HEMEROTECA       EDICIÓN:   ESP   |   AME   |   CAT
Apóyanos ⮕

Mirar el Arte y escuchar la música. Una revolución del siglo XX


(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

Comenzamos con palabras del propio Alex Steinweiss cuando se le ocurrió el diseño de las carátulas para la industria del disco en los años 30`del siglo XX. Pero el camino para esto vino de la revolución industrial que, en su segunda etapa, transformó radicalmente el mundo de las comunicaciones, también en el arte y en la cultura popular. El uso de la electricidad fue la base para investigar en las relaciones entre luz, sonido, tiempo y espacio. La aportación de Claudia Torán ofrece un amplio conocimiento de este proceso, que recomendamos entre otras contribuciones. Cita a E.L. Scott de Martinville, como inventor del fonoautógrafo en 1857, para plasmar ondas de sonido en un medio visual, aunque no fue una idea de gran provecho. (C. Torán Tortajada.: La ilustración en la industria discográfica, Universidad Politécnica de Valencia, 2018)

Hasta 1870 se había vivido de manifestaciones artísticas cultas y adecuadas a los gustos de clases medias relacionadas con la aristocracia y el mundo empresarial. El pueblo y las que consideramos clases bajas se irían incorporado a los cambios hasta ser protagonistas de una nueva sociedad deseosa de participar y conocer otras formas de expresión.

Europa y América protagonizaban hechos históricos decisivos y ajustaban sus transformaciones sociales y culturales al ritmo de los tiempos. En 1877 se había inventado un aparato para grabar y reproducir sonido, patentado por Thomas Alva Edison el 19 de febrero de 1878. Meses antes, a muchos kilómetros de distancia, un francés, Charles Fabrezan, descubría los mecanismos para conseguir grabaciones sonoras y enviaba a la Academia de Ciencias de París su famosa “máquina parlante” o paleófono. Otro personaje, Emil Berliner, convertía el invento en un nuevo ingenio más avanzado, con soporte de disco, lo que fue el gramófono, otra máquina parlante que tuvo gran éxito en el mercado. De esta manera, abierto ya un proceso en alza, la fonografía universal atrajo al mundo de los empresarios e inversores que crearon cooperativas o entidades privadas para manejar el mundo musical, tal fue el caso de la Edison National Phonograph, la Columbia Phonogrpah Company entre otras. En consecuencia, las investigaciones modificaron sustancialmente los modelos de discos aprovechando nuevos recursos y materiales, acabando en la creación del vinilo, que se impuso radicalmente. En el devenir de las tecnologías, ya sabemos que todo lo digital ha terminado por desbancar también lo que ya era una producción tradicional.

Estos cambios en el campo de la producción musical se hicieron significativos cuando se aplicó a ellos la parte artística que disparó la demanda popular y revolucionó progresivamente el consumo. El arte del último tercio del siglo XIX y las futuras Vanguardias aportaron una visualización moderna que atrajo a las masas en favor del gusto popular y la nueva sociedad en desarrollo. Que el arte y la música estuvieran conectados no era una novedad. La iconografía musical siempre se vio reflejada en el arte figurativo esencialmente en cualquier época y estilo, y lo había de ser del mismo modo en la abstracción; se trataba en estos momentos de dar una nueva proyección a la imagen a través del mundo sonoro, como un lenguaje diferente que se iba a servir de la técnica y la comunicación. En palabras de Torán Tortajada

[…] Encontramos músicos que fascinados por el acelerado desarrollo del arte plástico han tratado de nutrir sus composiciones de matices propios del arte visual, a través de la música gráfica o las propuestas experimentales de música conceptual. Del mismo modo numerosos artistas, utilizando la música como herramienta o punto de partida en sus procesos creativos, han sabido incluir el sonido en sus obras por medio de la instalación, el happening o el arte de acción; así como la recontextualización de instrumentos o de la propia música, dando lugar a esculturas o arte pictórico […] (op. cit, p. 39)

En este ambiente final del XIX es donde encontramos el círculo de los clubs, las tertulias artísticas, y, junto a nuevos estilos y tendencias, cobra valor el poster publicitario. Artistas como Toulouse-Lautrec, Alphonse Mucha, utilizaron la imagen publicitaria en la elaboración de carteles en los que se refleja la influencia de la vanguardia, así como del arte africano u otras culturas más singulares que recogían ecos del arte y costumbres populares, como el folclore, el blues y el jazz. Podríamos nombrar un amplio número de artistas europeos y americanos. Nos atrae, por caso, la figura de Leonetto Cappiello (1875-1942), pintor e ilustrador de carteles que vivió en París y fue reconocido renovador de ese estilo al haberse iniciado en el dibujo de historietas haciendo sus publicaciones a través de la prensa y las revistas de moda, sin abandonar otras formas de expresión artística. Para la sociedad de los felices años veinte del siglo pasado, recordamos los dibujos de algunas bebidas, como Cinzano; chocolates, papel de fumar y muchas más sugerentes. Sus obras eran fiel reflejo de una estética y un gusto concreto en el que ciertos recursos expresivos servían de reclamo, las formas multicolores, actitudes divertidas, las sonrisas, los cabellos, faldas ligeras, o también figuras grotescas, de caricatura, todas llenas de encanto y señales del entonces conocido Art Decó. En la línea publicitaria del cartel trabajarían algunos italianos como Fortunato Deppero, con carteles como el de la fórmula Pellegrino, una especie de agua sana que se vendía entonces para resolver problemas intestinales. Y muchos más que no nombramos ahora. Estas manifestaciones artísticas en el apartado del cartel se traspasaron a la música, y ejercieron una notable influencia en comienzos del XX como portadores del espíritu visual de los africanos que emigraron a EE. UU. llevando el aire del blues y el jazz de los años treinta. Al introducir en las portadas de los discos imágenes encargadas a los artistas del momento se estaba creando una nueva forma de comunicación que fusionaba los dos lenguajes y servía felizmente a los intereses de la masa social, que encontraba en ello no solo una forma de educación cultural sino algo que se aproximaba a su mundo y conectaba directamente con lo popular.

Música y Arte pasaron a ser negocio en manos de nuevos empresarios que competían con el ambiente de los mecenas y las grandes casas productoras. En América, la Compañía Columbia contrataba, hacia los años 40`, al gran inventor de la carátula para los discos de vinilo, Alex Steinweiss, que había entrado a trabajar en la empresa Columbia Records siendo joven (aportó la idea ya conocida de cubrir el disco con una bolsa de papel recortada en el centro para dejar ver la galleta central, un recurso sencillo pero muy visual, además de las planchas de cartón y las fundas de plástico como doble protección). Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial se dedicó más a la propaganda de carteles y colaboró con otras industrias discográficas dejando en sus diseños una gran herencia para el arte Pop, recogida del cubismo y la vanguardia. Se ha dicho que, al final de su carrera, al verse menos familiarizado con la fotografía o el Arte Minimalista, dejaría el negocio de las carátulas para discos.

Las propuestas gráficas que surgieron al tiempo de la ilustración vanguardista abarcaron a muchos artistas, como Neil Fujita, Jim Flora, David Stone, entre otras figuras que trabajaron para la Columbia. Pero otros sellos fueron destacados en consonancia con la música más atrayente del momento, especialmente las bandas de jazz, un estilo con el que estuvo vinculado el arte de los ilustradores, que estaban también aportando una forma de reivindicación de los cambios sociales de la primera mitad del siglo, enraizada en el reconocimiento de los derechos sociales y los compromisos políticos.

Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Autónoma de Madrid (1979). Escribió su Memoria de Licenciatura sobre EL Real Sitio de Aranjuez en el siglo XVIII.

Doctorada en Historia del Arte por Universidad Autónoma de Madrid (1991), Tesis titulada: El urbanismo de los Reales Sitios en el siglo XVIII.

Profesora de Educación Secundaria, en varios centros de la Comunidad de Madrid, ahora ya no en activo.

Tu opinión importa. Deja un comentario...

Los comentarios que sumen serán aceptados, las críticas respetuosas serán aceptadas, las collejas con cariño serán aceptadas, pero los insultos o despropósitos manifiestamente falsos no serán aceptados. Muchas gracias.