Los romanos otorgaban un alto grado de autonomía a sus colonias, y eso ocurrió también en Barcino. El municipio estaba constituido por la ciudad en sí, es decir, la urbs, y un área rural circundante, o territorium. Se gobernaba a través de la curia u ordo decurionum, que era un órgano colegiado de un centenar de curiales. Se encargaba de administrar todos los aspectos de la ciudad, es decir, los políticos, administrativos y la justicia. El poder más ejecutivo recaía en los duunviros y los ediles. Los primeros se encargaba n de convocar y presidir las asambleas legislativas y electorales, llevaban la administración financiera y jurisdiccional, y también se encargaban de las relaciones externas con autoridades e instituciones de rango superior, como las de las provincias, así como con el poder imperial. Los segundos se solían encargar de la organización de los juegos, de vigilar los pesos y las medidas en los mercados, y resolver los pleitos relacionados con el comercio.