La cuestión nacionalista lleva adquiriendo un protagonismo casi exclusivo en el debate político actual con sus lamentables consecuencias en relación con otros graves problemas económicos, sociales y políticos, pero, no cabe duda, que es un tema que necesita mucho análisis y, sobre todo, mucha serenidad y distanciamiento. Siempre hemos creído que el estudio de la Historia nos ayuda a encontrar raíces, causas, factores, elementos de análisis y de conocimiento, aspectos que en este país no brillan mucho cuando se produce del debate político, y más con el nacionalismo, tan cargado de sentimientos y pasiones. Acudir a la Historia no es ninguna panacea, tampoco, ya que es campo abonado para las justificaciones, tergiversaciones o agravios, entre el nacionalismo triunfante y el que no tiene Estado. La Historia no es un lugar de recetas, es un espacio y un tiempo donde bucear y aprender. Por eso, en esta ocasión nos trasladamos al Imperio Austro-húngaro, por eso no hace mucho vimos la respuesta socialdemócrata. Y por eso, seguiremos aportando granitos de arena, al respecto.