HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

Emilia Pardo Bazán


(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)
Retrato de Emilia Pardo Bazán en el Ateneo de Madrid, por Joaquín Vaamonde, 1897. Casa-museo Emilia Pardo Bazán. Retrato de Emilia Pardo Bazán en el Ateneo de Madrid, por Joaquín Vaamonde, 1897. Casa-museo Emilia Pardo Bazán.

«¡Qué vida tan incómoda la de las señoras que anden siempre en estos enredos! No les arriendo la ganancia... ¡Ay!, aborrezco los tapujos y las ilegalidades... He nacido para vivir con orden y con decoro, está visto. ¿Le dará a ese tunante por venir?»

Insolación, 1889, Emilia Pardo Bazán

Insolación es una obra madura sobre y para la mujer, y sobre su derecho a vivir el amor, incluido el físico. Esta novela trata sobre la viudita Asís de Taboada, guapa, noble y mal gozada, que tiene una aventura con un seductor gaditano socarrón, vivaz y disfrutón durante las fiestas de S. Isidro, en las que ella se pilla un calentón (una insolación, dicho en fino), excusa perfecta para consumar sus pasiones y abrirse al placer. Una novela sobre el derecho a vivir el amor en todas sus formas, de disfrutar sin mojigaterías, de ser conscientes de la importancia de dar y recibir, de acoger una pasión física sin esconderse, desafiando la doble moral católica y masculina de lo que podía o no hacer una mujer “respetable”. Así es como empieza la obra, con una protagonista aquejada de una monumental resaca etílica (otra patada a las convenciones).

Si hubo una mujer de bandera en el s. XIX, una autentica mujer del Renacimiento por sus muchos saberes y cualidades, es la novelista Emilia (condesa) de Pardo Bazán. Educada por un padre sabio y librepensador, convencido de la necesidad de dotar a las mujeres de derechos e igualdades en oportunidades, moldeó en su hija este interés, dotándola de una amplia y exquisita educación. Ella, incansable viajera, lúcida y libre, sabía que la estrechez de miras se cura viajando, y dedicó su vida a pulirse y vivir codeada de lo más granado del panorama literario e intelectual del país, también a lidiar con aquella parte del mismo que se escandalizaba por que una mujer, casada y madre, defendiera las avanzadas ideas francesas y los derechos a educación y libertad de la mujer. No lo tuvo fácil, pero nunca se achantó; al contrario, siguió adelante plasmando y denunciando en sus obras el encorsetamiento social que constreñía a sus congéneres. Sabía y promulgaba que la mujer debía recibir educación en todos los ámbitos, que debía formarse y participar en la vida pública, que tenía, ay qué moderna, derecho a decidir sobre su propio cuerpo. Había que sacudirse lo que ella denominaba la doma, y por ello peleó toda su vida, utilizando la pluma como espada, hasta que como primera mujer admitida en el Ateneo de Madrid encontró el foro adecuado para abrirlo a otras igual de válidas. Y lo hizo.

Ha pasado mucho tiempo, pero no podemos olvidar que estos derechos que hoy damos por conseguidos se fundamentan en el dolor y la valentía de muchas mujeres de épocas anteriores, que se atrevieron a escribir y a vivir lo que solo estaba reservado a los hombres, que denunciaron, valientes, la falta de igualdad en el ámbito público y social, descamándose y apuntando directamente con el dedo a todo lo que se les estaba escamoteando simplemente por no ser varones.

Bien lo sabía doña Emilia, que se lo cuenten a don Benito Pérez Galdós.

Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.

Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.

Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.

Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.

Tu opinión importa. Deja un comentario...

Los comentarios que sumen serán aceptados, las críticas respetuosas serán aceptadas, las collejas con cariño serán aceptadas, pero los insultos o despropósitos manifiestamente falsos no serán aceptados. Muchas gracias.