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El doctor Alfonso, los masones y las cárceles de Franco

Según el escritor y periodista anarcosindicalista Eduardo de Guzmán Espinosa (1908-1991): " El 31 de diciembre de 1939 funcionaban en Madrid las siguientes prisiones: Yeserías, Porlier, Conde de Toreno, Santa Engracia, Torrijos, Duque de Sesto, Ronda de Atocha, Barco, Cisne, Ventas, San Antón, San Lorenzo, Santa Rita, Comendadoras, Claudio Coello y Príncipe de Asturias. Todas se hallaban tan abarrotadas que los presos amenazan reventar sus recintos, teniendo muchas veces que dormir amontonados en un espacio de 35 centímetros de ancho por metro y medio de largo ". (1) 

El doctor Enrique Moradiellos, premio Nacional de Historia y catedrático de Historia Comtemporánea de la Universidad de Extremadura, en su libro " Historia mínima de la guerra civil española " nos informa que " cálculos fidedignos estiman que en 1940 había en España no menos de 300.000 prisioneros hacinados en casi 500 cárceles o prisiones habilitadas para acogerlos (cuando el promedio de encarcelados " comunes " en el trienio de 1931-1934 no llegaba a las 9.500 personas). Y a esa cifra habría que sumar el mínimo de 400.000 personas, básicamente soldados republicanos) internadas durante meses en el centenar de campos de concentración existentes en el país para fines de clasificación y depuración de responsabilidades políticas " (2)

El doctor Manuel Según Alonso, en su tesis doctoral " Masonería y Política en Madrid (1900-1939) " ha estudiado, de un modo especial, la condena del masón madrileño doctor Eduardo Alfonso Hernán. (3)

El doctor Alfonso, nació en Madrid el 29 de noviembre de 1894. Estudió medicina en la Facultad de San Carlos de Madrid, donde uno de sus maestros fue el masón y premio Nobel, Santiago Ramón y Cajal.

Se inició el 6 de marzo de 1918 en la logia Fuerza Numantina Nº 355 de Madrid, apadrinado por el filósofo, teósofo, astrónomo, y jurista extremeño Mario Roso de Luna y por el médico naturista, doctor Casiano Ruiz Ibarra. (4)

En el Colegio de Médicos de Madrid se encuentra el extenso expediente de colegiado del doctor Eduardo Alfonso. En su interior podemos ver el expediente de depuración profesional que, dos semanas después de haber finalizado la guerra, a mediados de abril de 1939, tuvieron que realizar todos los médicos que habían estado colegiados en Madrid.

En el interior del expediente de depuración se encuentra la declaración jurada, se trata de una serie de preguntas, escritas a máquina, que todos los médicos tenían la obligación de contestar por escrito y firmar de su puño y letra.

Una pregunta que siempre se realiza en toda declaración jurada es la de si se está, o se estuvo alguna vez, afiliado a la Masonería. A esta pregunta el doctor Alfonso, al igual que los médicos masones de Madrid que estamos estudiando, contestó que no.

Sin embargo, a partir del 31 de marzo de 1941, mediante un Decreto firmado por el general Franco, se modificó la composición del Tribunal especial para la represión de la masonería y el comunismo; designándose como nuevo presidente del Tribunal al Teniente General Andrés Saliquet Zumeta. Este nuevo Tribunal comenzó a actuar con más diligencia que el anterior, el creado el 4 de junio de 1940, sobre todo a partir del mes de septiembre de 1941. Entre la documentación masónica incautada, administrada y custodiada por Marcelino Ulibarri Eguílaz, aparecieron varios documentos en los que se demostraba que el doctor Alfonso había sido iniciado en la masonería. Por este motivo, el Tribunal inició su procesamiento e informó de todo ello al Colegio de Médicos de Madrid. (en su expediente encontramos el mencionado informe). (5)

Durante el tiempo que permaneció en la prisión central de Burgos, el doctor Alfonso escribió un interesante libro titulado " La masonería española en presidio ". Este libro relata las vivencias que, día a día, pasaron los masones en las diversas cárceles y presidios que tuvieron que " visitar ". El borrador del libro, escrito en caracteres griegos y árabes, pudo salir de la cárcel gracias a la ayuda de las monjas de la prisión que se pusieron de parte de los masones que estaban allí recluidos. (6)

Según el doctor Alfonso, el calvario de los masones españoles tuvo cuatro estaciones: Torrijos, Porlier, Puerto de Santa María y la prisión central de Burgos.

Antes de iniciar este via crucis se debía pasar obligatoriamente por el Paseo del Prado nº6 de Madrid, donde tenía su sede oficial el Tribunal especial para la represión de la masonería y el comunismo que comenzó a actuar en el mes de septiembre de 1941. 

En muchas ocasiones, al finalizar los juicios a altas horas de la noche, los masones una vez juzgados no eran conducidos directamente a la cárcel sino al calabozo de la comisaría del distrito del Congreso, conocido como " villa cemento ", donde tenían que pasar la noche. (7)

Al día siguiente, eran conducidos a la prisión de Torrijos, edificio " pulcro por fuera e inmundo por dentro", según descripción del doctor Alfonso. En esta prisión pasaron los masones " algo más de cuatro meses " y ocuparon, durante este tiempo, dos grandes salas del piso alto donde tenían que acomodarse en un espacio de cuarenta y cinco centímetros de anchura. (8)

La prisión de Torrijos era un antiguo convento de monjas que había sido habilitado como cárcel franquista. Estaba situada en la calle de Torrijos (hoy calle del conde de Peñalver, 53), en el distrito de Salamanca. En la actualidad, el edificio es utilizado como residencia de mayores por la Fundación Dª Fausta Elorz. En su fachada hay una lápida recordando que en este lugar Miguel Hernández escribió " La nana de la cebolla ".

En 1942, los masones fueron trasladados desde la cárcel de Torrijos a la cercana cárcel de Porlier, oficialmente prisión provincial de hombres nº1, situada en la calle General Díaz Porlier, 58. Se trataba de un gran edificio de los P.P. Escolapios donde estaban las instalaciones del colegio Calasancio que había sido incautadas al comienzo de la guerra civil para ser utilizadas como albergue para niños abandonados. Sin embargo, en agosto de 1936 comenzó a usarse como cárcel. En ella estuvo preso (y también en la Modelo) el general Máximo Cuervo Radigales, desde el 18 de agosto de 1936 hasta abril de 1937, fecha en la que el tribunal popular que lo juzgó lo absolvió de la acusación de " desafecto " a la República. Cinco meses después pasó a la zona nacional, siendo nombrado en junio de 1938 Director General de Prisiones, cargo que ocupaba cuando los masones comenzaron a ingresar en las cárceles de Franco.

Nos relata el doctor Alfonso que, en la pared de una de las galerías de la cárcel de Porlier, pudo leer el lema acuñado por el general Máximo Cuervo, Director General de Prisiones en aquel momento:  " Nuestros establecimientos penitenciarios tienen la disciplina de un cuartel, la seriedad de un banco y la caridad de un convento". (9)

El poeta Marcos Ana nos habla de la cárcel de Porlier en su libro de memorias " Decidme cómo es un árbol. Memoria de la prisión y la vida ": " El edificio de la prisión constaba de seis galerías, tres a cada lado y una especie de entresuelo que llamábamos ". En mayo de 1939, cuando Marcos Ana ingresó en Porlier, se realizaban ejecuciones por " garrote vil " y se hacinaban en aquel lugar más de 5.000 presos, entre otros: Julián Besteiro y Cipriano Mera. (10)

Según el doctor Alfonso, la cárcel de Porlier reunió en los primeros momentos a 308 masones, pero debido a la continua llegada de nuevos miembros de la Orden, a los que el Tribunal iba condenando en una proporción del 85%, se preparó una nueva galería, la quinta, que reunió a un total de quinientos veinte masones.

El 15 de diciembre de 1942 comenzaron los traslados de presos masones desde la cárcel de Porlier al Penal del Puerto de Santa María (el 9 de marzo de 1943 fueron trasladados a ese Penal otros 210 masones). (11)

Según Eduardo de Guzmán Espinosa, estos frecuentes traslados se debían al general Máximo Cuervo Radigales, primer director de prisiones en la posguerra, que fue el responsable del " turismo penitenciario ". 

Esta " luminosa idea " consistía en mandar a todos los presos de un extremo a otro de la península en tales condiciones que, según se afirma en todos los presidios, " tres traslados equivalen a un fusilamiento " (12) 

Cuando los masones llegaron al Penal del Puerto de Santa María, tuvieron que ingresar durante diez días en unas celdas donde debían cumplir el denominado " periodo penitenciario ". Durante este tiempo, cinco personas tuvieron que compartir una celda que había sido hecha para acoger sólo a una; con poca luz, poco aire y poca agua. En estas lamentables circunstancias recibieron la visita del director del Penal, que era el cochero retirado del Duque de Medinaceli, el cual acudió acompañado durante el " pase de revista " a los presos, de un militar y un padre jesuita. (13)

Una vez finalizado el "periodo penitenciario ", los presos masones fueron trasladados al " departamento especial " que estaba situado en uno de los extremos del Penal. Se tratada del antiguo manicomio donde se encontraban los reclusos dementes. Durante todo el tiempo que permanecieron los masones en el Penal del Puerto de Santa María tuvieron que convivir con los enfermos mentales que estaban en este " departamento especial ". (14)

Según relata el doctor Alfonso, uno de estos enfermos, llamado Manolo, fue fusilado implacablemente. " Ni Lombroso, ni Freud hubieran sospechado esta radical terapéutica psiquiátrica ". (15)

El 30 de noviembre de 1943, cuatrocientos cincuenta masones fueron trasladados, en un viaje en tren que duró sesenta horas, desde el Penal del Puerto de Santa María a la Prisión Central de Burgos. (16)

Al llegar a la Prisión fueron introducidos en celdas de cemento y baldosas con puertas acorazadas. En cada celda, hecha para una sola persona, se metió a ocho o nueve masones que tuvieron que dormir las dos primeras noches sobre el suelo de cemento. Durante aquel invierno, estuvieron encerrados durante veinte horas y se les obligaba a pasear en el patio las cuatro horas restantes (17).

Uno de los ordenanzas de la prisión era un " respetable " criminal que había matado a setenta y tantas personas de partidos políticos de izquierda, excepto la última, que era de derechas. Esta equivocación final le llevo a presidio condenado por " exceso de celo patriótico ". (18) 

Los domingos se obligaba a todos los presos a formar en la galería para oír misa, quisieran o no; y a diario, como en todas las cárceles por las que pasaron, les hacían cantar obligada y reglamentariamente el himno Cara al Sol, hasta el día en que los anglo-americanos desembarcaron en Italia, " en cuyo momento se dejó de cantar como por encanto "(19).

En el mes de mayo de 1944, todos los presos tuvieron que hacer, por obligación, los ejercicios espirituales de San Ignacio, que consistían en soportar la audición de siete conferencias pronunciadas por dos padres jesuitas, tras las cuales se celebraba una misa (20).

Sin embargo, en este ambiente hostil, en medio de estas penalidades y prohibiciones, la masonería reanudó discretamente sus trabajos en la Prisión Central de Burgos. En la celda que ocupaba el doctor Alfonso, la nº 96, se puso en marcha el " Capítulo Victoria " donde, por cooptación, pudieron acceder para iniciarse en algunos grados filosóficos varios maestros masones. Para ello, era condición indispensable no haberse retractado, ante el Tribunal especial para la represión de la masonería y el comunismo, de haber pertenecido a la Orden de la escuadra y el compás. (21) .  

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(1) Guzmán Espinosa, Eduardo de. (Villada, Palencia el 19 de junio de 1908- 25 de julio de 1991 ). Periodista y escritor de ideología anarcosindicalista. Dirigió durante la guerra civil el diario cenetista Castilla Libre. Estuvo preso en la cárcel de Yeserías, Porlier y Carabanchel.

Es autor de varios libros: Aurora de sangre (Vida y muerte de Hildegart) (1972); La muerte de la esperanzab(1973); El Año de la Victoria(1974) ( Premio Internacional de la Prensa de 1975 ); Nosotros los asesinos: memorias de la guerra de España (1976); 1930: Historia política de un año decisivo(1973); La II República fue así.(1977)

(2) Moradiellos, Enrique. Historia mínima de la guerra civil española. 2016. Pág. 277. Premio Nacional de Historia 2017.

(3) Según Alonso, Manuel. " Masonería y Política en Madrid (1900-1939)". Tesis doctoral (2017-2018) 8.4.2. Un ejemplo de condena a un masón madrileño.pp. 559-562. y pp.1241-1242. Libro: " La masonería madrileña en la primera mitad del siglo XX "(2019) Colección Historia. Pág. 345

(4) Según Alonso, Manuel." Masonería y Política en Madrid (1900-1939) " Tesis doctoral (2017-2018). Sobre la logia Fuerza Numantina nº 355, pp.786-800. Sobre Casiano Ruiz Ybarra, p. 1670; Sobre Mario Roso de Luna p.1663.

(5) El Tribunal especial para la represión de la masonería y el comunismo se creó por Decreto el 4 de marzo de 1940, el Tribunal estaba formado por cinco personas que habían sido designadas por Franco y lo presidió el carlista Marcelino Ulibarri Eguílaz. El 31 de marzo de 1941, mediante otro Decreto, se modificó la composición del Tribunal pasando a presidirlo el Teniente General Andrés Saliquet. Desde esta fecha, y sobre todo a partir del mes de septiembre, el Tribunal comienza a realizar su función jurídico represora sobre los masones. 

(6) Alfonso, Eduardo. " La masonería española en presidio ". Ediciones Librería Argentina. ISBN Nº978-84-9950-000-3. Colección la Escuadra y el Compás. p.7

(7-8-9-11) Alfon, Eduardo. " La masonería española en presidio ". Ediciones Librería Argentina. ISBN Nº978-84-9950-000-3 Colección la Escuadra y el Compás. pp.11-15.

(10) Ana, Marcos. " Decidme cómo es un árbol. Memoria de la prisión y la vida". Barcelona. Umbriel-Tabla Rasa, 2007. 

(12) Guzmán Espinosa, Eduardo de. " Después del 1 de abril de 1939: Un millón de presos políticos y doscientos mil muertos en España ". En Tiempo de Historia, nº 41, abril de 1978.

Sobre el mismo tema: Álvarez-Fernández, José Ignacio: " Memoria y trauma en los testimonios de la represión franquista " p.180; y Pérez, Antonio (miembro de la Comuna). El aptónimo desalmado: carcelero, beato y promotor. Público. Verdad, Justicia, Reparación (10 de junio 1917). (13-14-15-16-17-18-19-20-21) Alfonso, Eduardo. " La masonería española en presidio ". Ediciones Librería Argentina. ISBN Nº978-84-9950-000-3 Colección la Escuadra y el Compás.

(13 y 14) p.18 ;(15) p.23; (16) p.40-41 ;(17) p.43; (18) p. 47-48; (19) p.73 ; (20)p. 91.(21) p. 102.

Es Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid. DEA en Farmacología por la Universidad de Valladolid. Médico. Actualmente Doctorando en Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura. Coautor junto con Victor Berástegui y Juan Antonio Sheppard del libro "Masonería. Todo lo que siempre has querido saber sobre esta Institución" ( Editatum ). 2019. Ha presidido la Gran Logia General de España y el Supremo Consejo de España.