Tom Mann (1856-1941) fue un activo miembro del movimiento obrero británico en su larga vida. Perteneció a la Federación Social Demócrata y al Partido Laborista Independiente, del que sería su primer secretario. Fue un gran protagonista en la lucha por la jornada de las ocho horas, y en la huelga de los muelles de Londres de 1889. También fue sacerdote anglicano. En 1901 partió a Nueva Zelanda. Entre 1902 y 1908 estuvo en Australia, teniendo un claro protagonismo en su movimiento obrero y en el socialismo. En 1910 regresó al Reino Unido y publicó una obra fundamental sobre su pensamiento, El Camino a la Victoria, donde defendía que solamente se podría llegar al socialismo a través del sindicalismo y nunca por vía política parlamentaria porque era corrupta. Creó la Liga Sindicalista Industrial de Educación, y tuvo serios problemas porque en 1912 sería condenado por incitación al motín por un artículo en el que instaba a los soldados a no disparar contra los huelguistas. Pero la opinión pública jugó a su favor y su condena fue anulada. Se opuso, en la misma línea, a la participación británica en la Gran Guerra. Fue partidario de la Revolución Rusa, y aunque había terminado ingresando en el Partido Laborista, rompió con la formación y ayudó a fundar el Partido Comunista a pesar de su edad. Pero siguió combatiendo en los años treinta y hasta quiso venir a España a luchar, pero ya era muy mayor. En su honor una unidad de las Brigadas Internacionales llevó su nombre.