente, este tratado fue el acuerdo formalizado por Egipto y el Imperio hitita, y como se ha dicho anteriormente, significó el primer tratado de paz documentado entre las dos naciones. Puede parecer que se llegó a este acuerdo de manera veloz, pero se tardó 16 años, y se realizó entre Ramsés II y Hattusil III, cuando éste fue coronado tras la muerte de su hermano Muwatalli.

Este gran acontecimiento desencadenó una serie de repercusiones y condiciones que fueron determinantes para los años venideros. Se demarcaron nuevas fronteras entre las dos naciones, por otra parte, ambos líderes se comprometieron a guardar la paz entre sí y las siguientes generaciones de descendientes. Egipto renunció finalmente al dominio de la ciudad de Qadesh y varios dominios en el valle de Litani con una condición, que Ramsés pudiera obtener la mano de una princesa hitita (se cree que fue la hija de Khattushili III).

Bibliografía:

(21 de abril 2015). La batalla de Qadesh, Egipcios contra Hititas. Revistadehistoria.es. https://revistadehistoria.es/la-batalla-de-qadesh-egipcios-contra-hititas/#:~:text=La%2520batalla%2520de%2520Qadesh%2520aconteci%25C3%25B3,por%2520el%2520rey%2520hitita%2520Muwatalli.

Jose Mari. (28 septiembre, 2018). Breve historia de los hititas. Caminandoporlahistoria.com. https://caminandoporlahistoria.com/breve-historia-de-los-hititas/

Juan Manuel GONZÁLEZ SALAZAR. (2003). El Imperio Hitita. Características esenciales y cauces de desarrollo de una organización imperial hegemónica del Oriente Próximo (II milenio a.C.). file:///C:/Users/enriq/Downloads/15031-Texto%20del%20art%C3%ADculo-15108-1-10-20110601.PDF

Joshua J. Mark. (02 septiembre 2009). Ramsés II. World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-286/ramses-ii/

 

1Qadesh, también llamada Kadesh o Quidsa (ca. 34°33′N 36°31′E), fue una ciudad del Canaán a orillas del río Orontes en lo que hoy es territorio sirio, famosa principalmente por la batalla que enfrentó a hititas y egipcios. Las primeras referencias documentales sobre Kadesh nos muestran a una ciudad que, aliada con Mitani, encabezó junto a Megido una coalición contra el avance del faraón egipcio Tutmosis III (siglo XV a. C.). Al ser derrotada en la batalla de Megido, esta coalición tuvo que rendirse, y Kadesh pasó a ser vasalla de Egipto, convirtiéndose pronto en uno de los principales centros administrativos de los faraones en la región del Levante.


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